Cracker + Eurotrash Girl – El Sol (Madrid)

Los valencianos Euro-Trash Girl, parecían el grupo más apropiado para acompañar a Cracker en su nueva gira por España. A juzgar por lo que vimos en la sala El Sol, no solo les deben a los americanos el nombre de su banda, también le deben ciertas influencias, aparte de beber de otras fuentes, todas provenientes (creo yo) del otro lado del Atlántico.
Si juntamos unas guitarras poderosas, una sección rítmica siempre a punto  y la voz excelente de Judit, nos salen la banda en cuestión.  Mención especial de la teclista Mónica Merino, que sacando unas notas de su viejo Hammond, imprime un sonido característico y especial al quinteto. Si bien es cierto que el sonido de la sala madrileña, perfecto, como siempre, les ayudo bastante. No exagero si digo que, podrían competir con muchas bandas foráneas de su estilo.
Hablar de Cracker es hablar de una banda con un bagaje que no lo tiene cualquiera. Cerca de veinte años a sus espaldas, y toda una colección de discos y canciones que han encandilado a fans e influenciado a otros artistas.

La banda californiana  salió al escenario puntual, detalle que es de agradecer últimamente en la capital. Así de buenas a primeras, el grupo liderado por David Loweri, se decanto por lo que podríamos haber tomado como una declaración de intenciones. Se toco varios temas de seguido, si apenas parar, como queriendo decir: “Aquí estamos y sois nuestros”. Temas como, “100 Flower Power Maximun” o “Yalla Yalla (Let´s Go)”, corte este que abre la colección de joyas sonoras que conforman su último trabajo,  o “Show Me How This Things Works” también de su último disco, sonaron rápidos y crudos, como si no quisieran dar tregua. Tampoco entre sus temas más movidos, pudo faltar “The World Is Mine”, de las más celebradas entre los asistentes.

Lo más lógico o por lo menos lo que el público suele esperar, es que en un concierto de Rock, el grupo alterne los temas de manera que los más rápidos,  se dejen para la recta final. Pero Cracker no son lógicos, y algo que en otras bandas podría haber sido un inconveniente, los americanos lo convierten en una virtud.

Así, con temas de alta intensidad como la estupenda “Low” de su álbum Kerosene Hat, también se fueron despachando con temas de corte más country como “Lonesome  Johnny Blues” del mismo álbum de 1993, y en el cual le toco el turno de cantar a Johnny Hickman, cofundador de la banda. Parecía que era casi obligado que tocaran “Euro-Trash Girl” con miradas cómplices a sus compañeros de gira y escenario, y así lo hicieron.

Ya en lo que parecía iba a ser el final del concierto, le toco el turno a otro clásico de esos que al primer acorde, te pone los pelos de punta, “Happy Birthay To Me”, de su primer disco grande. Bien podían haber ido terminando el concierto con más canciones de esas que a buen seguro, mucha gente hubiera coreado. Pero el cuarteto toca lo que le da la gana, tanto es así, que no vi ni una sola hoja de “Setlist” en ninguna parte del escenario. Más tarde nos enteramos de que no llevaban lista de canciones.
No parecía que hubiera nadie capaz de echarlos del escenario que habían hecho suyo, a pesar del aviso que ya les había dado su “pipas” de que no podían seguir tocando mas. Así pues se dispusieron a atacar una versión de su adorado Dylan, “The Man In Me”, momento en el cual oí a alguien decir: “Pero esta canción no era suya… ¿No?
Más de dos horas de concierto, de rock americano de raíces, si se lo quiere llamar de alguna forma. Más de dos horas de diversión, sentimientos, y puesta en escena sencilla, autentica, sin edulcorantes ni artificios.
De todas las formaciones en directo que se ven por los escenarios de hoy día. ¿Cuántas están tocando durante ese tiempo sin terminar aburriendo al personal? Muy pocas, y hemos tenido la suerte de ver a una.

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