Clairo – Sling (Republic Records / Universal)

Claire Cottril (Clairo) es otra de las jóvenes cantautoras que utilizan la música como vehículo para articular un discurso se me antoja sanador, casi redentor, pero no en un sentido espiritual. Tanto en su primer disco Immunity (2019) como en este precioso Sling (Republic, 2021) la de Massachusetts rememora aspectos de su pasado (algunas veces) traumático, los efectos perniciosos de la fama, la sexualizacion del cuerpo femenino entre otros temas, para ir hilvanando un poderoso diario de bitácora. Bedroom pop confesional y descarnado.

Acompañada en este caso por el productor de moda, Jack Antonoff-que-estás-en-los-cielos, Clairo ha madurado como artista, y lo deja claro de forma notoria en unas canciones que se regodean en la nostalgia con sonidos envolventes, candorosos, y que acarician al oyente. Para conseguir este efecto balsámico, Clairo y Antonoff (coautores de la mayoría de los temas) se metieron en un estudio ubicado en el pico de una montaña a las afueras de Nueva York en el otoño del pasado año. La joven artista había pasado parte del confinamiento en Atlanta junto a su familia, y las charlas con su madre sirvieron como señuelo para replantearse muchos aspectos de su vida. Eso, y el hacerse cargo de una perra a la que cogió en adopción, Joanie, que aparece en la dulce portada del disco.

Lap steels, arreglos de cuerda, Moog, Mellotron, flautas, clarinetes…un arsenal de instrumentación al servicio de armonías embriagadoras que acolchan unas letras, en ocaciones, crispadas, y en otras reveladoras de una mente que aún se debate en cómo gestionar las dudas existenciales que aparecen a su edad.

La belleza hecha disco es este Sling: “Bambi” la envuelve una suave neblina y una lap steel parece quebrar el silencio. Un tema que versa sobre la dificultad de lidiar con los intereses de las compañías disqueras (“I’m stepping inside a universo designed against my own beliefs”) canta Clairo con ecos a Karen Carpenter. Los asideros a la época Laurel Canyon son recurrentes, así que uno puede deleitarse con “Partridge” (muy Joni Mitchell era Hejira), “Blouse” (junto a Lorde, y con la sombra alargada de Simon & Garfunkel), o “Harbor”.

Los sonidos se esparcen reptando por muros de sonido ingrávidos, y de esta forma, dar la sensación de que tengamos en el salón de casa a Big Thief cantándonos “Just For Today”, o a Carole King dedicándole a la perrita Joanie una pieza instrumental. Todo en estas canciones es entrañable, de una fisicidad que abruma. La Generación Z no para de dar frutos.

Escucha Clairo – Sling

 

 

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