20 años sin Joe Strummer: Recordamos al líder de The Clash

Joe Strummer fallecía el 22 de diciembre de 2002. El que fuera líder de la mítica banda británica The Clash, fue hallado sin vida en su domicilio de Somerset, Inglaterra, a causa de un ataque al corazón. Tenía 50 años.

Uno de los artistas más prolíficos durante tres décadas dejaba tras de sí un legado histórico de grandes obras musicales. Siempre será recordado tanto su carrera en The Clash, con los históricos London Callin Sandinista!, o su reciente proyecto Joe Strummer & The Mescaleros.

John Graham Mellor había nacido en Ankara, Turquía, en 1952, pero creció en Londres. A principios de la década de 1970 empezó a tocar con The Vultures, luego se unió a la banda The 101ers y pronto se convirtió en uno de los principales actores del movimiento punk en el Reino Unido. En 1975 sustituyó el Mellor por Strummer y un año más tarde se unió a The Clash junto con Mick Jones, Paul Simonon, Keith Levene y Terry Chimes, ayudando a definir la sonoridad del punk y a impulsar el género a nivel internacional.

Pronto demostrarían que ellos eran mucho más y empezaron a añadir a su sonoridad ecos de reggae, rockabilly, ska, rhythm and blues, jazz, funk y dub. Dejando un legado de discos tan notables como The Clash (1977), Give ‘Em Enough Rope (1978), London Calling (1979), Sandinista! (1980) o Combat Rock (1982) la aventura terminaría para ellos. Luego llegarían The Mescaleros y The Latino Rockabilly War.

No solo será recordado por su música, sino por su carácter solidario y comprometido con múltiples causas. Hoy que se cumplen 20 años de su desaparición y aparte de documentales, discos tributo y demás, queremos rememorar igualmente su vinculación con nuestro país. Su paso por Granada.

Joe Strummer y Granada

En 2013 nos despertábamos con la noticia de que, por fin, habría una calle en Granada para Joe Strummer. De la noticia se hizo eco hasta el diario británico The Telegraph, la petición surgió de manera casi espontánea a través de vecinos de Granada y tuvo su colofón en la red con una página de la red social facebook, titulada Una Calle en Granada para Joe Strummer y The Clash.

Todos los grupos políticos del consistorio de la ciudad andaluza votaron positivamente a la propuesta, sí, incluido el PP. ¿Sabrían estos últimos que el londinense cantaba a Federico Garcia Lorca?

Desde luego, si hay una ciudad en España que merecía tener una calle con el nombre de Joe Strummer, esa es Granada. La vida del cantante de The Clash estuvo íntimamente ligada ella, desde que en 1979 publicaran uno de los pilares de la historia del Rock, me refiero, claro, a London Calling, en el que se puede escuchar la canción “Spanish Bombs” en la que el grupo canta a Andalucía, Granada y a Federico Garcia Lorca. Pero la relación de Joe Strummer no solo estuvo unida a Granada en el plano lírico y sentimental, se fue a vivir a la ciudad a mediados de los ochenta, haciendo amigos, entre ellos los componentes de la mítica banda 091, a los que llegó a producir el disco (no sin dificultades, debido a las fuertes personalidades de ambos) Más de cien lobos.

 

Pero, ¿porque estamos hablando de todo esto? Tal día como hoy, 22 de diciembre, Joe Strummer nos dejó y no había más remedio que rendirle un pequeño homenaje. Prosigamos, pues, con la relación de Joe Stummer y Granada. Atendiendo al magnífico libro de Rosario Luna (editado por Cátedra) sobre el cuarteto de Londres, es muy probable que aquella pasión que el cantante y guitarrista tenia por la ciudad española fuera, en gran parte, por sus compañeras de piso entre los años 1976 y 1978. Eran dos malagueñas, una de ellas granadina de adopción, que atendía al nombre de Paloma Romero, nombre que fue cambiado por los componentes de la banda por el sobrenombre de Palm Olive.

Hay multitud de anécdotas de Joe Strummer con Granada, como siempre algunas serán verdad y otras serán solo eso, leyendas. Una de las más graciosas que relataba el propio José Ignacio Lapido era de cómo se conocieron los granadinos 091 y el británico. Según relata el guitarrista, un tipo medio borracho y mal encarado se acercó a ellos en un entonces conocido bar de la zona, con una vieja libreta en la mano, y les dijo en un anárquico castellano que tenía unas letras de canciones que quería mostrarles. El batería de 091 y Lapido no le hicieron ni caso y el guiri borracho les siguió insistiendo para terminar diciéndoles que él era Joe Strummer, comentario que los dos componentes de 091 obviaron. Ellos habían oído las leyendas que corrían, por aquel entonces, acerca de que Strummer había vivido en una pensión de Granada, pero no creyeron a aquel tipejo con pinta de “jipioso”. En eso que el camarero puso una canción de los Clash y ambos se pusieron a cantarla. Lapido y Tacho (el batería) se quedaron perplejos y preguntaron al camarero si efectivamente aquel “bolinga” con aspecto de dejadez era Joe Strummer.

A partir de ahí nació la amistad que unió a Strummer y a 091, esa misma noche el cantante británico se agarró tal borrachera que tuvo que ser llevado por los músicos a la pensión en la que se alojaba. A la mañana siguiente quedó con sus salvadores y les comenzó a explicar que quería producirles un disco. Días después los componentes de 091 intentaron quedar de nuevo con Strummer, no pudieron, el británico había desaparecido como había llegado.

 

No fue hasta transcurridos unos meses y en pleno proceso de grabación de Más de Cien Lobos, cuando Joe Strummer, según explicaba el propio Lapido, apareció en el estudio de grabación y se puso a trabajar con ellos. Así se las gastaba el londinense, según comentaban todos los que le conocían, nunca se sabía dónde iba, de dónde venia, o dónde iba a aparecer.

Hay multitud de anécdotas más del periplo de Joe Strummer en España, como aquella que le sitúa tanto al cantante británico como a algunos componentes de 091 en un conocido bar de Madrid, en concreto La Vía Láctea, en vez de estar grabando el disco en el estudio, para dolor de cabeza y bolsillos de la compañía discográfica.

Otra de las más graciosas es la del vagabundo que estaba tocando el acordeón en una calle de Granada. Cuentan que Strummer se quedó alucinado de cómo aquel trotamundos manejaba su instrumento y se acercó a él para felicitarle. El músico callejero le contestó que tocar a Chaikovski no era difícil, lo difícil eran tocar canciones de los Ramones o los Clash con el acordeón. Joe Strummer le dijo que él era el cantante de los Clash y, claro, el acordeonista no le creyó. Hay testigos de que los dos protagonistas de esta situación acabaron, esa misma tarde, tocando «Jimmy Jazz» juntos en un bar.

 

Joe Strummer era así, como si no hubiera sido consciente de lo que fue y significó para generaciones de fans y de músicos, un tipo cercano sin ínfulas de estrella. Cuentan los que le conocían que nunca terminaba un “bolo” sin saludar a todos los admiradores que se quedaban en la sala, ya fuera para firmar discos, sacarse fotos o charlar con ellos, aunque este asunto le  llevara horas, para mosqueo de mánagers y personal de sala. Famosa es la anécdota, relatada en diversos medios británicos de la época, en la que se contaba cómo siendo trasladado al hospital a causa de un golpe en una pierna durante una actuación, se dio cuenta de que la ambulancia era seguida por un coche con admiradores, e hizo parar la ambulancia para hablar con ellos y saludarles. Los sanitarios no daban crédito.

Se sabe que Joe Strummer estuvo visitando España y concretamente Granada, también, a finales de los noventa, pero no se conocen las fechas exactas. Él era así, tan pronto venia como desaparecía, se iba sin avisar y volvía a aparecer. El último Punk.

Y eso fue lo que hizo, largarse sin avisar aquella noche del 22 de diciembre del 2002. Quién sabe si su espíritu vaga por las calles de Granada silbando las primeras notas de «Jimmy Jazz».

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