Custom – Fast (Artist Direct-BMG)

Custom es el pseudónimo de Duane Lavold, un canadiense procedente del mundo del cine documental cuya obra más famosa en este terreno han visto muy pocos: se trata de un film sobre INXS cuyo estreno coincidió con el suicidio de Michael Hutchance, lo que motivó su inmediato paso a las estanterías de alguna productora. Y hasta hoy.
En este debut musical autoproducido y en el que, a lo Juan Palomo, Lavold ha hecho absolutamente todo lo que se hace en el proceso de creación, grabación y lanzamiento de un disco, el canadiense se presenta con trece canciones más o menos afortunadas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que nadie en el mundo es bueno en todo, y este principio es perfectamente aplicable a este Fast, en el que cuesta encontrar momentos equilibrados (adelantemos lo más flojo: la producción, los puentes entre estrofas y estribillos y la tendencia a la repetición y a alargar excesivamente los temas).
En líneas generales, el disco tiene tres bloques de canciones: los medios tiempos, el pop más clásico (o, mejor, más convencional) y el pseudo metal a lo Limp Bizkit o Linkin Park. Entre estos bloques, quizá sea lo convencional donde mejor resultado dé el disco, y especialmente en “One day”, tema bastante contenido y a ratos brillante. También “May 26” se mueve en esos parámetros, o “Crawl”, un tema cuyo manejo vocal remite a bandas de los 80 (The Alarm o Ultravox son los primeros referentes que vienen a la cabeza). Es precisamente en esta contención / convención donde este álbum fluye con mayor soltura y naturalidad, donde la cazallera voz de Custom se relaja y articula con más coherencia los temas.
El bloque de los aparentes medios tiempos cuenta con dos representantes capitales, la fallida “Mess”, y la más interesante “Skate”, pero también con “120”, más desnuda que el resto del disco y con vocación nocturna y perdedora. No es una canción inolvidable, pero sí un buena muestra de que Lavold no es ningún inútil a la hora de componer e interpretar, y que solo tiene que pulir algunos defectos –derivados del egocentrismo- para hacer ese buen disco que parece perseguir.
Por lo demás, queda echar un vistazo a lo más flojo del disco (y que será, posiblemente, lo que mejor funcione), y es la vena eléctrica. Tres canciones consecutivas (“Beat me”, “Hey Mister” y “Streets”) de estructura calcada y no excesivamente elaborada: tenue comienzo con un ritmo simple + coros + aceleración que desemboca en un estribillo digno de Rammstein. A estas alturas, nada nuevo bajo el sol, y nada interesante. El caso de “Hey Mister” es más significativo: un tema orientado al billboard más o menos alternativo al que la MTV le hizo el gran favor de censurar (ya se sabe que nada vende tanto como lo escatológico) por la temática del tema –los abusos a menores- y su video. La canción en sí no es nada del otro mundo, pero sólo esa polémica, se intuye, le va a abrir las puertas de muchos dormitorios adolescentes. Y es una lástima, porque parece que Custom podría ofrecer bastante más que este Fast. La cuestión es si querrá hacerlo.

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