Radiohead – Amnesiac (EMI)

Señoras y señores, con todos ustedes Kid B

Desde hace meses circulaba el rumor de que en su nuevo disco, Radiohead volvía a las guitarras, que publicaría un nuevo “The Bends” (95). Pues no, “Amnesiac” es un título perfecto para definir a un grupo que se ha olvidado de su pasado y se haya inmerso en una nueva dimensión artística, emprendida el año pasado con “Kid A”.

“Amnesiac”, quinto disco de la carrera de Radiohead, ha sido confeccionado con las canciones no incluidas en su anterior trabajo (publicado el pasado octubre de 2000) pero grabadas en las mismas sesiones junto con el productor Nigel Godrich. Aunque el grupo trate de convencernos en su campaña de promoción de que son dos discos independientes, no hace falta más que oír ambos para ver que tienen el mismo sonido o al menos, la misma línea experimental.

Si buscamos diferencias podemos apreciar que “Amnesiac” posee una estructura más lógica y compacta que su antecesor, que pecaba de un eclepticismo desmesurado. “Kid A” era una constante combinación de ritmos que acababan por desconcertar, y que a pesar de contener grandes canciones (“Idiotheque” o “The National Athem” por citar algunas) y ser considerado por muchos mejor disco de 2000, se quedaba en un conjunto de canciones sin una estructura lógica.

“Amnesiac” por su parte es más acertado aunque también más oscuro, más sombrío y más compacto. Todo en él gira en una sola dirección: LA MELANCOLÍA. Es un disco que se compone fundamentalmente de ambientes construidos en torno a pianos tétricos, arreglos de cuerda escalofriantes, líneas rítmicas asfixiantes y una voz que no canta, solloza.

Escuchando canciones como la desgarradora “You And Whose Army” la densa “Dollars and Cents” o el single “Pyramid Song” nos encontramos con algunas de las composiciones más depresivas en la historia del grupo (¿es necesaria tanta tristeza?).

Pero lo innovador y arriesgado de su propuesta aporta muchos otros guiños:
En primer lugar a “Kid A” al rehacer una de sus canciones “Amnesiac/Morning Bell” a la que lavan la cara aportándole mayor densidad y emotividad. Igualmente a la electrónica: “Packt Like Sardines In A Crush Tin Box” o “Pulk/Pull Revolving Doors”. Al jazz (“Life In A Glass House”) e incluso a su propio pasado, con la increíble “Knives Out” (única canción con la que recuperan el tono épico de antaño).

De nuevo Radiohead han dado un paso adelante que les sitúa muy por encima de muchos de sus contemporáneos y les convierte en transgresores de la comercialidad.

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