Love Division

Creo que nada podrá nunca sustituir el ir a una tienda a comprar un disco, elegirlo, abrirlo al llegar a casa o en el metro, estudiar las letras, olerlo, casi saborearlo. Me gustaría que los soportes digital y físico pudieran convivir

Ricardo de Abiega lidera Love Division. Es uno de esos músicos a los que admiro por tanto por su faceta musical como personal. Su pasión por la música, el rock en general, me cautivó cuando le conocí. Ha conseguido trasladar exitosamente su amplio espectro musical a un disco cargado de alma. The Velvet Revolution es la presentación de un power trío, afincado en Madrid, demoledor. Es uno de los discos más honestos y sinceros que he escuchado en mucho tiempo. Fue producido por Fernando Pardo y defiende las mejores virtudes del rock universal. Un magistral puñetazo sobre la mesa.
El próximo viernes 30 de octubre estarán actuando en la FNAC de Madrid (Callao) formando parte de las MZK Sessions que esta casa promueve para dar a conocer a interesantes nuevas bandas. Una cita que no deberíais perderos.

Formaste parte de Deadline Vegas y al marcharte a NYC en 2005, dejaste la banda. Allí creaste LD. ¿Cómo fue la experiencia de comenzar un nuevo proyecto en una ciudad como Nueva York?
Fue un proceso muy interesante, en un entorno totalmente nuevo para mí. Conocí a un montón de gente y conseguimos abrirnos un pequeño hueco en el underground neoyorkino. Esos primeros meses me ayudaron además a madurar mucho como músico.

Imagino que buscabas un proyecto personal y sobre el que pudieras tener un absoluto control…
Realmente no buscaba tener control, sino dar salida a los temas que estaba escribiendo. En un primer momento de hecho empecé a tocar el bajo con otra banda, pero sentía que tenía cosas que decir por mí mismo y las ideas bastante claras, así que decidí empezar con Love Division. Luego lo que he intentado es transmitir el concepto de banda que tenía en mente a quienes se han unido al proyecto después.

Cinco artistas que para ti son esenciales entre tus influencias. Si tuvieras que elegir entre Lanegan y QOTSA…
Cinco son muy pocos, jeje… Alice In Chains, Pearl Jam, Rolling Stones, Bowie, Tom Petty. Y cuelo a Depeche Mode como sextos. Entre Lanegan y QOTSA me quedo con los segundos, con Lanegan como miembro, jeje.

Actuaste varias veces en el CBGB y en otras salas de Usa. Cómo conseguías los bolos? “Live in NYC” es producto de aquella etapa. No puede haber un mejor recuerdo de tu aventura americana, ¿no?

Siendo muy pesado, llamando muchas veces y utilizando las demos de Deadline Vegas como gancho. La verdad es que el EP en directo fue como un regalo para nosotros mismos como banda, y muy especialmente para mí. Es un recuerdo fantástico de los años que pasé en USA y de todo lo que luchamos por la banda. Además nos ha servido como carta de presentación durante 2 años.

Regreso a Madrid. Nueva banda y preparación de primer disco. Mucho tiempo de trabajo, lo sabemos. ¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso?
En 2007 me vuelvo a Madrid, con la idea del proyecto Love Division muy clara, pero sin banda. Esos meses, casi un año, fueron sin duda lo más duro: tenía muchos temas, muchas ganas de tocar en directo, pero no daba con las teclas adecuadas para cerrar la formación. Cuando di con Kike y Tony fue como cerrar el círculo y empezar un nuevo capítulo. La grabación del disco ha sido también muy exigente, pero ha sido muy satisfactoria, porque en todo momento sabes que avanzas.

Cuando te pones a pensar en un productor, cuántos nombres “factibles” se te pasan por la cabeza? Y al final… Fernando Pardo.
Tenía en mente 3 ó 4 nombres, con Fernando como prioridad desde el principio. Y las expectativas no sólo se han cumplido, sino que se han superado con creces. Grabar con él ha sido un lujo y un verdadero honor, creo que ha conseguido exprimir lo mejor del grupo en el disco.

Velvet Revolution es el mejor ejemplo del rock que te emociona. Has intentado incluir las diferentes expresiones de tan glorioso género, desde Cash hasta Social Distorsion, pasando por esos ambientes que crea Lanegan. Hasta qué punto tuviste una urgencia/necesidad por abarcar casi todo lo que te gusta?
El proceso ha sido muy, muy natural. Tenía muchos temas escritos, cubriendo un espectro musical bastante amplio en cuanto a la variedad de las canciones, unas rápidas, otras más pesadas y rifferas, otras más melódicas y otras acústicas, pero todas guardando una coherencia de estilo entre sí que permitía coleccionarlas juntas. Y teniendo como referencia mis discos favoritos de bandas como los Manics, Pearl Jam, los Stooges, Monster Magnet o Screaming Trees me parecía que esa combinación de tempos y de intensidades podía cuadrar muy bien y sobre todo presentar a Love Division como una banda de rock con recorrido compositivo y que mira hacia adelante, no encerrada en ejercicios de estilo revisionistas.

Quienes te conocemos personalmente sabemos de tu bestial pasión. Intuyo que la creación de este disco te ha generado ansiedad y nerviosismo. Ha sido un embarazo muy largo, la búsqueda de un hijo muy deseado. Qué momentos recuerdas más complicados, y, sobre todo, qué apoyos han sido claves a la hora de parir esta criatura?
Sin duda el momento más duro fue no dar con la banda después de haber vuelto a Madrid. A partir de tener a Kike y Tony a bordo todo ha progresado a un ritmo excelente, y menos de un año después del primer ensayo ya estábamos grabando. Es cierto que hemos sido muy, muy exigentes con nosotros mismos en cuanto al disco se refiere, lo que obviamente conlleva cierta ansiedad, sobre todo cuando veíamos que la grabación se alargaba meses y meses, pero sabíamos que el resultado iba a merecer la pena, así que lo hemos llevado con bastante filosofía. Lo peor era volver a casa a las 2 de la mañana después de grabar y tener que levantarse a las 7 para ir a currar… y repetir al día siguiente. Bueno, y que además estaba de mudanza, jeje, todo a la vez.
Las novias, los amigos, los compañeros del grupo… Todos los que nos han tenido que aguantar de cerca durante el proceso de grabación se merecen un reconocimiento. Y por supuesto Fernando y Pepe (de los estudios Geek), cuya paciencia no tiene límites!

El disco tiene alma, es su mejor virtud. No será fácil que todo el mundo la capte, no lo crees?
Alma me parece una definición fantástica, de verdad. Yo creo que cada persona puede encontrar algo distinto en el disco, creo que tiene bastantes rincones en los que acomodarse. Hay quien se queda con la melodía de “For Nothing” por su inmediatez, hay quien se agarra a la rabia de “I Bleed When You Bleed”, hay quien se siente más cerca de las emociones de “You Got It All Worked Out”… Nuestro objetivo es que haya canciones a las que poder abrazarse.

Por hablar de algún “pero”, tal vez el disco sea algo largo, le sobre uno o dos temas. Cómo fue la selección de los temas? Hay hasta cuatro temas tranquilos, me ha sorprendido.
Teníamos claro que no queríamos un disco de más de 12 temas. Nos planteamos recortar uno ó dos cortes, pero nos parecía que el conjunto se resentía y que cada tema en el disco tenía su pequeño hueco, cada canción contaba su pequeña verdad, y si quitábamos una le estábamos quitando fuerza al conjunto. Nos parecía que así quedaba bastante equilibrado.

“Angelene” la grabaste en Memphis si no me equivoco. Cómo fue la experiencia?
Esta canción (y la instrumental Coming Back To Life) se grabaron en el estudio Sun de Memphis, donde empezaron su carrera Elvis y Johnny Cash entre otros (y donde U2 grabó el Rattle & Hum). Ha sido uno de los momentos más especiales de mi vida. Si una visita al estudio ya te pone los pelos de punta, el grabar ahí, con la foto del Million Dollar Quartet a tu lado, en las mismas paredes donde Elvis grabó sus primeras canciones… es una experiencia difícil de explicar, algo muy grande.

“The Velvet Revolution”, todo un himno. Háblanos un poco de lo que va el tema.
Fue el último tema que preparamos antes de grabar y el que de alguna manera da sentido al disco en cuanto a su temática. “The Velvet Revolution” habla de la reivindicación de la individualidad de cada uno, de dejar atrás las dificultades del pasado, aprender de lo vivido, pisar fuerte y mirar hacia delante. Después de varias canciones con una temática algo tormentosa, “The Velvet Revolution” deja que entre un poco de luz en el disco. Es un tema especial para nosotros.

Tus dos compañeros de aventura… Cómo vivieron todo el proceso? Este es tu proyecto y la implicación de los músicos colaboradores no siempre es la deseada, ¿cómo es el caso de LD?
He tenido muchísima suerte tanto con Kike como con Tony. No sólo son dos musicazos y dos grandes tipos, sino que ambos se han implicado muchísimo en el proyecto y han colaborado en hacer de Love Division algo mejor y más grande. Se han involucrado a tope desde el principio.

La realidad es que nos encontramos ante un gran trabajo y no va a ser fácil que llegue a todo el mundo que debiera. Habéis optado por la autoedición. ¿Y la distribución?
Sí, la verdad es que sentíamos que estábamos en muy buen momento y que teníamos muchas cosas que decir, y no queríamos esperar a nada ni a nadie para poder decirlas. Ahora mismo estamos mirando varias opciones de distribución. El disco ya está online en casi todos lados, y ahora nos queda empujar en la distribución en tiendas… seguiremos informando!

La acogida de los medios más rockeros está siendo muy buena, ¿qué esperas realmente de la prensa? ¿Alguna sorpresa que recuerdes como especial?
Sí, la acogida está siendo fantástica, estamos encantados. Simplemente esperamos que escuchen el disco y que nos vengan a ver en directo, y que de alguna forma puedan conocer más de cerca el universo Love Division… y en una segunda fase esperamos que nos ensalcen como la nueva salvación del Rock, los nuevos Nirvana, que nos vuelvan a ver en directo, ser el disco del año, que escriban más sobre nosotros, que hablen a sus amigos y novias de la nueva revolución rockista, portada de la Rolling Stone… y así sucesivamente hasta que U2 y Bruce abran para nosotros en nuestra gira de estadios de 2020, jeje.

En directo. La apisonadora LD no deja indiferente. Lleváis tiempo tocando bastante e imagino que la idea es seguir igual. Habéis tocado junto a Sex Museum o The Last Vegas, abriréis para Quireboys en noviembre y hace nada Siroco (Madrid) fue un clamor… Se trata de disfrutar o hay que ser más ambicioso?
Las dos cosas. Disfrutar es la clave, es sin duda lo más importante. Y si disfrutas tanto como nosotros lo hacemos, tu objetivo debe ser seguir creciendo para que te conozca más gente, tocar en más sitios… ambas deben ir de la mano.

Cuéntanos qué discos te han gustado últimamente… ¿Algún directo memorable?
Los últimos de Horrors y Manic Street Prachers los tengo casi rallados de tanto escucharlos. Me encanta la intensidad de Glasvegas y espero con muchas ganas lo nuevo de AIC y Biffy Clyro. En directo, viajé al limbo con Lucinda Williams y toqué el cielo con NIN y Leonard Cohen.

Tu valoración sobre myspace y las nuevas tecnologías en la música.
Myspace ha ayudado muchísimo a las bandas que empiezan a abrirse un pequeño hueco en el que darse a conocer, me parece que está siendo un apoyo fantástico para que tus canciones puedan ser escuchadas en cualquier lugar del mundo. Desde luego que ha eliminado de un golpe un montón de trabas que las bandas tenían para hacerse escuchar (a riesgo de caer en cierta sobresaturación musical). La pega que le pongo a las nuevas tecnologías, tal vez por puro romanticismo, es la pérdida del formato. Creo que nada podrá nunca sustituir el ir a una tienda a comprar un disco, elegirlo, abrirlo al llegar a casa o en el metro, estudiar las letras, olerlo, casi saborearlo. Me gustaría que los soportes digital y físico pudieran convivir.

¿Seguro que el Rock ha muerto? Lo dice en vuestra nota de prensa.
Jaja, suena a tópico, pero el rock nunca morirá. Obviamente es claro que a nivel masivo el rock ha perdido el papel preponderante que ha tenido en décadas anteriores y que a día de hoy no tiene el peso específico de antaño… pero el Rock como expresión cruda de los sentimientos más íntimos a través de una guitarra, no morirá jamás, no puede morir. Mientras siga habiendo emociones humanas habrá historias que contar y el rock seguirá vivo.

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