Big Sexy Noise (Lydia Lunch & James Jhonston) + John Sinclair + Bo Ningen – El Sol (Madrid)

De todos es sabido que las bandas japonesas llevan su actitud y estilo a extremos insospechados hasta rozar, en algunos casos, el paroxismo. Si vas a ver una banda de Surf japonesa, sabes que van a ir perfectamente caracterizados y que normalmente van a sonar de miedo, si por un casual te encuentras con una formación nipona de Thrash Metal, también tienes que saber que van a sonar más rápidos y sucios que nadie y probablemente dejen a Slayer a la altura de una pandilla de tunos con bandurrias. Pues con Bo Nigen se cumplió mi teoría, la banda de Psicodelia y Space Rock, por calificarlos de alguna manera, no solo llevan las melenas más largas que haya visto sobre un escenario, también practican la Psicodelia más salvaje y difícil de encasillar que un servidor haya visto últimamente.

Solamente el comienzo con los cuatro miembros del grupo perfectamente coordinados y moviéndose como posesos sobre el escenario, fue toda una declaración de intenciones que dejó, literalmente, boquiabiertos a los que allí estábamos. El resto del concierto fue un repaso a su primer trabajo, dejando claro que a estos cuatro japoneses afincados en Londres, no les cuesta nada pasar del Metal más excesivo al Lo Fi más primitivo en un solo segundo, y de la Psicodelia progresiva al Hardcore Minimalista cuando menos te lo esperas. Todo un descubrimiento el de Bo Ningen, préstenles atención, hasta The Horrors parece que se han fijado en ellos.

Para esta mini gira, Big Sexy Noise se han hecho acompañar, además, de una figura mítica de la contracultura norteamericana de los sesenta. John Sinclair, creador de la agrupación Los Panteras Blancas y mentor en los primeros tiempos de la banda de Detroit, MC5. La sola presencia de un personaje así de interesante y además con un libro recientemente editado en España, hubiera sido buena escusa para que el ya de por sí escaso público, se quedara a verle recitar sus poesías. Pero también es cierto que el contraste entre una banda como Bo Ningen y un recital de poesías, por mucho que le acompañara James Jhonston a la guitarra, es demasiado grande hasta para el oyente más capaz. Tanto fue así, que mucha gente aprovecho para irse a fumar o a comer algo durante la corta actuación del norteamericano.

Y llego la hora de lo que todos, realmente, estábamos esperando. Big Sexy Noise o lo que es lo mismo: una de las precursoras de la No Wave neoyorkina, Lydia Lunch, junto a la práctica totalidad de Gallon Drunk, incluido, por supuesto, el frontman y guitarrista James Jhonston, también conocido por su etapa en los Caveman de Nick Cave.

Para ser sincero he de confesar que al principio tenía un poco de recelo, a Lydia Lunch nunca se sabe por donde la va a dar, es capaz tanto de marcarse unos “speechs” insufribles, como de dejarse la piel en el escenario a lo Lux Interior. Pero está claro que lo de las “charlas” no pegaba con unos acompañantes de lujo y menos con ese increíble disco que acaban de editar. Armados con la guitarra de James, el teclado y el saxofón ocasionales de Terry Edwards, la batería de Ian White y, claro, la voz inconfundible y nada amable de Lydia Lunch, la formación comenzó con a desgranar su único trabajo. La falta de bajo en las canciones las hace crudas y primitivas, dotándolas de una tensión en la que la guitarra de J Jhonston hace de vía de escape de toda esa rabia imprimida en las composiciones.

Lydia Lunch es de esos personajes que es capaz de llenar un escenario con su sola presencia, si además la ponemos de banda sonora a Gallon Drunk, canciones como: “Another Man Comin” “Slydell”, o “Your Love Don´t Pay my Rent” (con la que aprovechó para despotricar contra los hombres que se pasan todo el día pegados a los videojuegos, televisión y otros entretenimientos banales) se convierten en todo un reto no apto para pusilánimes. Incluso la balada “Bad for Bobby” se convierte en algo amenazante en boca de la neoyorkina.

Por el escenario de la sala El Sol me pareció ver esa noche a: The Cramps, Sonic Youth, Make Up, pero también a: psicópatas, enamorados, perdedores, y demás personajes que pueblan las letras de Big Sexy Noise. Pero sobre todo vimos a Lydia Lunch en perfecta comunión con James Jhonston en una formación que espero tenga continuidad. Para terminar nada mejor que una versión de su paisano Lou Reed, “Kill your Sons”, con una Lydia Lunch preguntado a grito pelado desde el escenario a los encargados de la sala, si les dejaban seguir tocando más tiempo. Y todo esto delante de poco menos de cien afortunados que, podemos presumir de haber visto a una autentica bomba de relojería en formato de Rock & Roll.

A la salida no podía para de preguntarme… “¿Qué demonios le está pasando a esta ciudad?”

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