Vadim Tudor – Vadim Tudor (Autoreverse)

Al fin salió (¡Albricias!) el ansiado debut en plástico de Vadim Tudor, que se ha hecho esperar más que Chico y Chica o Guns and Roses.

Autoreverse edita con mimo esta colección de cinco canciones en formato MiniLP, que se nos antoja perfecto para esta propuesta.  El diseño es sobrio y elegante, precioso y limitado a 250 copias. Si tuviera dinero me las habría comprado todas en pre-order para joderos la vida y que no pudierais disfrutar de uno de los lanzamientos más interesantes del 2014. Como no es así, estáis a tiempo de haceros con una copia. Corred.

Casi todas son canciones que ya conocíamos de maquetas que Javi ha ido desgranando a lo largo de los años, puestas al día y regrabadas como Dios manda. Aunque nos consta que tiene material para un triple LP (por lo menos), ha decidido que el formato MiniLP, que tanto bueno nos dio en los 80, es el más adecuado y no podemos estar más de acuerdo.

“Dando Arcadas” es la nueva vestimenta de “Bailando y dando arcadas”, un tema donde se dan la mano a la perfección las querencias de Vadim hacia un sonido electro-dark (no me gusta nada la etiqueta, pero bueno) y unas letras mordaces y humorísticas pero con un poso de verdad palpable. Este peculiar maridaje se repite en temas como “La canción del dolor” con su aire de saeta electrónica meets Raphael, o “Cien años de perdón”.

Vadim Tudor maneja sabiamente sus referentes ochenteros oscuros con su peculiar idiosincrasia, una mala baba considerable y su universo de referencias a lo más rancio de la caspa patria, con unas letras quizá un tanto crípticas, pero que retratan muy bien al personaje.

Completan el vinilo “Nos estamos muriendo”, la única nueva y flamante composición, un pelotazo tremendo que debería ser un hit en cualquier pista oscura que se respete a sí misma, y “La loba herida” donde colabora a la guitarra Ana Béjar, añadiendo calidez al asunto con un riff que nos recuerda muchas cosas de los 80 (no doy nombres, ponedlos vosotros al escucharlo) y mejorando ostensiblemente la canción, en uno de los puntos álgidos de un disco que raya entero a un altísimo nivel.

Resumiendo, una excelente referencia que disfrutaremos enormemente. Tenemos cien años de perdón.

 

 

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