Recopilatorios: ¿Discos de iniciación o tomadura de pelo?

Año tras año, cuando se acercan las navidades las casas de discos nos asaltan con una serie de recopilatorios de rigor –preferimos no analizar el fenómeno de la compilaciones veraniegas– que para muchos son una excelente forma de conocer a algunos artistas y para otros una tomadura de pelo.

Partiendo de la base, para evitar suspicacias, de que todas estas recopilaciones son un mero negocio, no podemos negar que algunos nos iniciamos en el mundo de la música gracias a ellas. ¿Quién no recuerda los excelentes Standing On A Beach, Substance, Ramones Mania, The World Won´t Listen,…? al menos a mí me fueron de gran utilidad y aún hoy después de muchos años no han perdido su encanto y su vigencia.

Este año tenemos -por citar algunos- unos cuantos que echarnos a la boca: Dirty Hits (Primal Scream), In Time (REM), Singles (Suede) que por un lado nos ofrecen la cara más conocida de estas bandas pero por otro no nos olvidamos de Compilations 1995-2002 (Hood), A Certain Evening Light (Trembling Blue Star) o de Complete Works, Vol. 1 (Spiritualized). Y justo ahí es donde queremos llegar. ¿Cuál es el rasero para medir el interés de un disco de estas características?: el que el oyente le quiera dar.

Muchos reniegan de ellos, otros afirman que editar discos recopilatorios anuncian el ocaso de un artista… Quizá en ocasiones su edición dependa de las discográficas pero lo que está claro es que creemos que son necesarios. Si nos dieran a elegir el recopilatorio perfecto sin duda nos quedaríamos con los que incluyen material inédito, caras B y alguna que otra rareza o remezcla difícil de encontrar, pero sin duda los grandes éxitos o los recopilatorios de singles también son un buen escaparate para que un grupo capte adeptos. Como muchos fans reniegan de estos álbumes,(algo que no pasa desapercibido para los propios grupos), en ocasiones les premian con la inclusión de un disco extra con material de interés.

El tema da para mucho más. Podríamos incluso intentar buscar los mejores recopilatorios o los más recomendables, pero siempre sería desde un punto de vista subjetivo que no satisfacería a una gran mayoría. Aparte, tampoco es nuestra intención.

No queremos terminar sin hacer referencia a quienes se dedican a exprimir el catálogo de algún artista muerto, algo que ya cantaban los Smiths en “Paint a Vulgar Picture”: “En la fiesta de la compañía discográfica, en sus manos una estrella muerta. (…) oh, los planes que tramaron, oh la asquerosa avaricia (…) Toda la escoria aduladora dice: yo le conocí primero y le conocí bien. ¡Relanzamiento!, ¡Reedición! Álbum doble con foto, canción extra (y una vulgar chapa)”.

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