Entrevistamos a Elena Herrera Quintana, autora de ‘Beyoncé en La intersección’

Hace poco te hablábamos de cómo el ensayo de la Doctora en Sociología Elena Herrera Quintana: Beyoncé en la intersección. Pop, raza, género y clase (Editorial Dos Bigotes, 2022) aportará más (y más clara) luz sobre el fenómeno Beyoncé, y que lo hará, además, apostando por un discurso interseccional, y elaborado cotejando una amplia bibliografía que permite dar voz a diferentes agentes implicados.

Hablamos con ella para ahondar en este interesante libro.

«Para algunos sectores del feminismo los mensajes feministas que manan de la esfera pop mainstream son asumidos, por definición, como “poco auténticos” o al servicio de los intereses comerciales»

¿En qué momento te decidiste por centrar tu tesis en una artista como Beyoncé?

Cuando colocó la palabra FEMINIST en su actuación en los MTV 2014 fue un acto que me impactó muchísimo en un clima previo a todo lo que sucedió posteriormente en el ecosistema mediático respecto al feminismo. Hasta ese momento había habido pocas declaraciones tan explicitas en un espacio de tanta envergadura. Sin embargo, no todo el mundo lo percibió con tanto optimismo, realicé un trabajo de master sobre el tema, después el TFM y finalmente, dado el nivel de controversia que generaba a distintos niveles, hice la tesis doctoral. Cuando publicó el Lemonade las conversaciones sobre su trabajo y propuestas se extendieron, sobre todo en el ámbito angloparlante. Ya que tocaba temas como el feminismo y el antirracismo, su trabajo generaba muchas y amplias conversaciones sobre el racismo y el machismo que creo que son pertinentes abordar; especialmente en un clima en el que muchas personas blancas desconocemos los efectos del racismo en las vidas de las personas, además del machismo, o incluso los negamos.

En España sigue existiendo la tendencia de despreciar los estudios culturales en los que “lo pop” esté relacionado con otro tema. ¿A qué crees que son debidos estos prejuicios?

Nos seguimos moviendo, aunque sea tácitamente, en esa división anacrónica entre alta y baja cultura. En algún momento, en algunas tradiciones de pensamiento, se acabó diciendo que lo pop pertenecía a la baja cultura y, por tanto, no era campo de estudio legítimo. La baja cultura se relacionó con la masa indiferenciada, y sospechar de la masa en estas tradiciones de pensamiento es algo clásico. Otros autores señalan que se caracterizó a la masa como femenino y, en este sentido, se sumó otra sospecha más. Además, la estrecha relación que lo pop ha tenido con el capitalismo añade, de nuevo, otra sospecha más. Pensar críticamente está bien, pero, primero, sabiendo que no todo lo pop tiene o ha tenido dicha relación tan clara, y segundo, que, aunque la tenga, el trabajo es afrontar esas problemáticas y las fricciones que se generan, no evitarlas.

Entre las diversas aristas que componen el personaje y la artista Beyoncé destacas su capacidad para desarticular toda una serie de mitos alrededor de ella. ¿Por qué para algún sector del feminismo su mensaje es visto como neutralizado por el sistema?

Para algunos sectores del feminismo los mensajes feministas que manan de la esfera pop mainstream son asumidos, por definición, como “poco auténticos” o al servicio de los intereses comerciales, cuando la verdad es que es desde hace muy poco que estos temas se están tratando desde estos lugares, no sin una amplia reacción misógina contra ellos. Las asunciones de “lo pop” como un lugar despolitizado enfatizan más estas visiones.

Además, al hecho de que Beyoncé sea una mujer negra, las desacreditaciones incluso son más fuertes que en otros casos, y a menudo imbricadas con ideas explícita o implícitamente racistas y también misóginas. Los usos que hace de su cuerpo en las performances es para algunos sectores feministas, bastante problemático, precisamente porque lo usa.

Me interesa la corporeidad y su política a la hora de performar su discurso. ¿Cómo definirías ese discurso del cuerpo que elabora visualmente Beyoncé?

La música de Beyoncé no puede disociarse de las imágenes que elabora. Aunque estamos muy acostumbradas a crear una relación jerárquica entre música e imagen, justamente ella suele usar el concepto de vídeo-álbum para enfatizar está idea de la importancia de lo audiovisual, especialmente en el Lemonade. En las imágenes que usa, su presencia corporal es central. Por un lado, esto es algo importante en la música pop en general: la presencia y estéticas de las artistas, así como el mundo simbólico que generan, cambian en cada álbum y forma parte de la novedad. Pero, por otro lado, Beyoncé utiliza su obra para darle valor a los cuerpos negros en un ecosistema mediático que no favorece la presencia de estos cuando no se adecuan a los lugares prescritos por la supremacía blanca -para muestra, las controversias sobre la Sirenita negra o los elfos negros en El Señor de los Anillos-. En diversas ocasiones ella ha subrayado la importancia que le da a la creación de imágenes que resalten la presencia y la belleza de personas negras, empezando por ella misma. Así mismo, por poner un ejemplo, utilizar una casa de plantación esclavista de la que se conservan testimonios de las mujeres esclavizadas que vivieron allí, y ponerse a bailar twerk en dicha casa, junto a Serena Williams –maltratada por los medios desde hace años, precisamente, por la mirada más racista y misógina que se puede poner en marcha-,  en una canción que se llama “Sorry, Ain`t sorry”  [Lo siento, no lo siento], es toda una declaración de intenciones sobre los usos del cuerpo y de las imágenes que se quieren construir.

¿Qué importancia tiene la estética (uñas, outfit, incluso el pelo) en el discurso feminista de Beyoncé?

Las estéticas que pone en marcha, y especialmente en el Lemonade, quieren resaltar la belleza y legitimar desde el mainstream determinada cultura afroamericana; en este sentido intenta incidir en las visiones racistas y misóginas en torno a los cuerpos negros, especialmente femeninos, mostrando diversidad. Esto atañe desde los usos del pelo y los peinados –a menudo fuente de discriminación-, al tipo de ropa y estilos, pero también al tipo de composiciones visuales y referencias visuales. Para la Super Bowl de 2016, en la que se cumplieron 50 años de la misma, homenajeo precisamente el aniversario de la fundación de las Panteras Negras, desplazando completamente la atención de una cosa sobre la otra. Para el Renaissance, el mensaje apunta a la valorización de la cultura LGTBQ+ del voguing, el ballroom y la cultura disco, también en las imágenes que ha publicado, donde se ven amplias referencias estéticas a dichas culturas y sus iconos, subrayando el valor que se merecen para la historia de la música y la cultura.

«La música de Beyoncé no puede disociarse de las imágenes que elabora. Aunque estamos muy acostumbradas a crear una relación jerárquica entre música e imagen»

Esta estética crea, en mi opinión, una nueva alteridad. ¿Crees que personajes como ella están modificando la percepción que se tiene de raza, género…?

Me gustaría matizar que la estética en sí mismas no crea nada, debe ser construida para que pueda ser decodificada por una audiencia que le dé sentido en sus propios términos a aquello que está viendo, y esto es el trabajo que la “comunidad interpretativa” de Beyoncé está haciendo. Parece que va por un camino fructífero si tantas personas saben desentrañar referencias concretas sobre diversos temas. Dado el nivel y el tipo de críticas que ha recibido da buena cuenta de que, o bien es muy fácil enfadar a los sectores más conservadores y retrógrados, o bien, quedan muchos debates por tener en cuanto a racismo, machismo o purismo musical y que a raíz de su obra han quedado una vez más en evidencia.

¿Crees que se puede fraguar un nuevo orden social o “contrato social” a partir de toda la simbología que ella desprende?

Creo que en la cultura pop mainstream cada vez están apareciendo más cuestiones relacionadas con la representación, a su vez esto incide en otros ámbitos políticos; las audiencias en general somos más proclives a entender dicha cultura como un lugar en el que se abren grietas en este sentido. Su trabajo a abierto otras formas de hacer mainstream que han dado lugar a conversaciones necesarias y otras celebridades creo que también se han dado cuenta.

¿Qué representa Beyoncé para la mirada masculina? ¿Crees que está neutralizando esa mirada intencionada y neutralizadora?

La mirada masculina y blanca no quiere saber nada que no sea ella misma y a veces creemos que es la única que podemos poner en marcha. El trabajo de Beyoncé y los análisis que se están poniendo sobre la mesa exigen salirnos de esos marcos rígidos que hemos incorporado y eso pasa por dejar de juzgar a las artistas por como visten o dejan de vestir, en vez de por el trabajo artístico que nos están presentando.

A la artista se le niega muchas cosas por el mero hecho de formar parte de la industria mainstream. Entre alguna de las cosas que se le niega es la de ser icono feminista. ¿A qué crees que es debido?

Janell Hobson, que fue una de las primeras investigadoras en apuntar el mensaje feminista de Beyoncé, dice que, si aceptamos a otras estrellas pop como feministas, debemos preguntarnos que hace que Beyoncé sea menos aceptable que otras. Las dinámicas de exclusión históricas, señaladas por el afrofeminismo español, europeo y el pensamiento feminista antirracista en general, de las mujeres negras y de otras racializaciones no blancas de determinados canales feministas, dificultan la aceptación de una mujer negra como rostro visible del feminismo en general. La sospecha aparece rápidamente, aunque se fundamente en explicaciones poco convincentes sobre su poca experiencia en la discriminación debido al dinero que tiene o en la performance corporal que desarrolla sobre el escenario.

En el proceso de escritura de tu tesis y de este libro, ¿qué aspectos del feminismo afroamericano has descubierto o has asentado tus bases?

Directamente no conocía nada del feminismo afroamericano y tampoco del trabajo que se viene haciendo desde el afrofeminismo español y europeo, por solo hablar de estas tradiciones. Me he dado cuenta de las ausencias y omisiones que todo mi aprendizaje universitario ha venido arrastrando. La tesis ha sido una continua toma de contacto con mi ignorancia y ceguera blanca y también sobre aquella que arrastran muchos planteamientos feministas.

Puedes comprar el libro Beyoncé en La intersección. Pop, raza, género y clase – Elena Herrera Quintana en la web de su Editorial Dos Bigotes

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