Linda Draper – One Two Three Four (Mushroom Pillow)

Escuchar a Linda Draper y tener una ventana frente a los ojos, a través de la cual se puede observar el cielo, es algo incompatible con la consciencia. Es como si el cálido tono de su voz potenciara la belleza del horizonte, ralentizara la realidad y mermara nuestra capacidad para reaccionar ante cualquier estímulo exterior.

Con One Two Three Four esta norteamericana lanza su cuarto disco al mercado y utiliza una fórmula tan sencilla como encantadora. Sencilla porque en su música hay poca trampa y poco cartón; su voz, sus letras, su guitarra y algunos buenos arreglos de cuerda y viento. Y encantadora porque el resultado de su trabajo son doce espléndidos temas de un folk envolvente y tranquilizador.

La clave de sus delicadas composiciones está en su melancólica voz. Linda dispone de un timbre agudo pero no estridente; además su vocalización es suave y dulce, y sus fraseos son quebradizos, casi susurrados. Todo ello es encajado, como si de un puzzle se tratara, sobre unas armonías que la artista interpreta blandamente con su acústica.

La guitarra y la voz de Linda flotan libremente a lo largo de todo el disco, sin batería; y están salpicadas con brillantes arreglos que redondean cada uno de los temas. Ejemplo de ello es el bonito acordeón que aporta luminosidad a “Baby Inchworm”, o los instrumentos de viento y cuerda que conceden a “The broken puzzle” una mayor riqueza y que consiguen realzar la bella voz de la norteamericana.

Si te gusta el folk estadounidense merece la pena que conozcas a Linda Draper, no te desencantará. Te darás cuenta, en cuanto escuches una de sus canciones, de que su música es sincera, sin artificios: suficiente motivo para darle una oportunidad.

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