De la Rosa – Las leyes del equilibrio (Everlasting Records)

Evolución se entiende como el proceso de desarrollo de un ser vivo, y como tal, De la Rosa ha aceptado tal proceso no con resignación, sino con motivación. En anteriores agrupaciones como su primer grupo El Hombre Burbuja, con discos como La paz está en las matemáticas (Everlasting records, 02), Julio iba captando y practicando su particular ambiente infeccioso, ese “exorcismo” propio a través de cada canción; pero no dejaba de ser un grupo de rock. De ahí pasó al camino en solitario con su primer larga duración, M.O.S. (Recordings From The Other Side/Everlasting, 04) donde se expandía en ese mundo quizá oscuro, quizá más duro, pero también con bases rock (bajo, batería, guitarra, voz). Y a partir de ahí decidió buscar nuevos métodos de trabajo. Su trabajo en la B.S.O. de siete vírgenes, sus viajes a Nueva York, han contribuido en mayor o menor medida en este Las leyes del equilibrio (Everlasting, 05), su trabajo más alejado de las bases rock y también el más elaborado, más adaptado a sus necesidades melódicas e ideal para transmitir lo que tiene dentro.

Un avance fue el tema “Braile (segunda parte)” de su primer larga duración en solitario, donde nos introducía los elementos que están presentes a lo largo de Las leyes del equilibrio; la profundidad innata, el detallismo de la melodía (utilizando instrumentos turcos como saz, chümbüs para arreglos), y sobre todo, el ritmo fabricado con instrumentos no habituales en un grupo/solista de rock: bases, samplers, órganos, marimbas. Teniendo en cuenta el lado un tanto enmarañado, descorazonado que pone Julio en sus melodías (se nota cierto olor a Nick Cave, no cabe duda), esta iniciativa le venía como anillo al dedo. El hilo argumental se traza sobre Manuel, personaje creado y utilizado para evocar la tristeza, desesperación, rabia y desgana propios de la música de Julio.

Los temas van discurriendo desde “El Puente” con esa declaración de intenciones (tanto melódicas como líricas), a otros más dinámicos (¿alegres?) como “Tani´s pub” o “Domingo por la tarde”. La profundidad de la que hace gala el jerezano está inscrita en la descorazonada “Accidente” o en la delicada y acústica “La Carta”, manteniendo al oyente en vilo durante todo su minutaje, aportando unas texturas novísimas en la carrera de Julio.

El camino tomado por De la Rosa deja entrever la apuesta clara de no tratar de contentar a público, prensa o industria, sino a sí mismo, provocando éste su disco más personal (que no anti-comercial). Sin lugar a dudas se echa en falta este riesgo o evolución en el panorama español. Seguiremos con atención los pasos del jerezano.

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