Nada Surf + Waters – La Riviera (Madrid)

La fría rivera del Manzanares acogía la pasada noche de sábado la gira de unos revitalizados Nada Surf. Era momento de comprobar si las virtudes de The Stars are indifferent to astronomy (12), que con gran convicción defendía mi compañero Raúl Julián, eran tales en directo.

Y a fe que así fue; tanto, que algunos de sus temas fueron los encargados de resucitar una actuación que flojeó en exceso en la primera parte y que, en la segunda, se erigió con brío en la constatación inapelable de que la banda vive su mejor momento en vivo.

Abrieron Waters, nuevo proyecto de Van Pierszalowski (ex – Port O’Brien). Su enérgica actitud buscando conectar con el respetable, unido a un repertorio sólido y sin fisuras, triunfó por todo lo alto, con unas guitarras que, al explotar, llenaron el recinto de sentido, sincero y honesto rock sin trampa ni cartón.

Difícil lo iban a tener a priori Nada Surf para lograr algo tan compacto como lo que logró Waters tan sorpresivamente. De hecho, no sé si fue ese shock electrizante previo, pero los compases iniciales de los protagonistas de la noche en escena, no me permitieron entrar de lleno en la actuación: un sonido empastado y de factura correcta, pero algo encorsetada lastraba preocupantemente temas como “Happy kid”, “Teenage dreams” o “Weightless”.

Todo cambió a partir de esa barbaridad de canción que es la nueva “Jules et Jim”: Entre lo mejor de la velada qué duda cabe que estaba el hecho de contar con cinco Nada Surf en el escenario. Y fue este tema de sonido americano, que haría las envidias de los actuales Jayhawks, el que destapó el tarro de las esencias de ese guitarrista de apoyo tan magistral que es Doug Gillard (Guided by voices).

A partir de ahí, un auténtico recital, en el concierto de mi vida en que no recuerdo una descompensación mayor entre dos partes y que terminó en, como apuntaba al principio, el triunfo absoluto de la banda: la trompeta de Martin Wenk en “80 windows”, la progresión maravillosa de “When i was young”, la demoledora combinación de tres guitarras con “The way you wear your head” o la trepidante “Hi-speed soul”, conformaron algunos de los momentos más excitantes vividos con ellos nunca e hicieron despertar a un público enfervorizado con unas interpretaciones tan excitantes.

Hacia el final, el homenaje a los inmortales Mercromina, la banda española de la que más ansío su regreso, con la versión de “Evolution” y, antes de los bises, las preciosas melodías de “See your bones”, con final apoteósico.

Hasta dos veces regresaron, con un Daniel Lorca emocionado y agradecido y un Matthew Caws comunicativo y disfrutando del espectáculo. Del primer bis, destacar el himno colectivo esperanzador que fue “Always love” y la pegada de otro tema nuevo, “Looking through”, ambas sonaron después del reposo conseguido con “Blonde on blonde”.

Y, sí, este directo sí mereció el rescate de “Popular”, canción que algunos, errónea o reducidamente, es de lo poco que asocian a Nada Surf, pero que ayer, tras lo expuesto, sonaba a clásico de una banda consolidada y que orgullosamente se encuentra a la cabeza del mejor pop independiente mundial. Y, claro, la cosa acabó con La Riviera entera coreando Oh, fuck it! al ritmo de “Blankest year”. Grandioso.

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