Lena Malmborg – From Paris to Berlin (Green Ufos)

Fue sin duda Fleetwood Mac, uno de los grupos que me vinieron a la mente cuando empecé a escuchar el tercer álbum de la sueca Lena Malmborg. Un comienzo de marcado sonidos vintage, caracterizados por ese pop suave, variado, y agradable, que bebe de muchas fuentes, para después reflejarlas todas ellas en una mezcla característica y en ocasiones un poco monótona.

Y es que después de flirtear con el folk en sus comienzos, y con el blues y el soul en su segundo álbum Real Love (Green Ufos, 2009),  su tercera entrega From Paris to Berlin, vuelve a ser un nuevo cambio de rumbo en el que como ella misma explica, se pueden ver perfectamente reflejadas la combinación de influencias ochenteras, con un fondo de marcado carácter góspel, traido a cuento debido a la afición de la artista por aquellos días de composición. Una mezcla posiblemente extraña a primera vista, pero que se entiende a la perfección cuando se escuchan temas como, “What happened to me” o “Killer”, canciones que rezuman ese aroma a incienso, y que en ocasiones hasta traen al recuerdo de beatos de la música como Leonard Cohen.

Pero Paris to Berlin, es mucho más que el comienzo algo parejo de sus tres o cuatro primeras canciones, en las cuales se entiende perfectamente ese estancamiento que ella junto a su productor Mats Björke (Mando Diao) alcanzaron en París, y que pese a sensuales temas como la canción omónima tuvo como consecuencia un afortunado cambio de aires que le llevó a Berlín.

Es “Berlín” precisamente esa canción alegre, distinta a todo lo escuchado en los siete temas anteriores, y donde deja atrás cualquier tipo de complejo para adentrarse en un mundo interior cargado de luces increibles o de sombras melancólicas como “From now on” en la que Lena se desnuda y abre por completo su corazón. Una rectal final del disco cargada de temas variados y que tienen como insuperable despedida “Världens Finaste Gosse” (“El chico más bello del mundo”) en el que através de una balada a mitad de camino entre la bossa nova, y el frío folk nóridico, deja a través de su hijo, el mejor sabor de boca que el disco podía dejar.

Un álbum diferente, variado, una grata sorpresa y una recomendación clara para los cada vez más aficionados a la música venida de esas tierras tan norteñas.

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