Jesse Malin – Outsiders (One Little Indian/Velvet Elk Records)

El prolífico neoyorkino finalizó el año 2015 con otra nueva entrega discográfica, y eso a pesar de haber editado el mismo año el excelente New York before the war. Como si el tiempo se le fuera de las manos, Jesse Malin no deja de estar quieto ni un solo minuto, alternando también con las reuniones (más bien alimenticias) de su anterior banda, D Generation, de los cuales sus supuestos e inacabados “regresos” se podrían calificar poco menos que de “fiascos”, al menos a nivel creativo y artístico, pero eso es otra historia.

Outsiders es el colofón a una carrera discográfica impecable y le afianza como un compositor de altura al que ya podríamos etiquetar en ese amplio espectro estilístico que es la “americana music”, como así lo demuestra en el comienzo del disco con el tema que le da título, toda una declaración de principios en forma de duro canto urbanita a la ciudad.

“San Francisco” es otro de los momentos álgidos del álbum, tierna melodía que te va arrastrando hasta terminar en un bucle, retroalimentado por el propio crescendo del tema. Como Jesse Malin no olvida sus orígenes y, suponemos, a los seguidores de D Generation, mete el “pildorazo” de punk, “Here’s the Situation”, como si quisiera decir que sigue siendo el tipo más chulo de New York, con permiso del espíritu de Del Shannon, claro. Los retazos de rhythm and blues y soul también tienen cabida en Outsiders, de la mano de temas como: “Society Sally” o “Edward Hopper”.

Teníamos claro que Jesse Malin era hijo de Johnny Thunders, pero que Juanito comparte paternidad con Bruce Springsteen es ya todo un hecho. Lo que no acabábamos de creernos es que Malin también descendiera de “La Iguana de Detroit”, y así nos lo hace saber con “The Hustlers”, uno de los temas más arriesgados del disco a nivel musical, del que sale más que bien parado. Rinde pleitesía a The Clash llevando a su terreno el himno “Stay Free”, o nos vuelve a llevar de paseo por un New York que él conoce muy bien, como el barrio de Cypress Hills, colindante con Queens (el barrio que le vio nacer), pasando por el Spanish Harlem, en uno de los temas más largos de su carrera, ”You know it’s dark when atheists start to pray”.

El mejor disco en solitario hasta la fecha del neoyorkino, un artista en estado de gracia al que le queda mucho que dar.

 

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