Pantaleimon – Cloudburst (Durtro / Jnana Records)

Si hubiese que encontrar nexos entre una sutil referencia descriptiva y la música de Pantaleimon, no sería nada difícil descubrir que estas canciones exponen varios velos finamente unidos. Capas que, a modo de armonías y sonidos contemplativos, apelan a un ensimismamiento en el que Andria Degens parece contar algo pausadamente, algo que sugiere complicidad y profundidad.

Las cuatro piezas que conforman Cloudburst suenan a folk. Pero a folk de fondo frondoso más que de ejercicio de estilo. Cloudburst”, “Cristalline rain”, “Ascensión of the sun” o “Numinosum” se acercan, se posan, observan y se pegan como si de un simple hecho se tratase. He ahí parte de su encanto. En esa clase de hipnótico transcurso de tiempo y sonido en el que se escucha como pasan los dedos por el mástil de la guitarra enlazando acordes en escalas que destacan el cuidado de silencios y espacios en el sonido en “Cristalline rain”. Mientras tanto, “Ascensión of the sun” remonta su cadencia hacia antiguos pasillos palaciegos en los que podría caber cualquier leyenda renacentista.

Pero es cuando llega “Numinosum” cuando Degens transmuta ese folk ilustrado en una suerte de mantra, con una tambura que asemejando al sonido del armonio, sirve de colchón para que su voz describa una plegaria que deja a las claras porqué gente como David Tibet o Will Oldhamse declaran admiradores de Pantaleimon.

Sí, únicamente se trata de cuatro temas, pero da igual. Se bastan y sobran en su cometido, aunque no sea este esa clase de trabajos que no exijan cierta atención y abstracción por parte del oyente. Pero hasta eso puede convertirse en un placer para los oídos curiosos.

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