Nick Garrie – The Nightmare Of J.B. Stanislas (Reedición) (Elefant Records)

Tras recuperar al artista con la publicación de su primer disco en cuarenta años, 49 Arlington Gardens (Elefant, 09), toca ahora agradecer sinceramente al madrileño sello Elefant la decisión de reeditar en nuestro país la inconmensurable ópera prima de Nick Garrie, aunque no pueda confirmar las anunciadas virtudes de la presente reedición de lujo tras recibir el audio en frío soporte de CD-R.

En el año 1969 vieron la luz “Five Leaves Left” de Nick Drake, “Abbey Road” de The Beatles, “Arthur (Or the Decline and Fall of the British Empire)” de The Kinks, o “Let It Bleed” de Rolling Stones. Pero en las sombras del sello Acid Ray apareció también el primer álbum de un joven británico que bautizó su criatura con enigmático título, sin sospechar que el misterio se extendería hasta engullir su obra y carrera como músico. 

The Nightmare Of J.B. Stanislas (1969) es un trabajo de orfebrería fina, protagonizado por una superlativa mezcla de pop y folk ligeramente psicodélico y desbordadamente ensoñador, creado con elegante estilo clásico y fastuosos recovecos en un momento de iluminada inspiración. Un auténtico disco maldito al que anormales circunstancias impidieron brillar en lo más alto de un olimpo que por calidad e imaginación debió conquistar con honores de obra maestra.

Piezas como “David´s Prayer”, “Wheel Of Fortune”, “Ink Pot Eyes” o la misma “The Nightmare Of J.B. Stanislas” albergan tal personal belleza que emocionan con estimulantes arreglos orquestales encajando a la perfección en la melódica voz de Garrie. Destacan también la juguetona “Bungles Tours” con la cara infantil de McCartney como influencia, la nana “Can I Stay With You” o el indisimulado (y puntual) giro hacia el country de “Queen Of Queens”.
 
La referencia es completada con un interesante segundo compacto de diecisiete cortes prioritariamente acústicos, incluyendo su primer single y escalofriantes demos de 1968, además de temas perdidos e inéditos hasta ahora y curiosidades como una versión del “Que Sera Sera” popularizado por Doris Day.

Merecidísima reedición de una grabación imprescindible para todo amante del pop en cualquiera de sus vertientes. De indigna y complicada localización física hasta ahora, es justo que todo aficionado pueda salir de su tienda de discos con este pedazo de arte bajo el brazo.

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