Bluebird – Hot Blood (Dim Mak Records)

Desde Los Angeles, CA, nos llega Bluebird, un quinteto de rock musculoso y melodías clásicas, con un álbum en el que no falta ni sobra nada para que lo consideremos un estupendo disco de rock contemporáneo. Sí, amigo, un disco estupendo, un disco trufado de esas melodías excitantes de la costa oeste, tan afinadas y efervescentes, y de una instrumentación furiosa y adictiva que convierte a las canciones en rock de primera calidad.

Las trece canciones de este trabajo se suceden entre temas de brillantes melodías sobre una base instrumental de rock de alto octanaje, y otros temas más relajados pero con melodías más excitantes si cabe. Como ejemplo de los más reposados, quizá los mejores del disco, destaca el corte titulado “Get In”, todo un prodigioso ejercicio de exactitud y de sensibilidad. Compuesto sobre una base rítmica precisa, (la batería ralentizada y el bajo avanzando con una repetitiva infalibilidad), que lleva en volandas a una melodía vocal fascinante y conmovedora.

Las canciones más robustas, “Falling back to earth”, o “She’s breaking up”, o “Slip inside”, o la espléndida “Better day”, no se quedan atrás en lo que se refiere a emocionar al oyente. Porque las melodías vocales nos recuerdan al prototipo de canción rock de la costa oeste norteamericana, (estupendas armonías con una ligera tendencia al exceso y la violencia); y los instrumentos suenan de manera tan vigorosa y salvaje que no podemos permanecer quietos en nuestro asiento y tenemos, irremediablemente, que ponernos a saltar en medio de nuestra habitación.

A pesar de su apariencia física y del sonido brutal del disco, Bluebird no son malos chicos, y, por lo tanto, no vamos a encontrar demasiados gritos en las canciones, porque la fuerza la consiguen con una producción donde todos los instrumentos están perfectamente tratados: cada uno en su lugar correspondiente y sonando con la contundencia necesaria para que sean creíbles.

No obstante, lo que destaca por encima de todo es el tratamiento de las voces. Unos juegos de voces maravillosos que nos llevan sorprendidos de una canción a otra por todo el disco. Este tratamiento vocal tiene su mejor momento en “Underwater fire”, sin duda, la más inspirada y eficiente de las canciones de “Hot Blood“. Una canción que se apoya en una línea de bajo apasionante y que se remata con una melodía vocal contagiosa y directa que les hace merecedores de una mayor atención por parte de todos.

En definitiva, podríamos seguir derrochando miles de adjetivos sobre este trabajo, pero ahora tienes que continuar tú, porque tienes delante de ti otro fenomenal álbum de rock que te espera en la tienda de discos.

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