…And you will know us by the trail of dead – Sala Cats (Madrid)

La cita con …And you will know us by the trail of dead del pasado martes en Madrid suponía un viaje a los primeros años de siglo donde se registraron las últimas obras magnas del denominado post-hardcore.
El grueso del show consistía en la interpretación en vivo de su disco más representativo y referencial: Source, tags & codes (02), uno de los tridentes fundamentales del género para el que les escribe junto al Relationship of command (00) de At the drive-in y el Memories Collector (02) de Standstill.
El resultado superó todas las expectativas posibles: lejos de un mero ejercicio nostálgico, la banda liderada por Conrad Keely interpretó con fiereza e intensidad su repertorio. Un concierto rugoso desde el primer minuto en el que atronó “It was there that i saw you”, probablemente su tema más desquiciado y sobresaliente. Pena que ése sea el inicio del disco pillándonos un poco fríos aún a los allí congregados.

Pero la bofetada fue de órdago y el cuarteto fue acometiendo la obra en estricto orden -una de las cosas que no me gustan cuando se trata de la interpretación de un disco en vivo, no hacerlo de manera salteada, puesto que suma previsibilidad al desarrollo-. Destacó el brío de “Another morning stoner”, la crudeza de “Homage” o la épica contenida de “How near, how far”. Pese a cierto piloto automático en los últimos lances, el sudor y la entrega fueron innegables.
Curiosamente, lo mejor estaba por llegar en los añadidos, donde la adrenalina de los allí congregados -menos aforo del merecido en una sala que, a mi juicio, se antojaba grande- y la brutal actitud de los de Texas elevó la velada a una de las más memorables de los últimos tiempos a las que he asistido. Sin fisuras y muy grandes asomaron, entre otras, canciones como “Will you smile again?” y “Caterwaul”, un tour de force de barroquismo bien entendido que atacaba directo al corazón.

…And you will know us by the trail of dead consiguieron, en suma, hacer valer su pasado con la demostración más palmaria que existe: la de afrontar el presente como si no hubiera un mañana.
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.