Yobamochi, un grupo que fracasa la mar de bien

Nadie sabe a ciencia cierta quién o qué es Yobamochi. Ocultos tras caretas de cerdo, se ha llegado a decir que es el mismísimo Chimo Bayo quien está detrás de todo, en un intento de volver a capturar la esencia de la canción del verano. Sea como sea, la agrupación de Argamasilla de Alba, actualmente con base de operaciones en València, ha ido diseccionando la esencia de las temporadas estivales y otras cuestiones vitales a través de un nutrido ramillete de canciones que han ido llegando, gota a gota, a diversas plataformas digitales.

De esta forma, singles como «No te mueras, eso es lo último», «No me presentes a tu hermana», «Cuánto colon en la calle Colón!» o -de reciente aparición- «Chichi Fibonacci» han despertado un creciente interés por el sonido de esta banda, que nunca usa guitarras y emplea las tonalidades graves como si fueran su religión, del mismo modo que siempre ilustra sus creaciones con documentos visuales que encierran conceptos artísticos realmente impactantes. Tanto es así que uno no sabe dónde acaba el puro hedonismo y dónde empieza la reflexión filosófica.

Y es que hay mucho de la mente de todas y todos metido en estas canciones que ahora se pueden degustar, seleccionadas y ordenadas en formato disco, a través, de momento, sólo de un álbum editado únicamente en formato digital y disponible a través del bandcamp de Yobamochi, lugar donde además encontramos muchas más canciones, cada cual con un artwork más que sobresaliente; o en su canal de Youtube, donde además podemos ver el vídeo-arte que les es casi indisoluble.

Yobamochi portada

El motivo de toda esta parrafada se titula de la forma más adecuada teniendo en cuenta el habitual manejo de la fina ironía por el dúo de Argamasilla. Grandes Fracasos Vol. 1 (a juzgar por lo publicado en single, tienen casi para tres volúmenes) consta de nueve canciones, todas ellas candidatas a anti-canción del verano. Y no es que no nos imaginemos al añorado Georgie Dann cantando «Too many happy nights» junto a su cuerpo de baile en el legendario programa Noche De Fiesta que presentaba José Luís Moreno, pero la verdad es que estas odas al calor, al sexo festivo y a la vida, en general, son de todo menos lo habitual en esas lides. Piezas tan adictivas como «Bola disco», «La canción del barquero», o «Me lo monto solo», ofrecen una forma totalmente personal e intransferible de entender géneros como el post-punk, el kraut rock o el mambo dando como resultado un amasijo que sólo les sale a ellos, a Yobamochi, el dúo enmascarado que te ofrece la puerta a un mundo de misterio del cual, si se entra, jamás se quiere salir.

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