“Me enamoré”, la tarjeta de presentación de Los Premios

Atención ¡paren máquinas!. A esto hay que prestarle la atención que merece. Una superbanda. Y no sólo eso, el más difícil todavía: una superbanda valenciana ¿O es que creían que eso sólo pasaba en Madrid y Barcelona? Pues no, por tierras levantinas también pueden darse felices confluencias de músicos que, entre idas y venidas de sus respectivos proyectos, riñas con antiguos compañeros o simplemente, no saber qué hacer, arriman sus egos crosbystillsnashianos para dar forma a algo conjunto. Algo nuevo. Y bonito.

La verdad, ahora me leo y no suena demasiado bien. O será que en la mayoría de casos esto suele acabar en fiasco. Pero me da que esta vez, no será el caso. Y me da por la música que he podido escuchar y también, cómo no, por los implicados.

Se me olvidaba decir que hablamos de Los Premios. Y los Premios es una banda cuyo germen se ha ido gestando durante muchos años. Pablo Silva (ex-Pollock) y Borja González-Ayllón (autor de dos excepcionales discos como Bob Lazy) son amigos desde el pleistoceno. Pero claro, las cosas de uno y sobre todo, del otro, que no paraba de grabar y girar con su banda, impedían llevar a cabo ese proyecto conjunto que desde la universidad ideaban. El milagro, al fin, lo obró que Pablo se desvinculara de su banda de siempre. Eso, y empezar a hurgar en el cajón en el que tenía guardados cientos de bocetos de canciones. Esas que Borja siempre le había dicho que era una pena que se quedaran ahí. La ocasión, por tanto, la pintaban calva.

Además, los dos cuentan con colegas importantes: el baterista Victor Vila (Yo Diablo) y el bajista Junior Laborde (Ku!). A ese núcleo, por si fuera poco, se suman ahora dos veteranos de la escena jazz y afrocubana: Riki Palacios y Amadeo Moscardó. Los Premios son, de hecho, auténticos óscares. Y por eso toca mostrar al mundo lo que están haciendo todos juntos.

“Me enamoré” es una pequeña ambrosía de cuatro minutos que podríamos definir como de pop celestial. O sonido costa levante, como ellos se empecinan en definirlo. Una burbuja cósmica de melodía pegajosa que despliega un groove extremadamente placentero. No puede hacerse otra cosa que escucharla una y otra vez. Letra inteligente, voz sugerente, sonido envolvente, ente, ente, ente ¡Denle al play, rediez!

Además, para acompañar, un videoclip chulísimo, realizado por el talentoso Guillermo Polo, que es algo así como un homenaje a esos bares poligoneros en los que los valencianos se ponen morados a la hora de eso que llaman esmorsaret. En semejante entorno, una pequeña epopeya de amor no correspondido que sitúa a sus artífices como más que solventes actores y es, la verdad, un pequeño espectáculo visual que atrae tanto como la canción a la que adorna. Ante tamaña tarjeta de presentación, tan sólo podemos decir que habrá que permanecer muy atentos a sus siguientes pasos.

Podrán disfrutar de la banda en directo en el escenario de la Pérgola de la Marina de València el sábado 20 de noviembre, junto a Santi Motorizado.

 

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