Franz Ferdinand – Pabellón de La Casilla (Bilbao)

Me viene a la memoria el viaje que hicimos unos amigos a Escocia no hace tanto. Queríamos visitar Glasgow en homenaje a todas esas bandas locales que tanto nos gustan. Y me acuerdo de la primera vez que Franz Ferdinand ocupó una portada en una conocida publicación nacional.

Cuando intentamos hacer una criba entre la brutal oferta pop británica, y sólo centrándonos en este siglo, es difícil no salvar a este cuarteto llamado Franz Ferdinand. Sus tres discos alcanzan una nota alta y por lo visto en el pabellón de La Casilla (segunda visita a Euskadi) su directo no se queda a la zaga. Kapranos y cía son conscientes del interés que suscitan entre el público y muestran un buen control de su empresa. Cuando un proyecto deja de ser un entretenimiento y se convierte en oficio, recomendable es saber con qué armas se cuenta y esconder al máximo los defectos.
En el apartado de las virtudes los de Glasgow andan bien provistos. Así, comenzar con “Do you want to?” es hacerlo de la mejor manera. Seleccionar el repertorio no debe ser tarea sencilla para Franz Ferdinand. Bien es cierto que para pifiarla muy mal tienen que hacerlo y en esta ocasión optaron por apoyarse inicialmente en el fabuloso material de You Could Have It So Much Better, su segundo largo. De lujo. Tres cuartos de hora como un tiro y viva la fiesta. Cabe destacar el más que digno sonido de un pabellón deportivo que esporádicamente alberga citas musicales.
Creo recordar que en sus primeras entrevistas la banda proclamaba su propósito de hacer bailar a las chicas con su música. No se me ocurre mejor argumento de venta. Si este gancho fue idea suya, desde luego que los muchachos ya tenían claro a qué dedicarse. El caso es que el personal femenino (no fue escaso) saltó y bailó, vaya que sí. No es para menos cuando suena hit tras hit que impide no sonreír, al menos, y mover la cadera.
Llegados al punto de alta emoción y amplio divertimento, me pregunto qué tendrán The Killers que no tengan Franz Ferdinand. Y añado, esto está muy bien y espero que en el futuro no se pierdan con experimentos. Porque Tonight no deja de ser un gran disco hasta que el coqueteo con la electrónica, en directo sobre todo, termina por aburrir.
Momento para la fotografía cuando Kapranos, Hardy y McCarthy, junto al músico de apoyo, aporrearon simultáneamente la batería de Paul Thomson y completaron el clímax de la velada. Fueron poco más de ochenta minutos, escasos para la mayoría, de espectáculo y demostración torera que nos alegraron esta primavera cargada de noticias penosas y desagradables.

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