Matmos – The Rose Has Teeth In The Mouth Of A Beast (Matador)

Herederos de la musique concrète francesa de los años cuarenta y cincuenta, la carrera de Matmos ha estado marcada por la diversidad: desde las composiciones asimétricas y casi industriales del A Chance To Cut is a Chance To Cure, hasta la deliciosa fusión de folklore medieval de The Civil War, el dúo conformado por Martin Schmidt y Drew Daniel ha dado a luz algunas de las más valiosas piezas de pop minimalista y electrónico de los últimos años.

Con su nuevo trabajo, la pareja californiana se suma a la línea ya integrada por otros –Matthew Herbert y las asépticas, sofisticadas, y sumamente aburridas alteraciones de Plat du Jour, o la islandesa de oro, Björk, y su inclasificable Medulla-, en la que la música electrónica da paso a una noción mucho más amplia del arte: la búsqueda del concepto a través de la experimentación.

The Rose Has Teeh In The Mouth Of A Beast es un colorista mosaico de retratos, un particular homenaje a diversos íconos universales de la cultura gay y lesbiana. Desde escritores de renombre (Patricia Highsmith, William S. Burroughs), hasta músicos (Darby Crash, líder de The Germs) o activistas de pro (la feminista Valerie Solanas, más conocida por su intento de asesinato sobre Andy Warhol), todos ellos, hasta diez, reciben su particular tributo en forma de composición abstracta.

Ahora bien, si ya eran conocidos sus escarceos con los recursos musicales más inauditos, con este nuevo parto han dejado a todo el mundo con la boca abierta: fieles a la idea de homenajear a sus diez ídolos queer por antonomasia, Matmos elaboran un universo de diez canciones donde cada tema se corresponde con una fantasía, un fetiche, un detalle ínfimo de la vida a quien la canción da nombre. Dientes que se chocan, rumor de cigarrillos al entrar en contacto con la piel, o las hipnóticas vibraciones del tracto reproductivo de una vaca haciendo las veces de trombón.

Difícil de disfrutar como conjunto, se hace necesario un cierto distanciamiento: sólo así adquiere sentido el denso proceso de revisionismo biográfico. Aunque no siempre es fácil darle forma a tanta heterogeneidad: frente a la imprecisa “Roses And Teeth for Ludwig Wittgenstein”, la evocadora “Solo Buttons for Joe Meek” nos transporta hasta la Sicilia de los años sesenta en un delirante viaje cósmico; el aire decadente y cabaretero con que abre “Rag for Wiliam S. Burroughs” para luego derivar en un desenfrenado enjambre de sonidos tribales y preciosistas, pasando por el jazz experimental de “Snails and Lasers for Patricia Highsmith”, o el micropunk de “Steam and Sequins for Larry Levan”, probablemente la canción más bailable de toda su carrera.

Con colaboraciones de la talla de Björk, Antony (esta vez sin la inefable coletilla and the Johnsons) o Zeena Parkins, el conjunto se completa con una colección de retratos plásticos de diversos artistas de la cultura pop, con Jason Mecier o Daniel Clowes (autor de las novelas gráficas David Boring y Ghost World) a la cabeza.

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