Chucho – Los Diarios de Petróleo: Fragmento Principal (Limbo Starr, 2001)

Es ahora, con el disco por fin en nuestras manos, cuando entendemos a Fernando Alfaro cuando hace sólo unos meses nos decía que había hecho un álbum especial.

Tienen un carácter conceptual estos Diarios de Petróleo, como un paseo por la historia y la conciencia de Fernando Alfaro, que se atreve a mirarse el ombligo, a asumir todo su pasado y volcarlo en más de quince temas, completando los sesenta minutos más intensos, emocional y musicalmente, que la discografía española ha dado en los últimos años (¿más que “Una semana en el motor de un autobús” de Los Planetas?; sí, sin duda, mucho más).

Desde que Alfaro descubre que El Secreto De La Ciencia no es más que el AMOR, y Abre Todas Las Ventanas para ventilar el pasado y dejar que su mente vea la luz, comienza un viaje al mundo de las sensaciones y de los recuerdos alertándonos que lo que está contando no es más que un trozo de vida, suya, nuestra o de cualquiera, ya que “…la vida como aire se va y como está hecha de aire, como humo se irá a confundirse con el aire…” (está claro, una de nuestras favoritas).

Y llegan los niños, hijas en este caso, “…cuatro son probablemente demasiada poca gente, sigue aquí, sólo por ti seré el mejor…”, todo puede acabar en una fiesta en un colchón, o en un apoteósico chapuzón en la bañera con Natalia y Lidia Alfaro cantando entre risas y alborotos, mientras su padre se deshace pidiendo mil excusas por no ser todo lo bueno que ellas merecen, aunque claro, acaba dándose cuenta que hay algo que celebrar, algo por lo que luchar y un motivo para ser feliz.

¿Merece la pena seguir engrandeciendo un disco grande por si sólo?, simplemente abundar en la instrumentación global de toda la grabación, un auténtico ejercicio de virtualismo compositivo, flautas, violoncellos, oboes, violines, saxofones, y las dosis justas de electrónica, para adornar y complementar el desarrollo pop-rock de los temas, imprimiendo en muchos casos un aroma a swing y a blues (ese pyco-blues tan añorado desde que Surfin’ Bichos dieran carpetazo a su andadura, y que Chucho ya recuperaron en cierto modo en el E.P. Triple Zero) que acaban por dar forma y sentido a una obra global, la orquestación de toda una vida; un disco para alentar a los corazones más desesperanzados.

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