Entrevistas

Australian Blonde

Pensé en la posibilidad de separarnos

En mi vida he llegado a destiempo a casi todo. Llegué tarde a mi primera cita (recuerdo que fue por la charla sobre la hora a la que tenía que estar que en casa que me dio mi preocupado padre), y pronto a mi primer beso. Tarde a mi primera canción importante (cuando encendí la radio, ya llevaba 1 minuto sonando), y pronto para conocerte (ya soy incapaz de necesitarte). Por supuesto, me asomé por la puerta tarde a mi primer día de carrera y a mi primer trabajo. He llegado tarde para amar a Wilco y demasiado pronto para escuchar a Australian Blonde. Pero las cosas cambian. O al menos la actitud ante la música. Si “Lay it on the line”, en el 2002, me encantó y me hizo mirar a la “rubia australiana” con otros ojos, su nuevo álbum, “Canciones de amor y gratitud”, me parece el disco más honesto y bonito de toda su carrera. Y no sólo por la portada.

(Os transcribo aquí la conversación que mantuve con Fran Fernández en una cafetería de Madrid).

Momento en que decides dedicarte a la música.

No lo decidí. Desde pequeño me gustaba la música, pedí una guitarra eléctrica a mis padres cuando tenía 16 años. Recuerdo que en C. O. U. montamos el grupo, que creo fue a raíz de hablar con Roberto. Y la decisión de dedicarme a la música no la tomé, sacamos el primer disco y al tener éxito, pues ya estás metido en el mundo. Cuando fichamos por RCA sí que nos reunimos para hablar del grupo como un compromiso serio.

En 1993, “Pizza Pop”.

En aquel momento no había nada y el grupo lo montamos por hobby. Nuestra máxima aspiración era tocar en los bares de Gijón y llenarlos. Luego tuvimos la suerte de que Nirvana fue número 1 y de repente se puso de moda lo alternativo.

Cabecillas de una escena.

Hubo un año en el que se habló mucho de Los Planetas, del Inquilino Comunista y de nosotros. Y de entre los tres, nosotros éramos los que más ruido hacíamos. Al fichar por RCA, se nos dejó de lado. El Inquilino se disolvieron, Los Planetas cuajaron como grupo emblemático de esa movida alternativa y a Australian se le dio un montón de caña como grupo que se había vendido. El discurso de Los Planetas era más adecuado… Nosotros no teníamos un discurso tan militantemente indie. Es decir, se nos elevó injustamente y se nos dio bastante caña también injustamente. Pero no lo digo con rencor. Es algo que tengo asumido como las reglas del juego. La independencia lo que vende es la propia actitud independiente. Los contenidos pueden variar, pero lo importante es la etiqueta. En aquélla época éramos bastante panolis y si hubiéramos sabido lo que sabemos ahora, hubiéramos jugado ahora de otra forma.

Arrepentimientos.

Arrepentirte es una palabra un poco fuerte. Pero lo primero que se me viene a la cabeza es el anuncio de Pepsi. Eso fue lo que más llegó a la gente como que Australian era un grupo que se había vendido. Y no hablo tanto de los medios como de los fans. Pero bueno, era una jugada que en su momento pareció buena idea. Quizás si no lo hubiéramos hecho el grupo hubiese bajado de popularidad de todas maneras. En aquel momento era una apuesta para llegar a más gente. Quizás nos equivocamos porque era una canción que ya conocía todo el mundo y quedó algo repetitivo, quemó el tema. Pero también te digo que gracias al anuncio conseguimos un montón de galas por bastante dinero…

Si vendes mucho, dejo de quererte.

Hay un rollo romántico del artista, un montón de clichés que para un tipo de adolescentes son muy poderosos y los medios independientes manejan esos clichés y saben qué es lo que quiere su público, es un discurso. Pero es que cada dos años cambian las modas y también el discurso… Y como la gente no tiene memoria, porque básicamente se consume música desde los 18 hasta los 23 años… es un rollo que para los grupos que en España se mueven en ése nivel funciona… Como los medios que en España crean opinión son 2 o 3 publicaciones, lo que opinan acaba siendo definitivo. Nosotros nunca tuvimos un discurso de independencia militante, sino “yo hago música para la gente como yo”.

Nuevo disco sin la pieza clave de Tito. Aparece Pablo Errea (Edwin Moses).

Tito se fue a vivir a EE UU y se me ocurrió pensar en Pablo, que ya había trabajado con nosotros preparando coros en el “Extra”. Se lo propuse a PacoTito, incluso pensé en la posibilidad de separarnos. Pero Pablo ha sido el revulsivo que necesitábamos. Personalmente, me gusta mucho cómo canta… Además, yo estaba escribiendo en castellano con La Costa Brava, mucho más a gusto que en inglés. Y Pablo cantando en inglés me parece más creíble que yo.

Por fin una portada bonita para Australian Blonde.

Hay división de opiniones. A las chicas les gusta mucho. A los chicos, nada. Pero para mí también es la más bonita, más que nada porque todas las anteriores han sido horribles. La idea viene de una foto de un colega de la empresa de diseño gráfico en la que curra Pablo. Él vio las fotos de las niñas y nos envió una portada muy parecida a la que ha salido ya hecha. Pero más chula. Estaba la niña en primer plano, pero con más profundidad de campo y más niñas, claro. Eran todas muy guapas en posturas que parecía una composición preparada. Y aunque yo he pillado algo de manía a los niños en fotos y vídeos… con la portada del tercer disco tuvimos problemas (la madre del niño nos denunció por uso ilegal de la imagen), lo cierto es que la foto de las niñas me gustó mucho. Y empezamos a pedir permiso a los padres. Ahí aparecieron los problemas. Desde padres que no querían que su hija saliera, hasta otros que se quejaban porque la suya no salía. Al final lo que hicimos fue centrar la foto original…

La imagen en un mundo que se alimenta de imágenes.

El diseño y la imagen son muy importantes para un disco. Estás vendiendo un objeto físico y es importante que te apetezca tener ese objeto. Sobre todo ahora que la información es inmaterial ¡A ver si los i-pod bajan de precio! Además, es que cuando nosotros empezamos había una especie de movimiento feísta, con el grunge (ahora se cuela un recuerdo al Factory y la portada de “la rubia australiana” por parte de la periodista). Ahora es todo lo contrario, sobre todo con el rollo electro todo es fashion. Son ciclos, claro.

En Australia ya no hay distorsión. O al menos en casa de Fran.

Nos hacemos viejos. Personalmente, cada vez escucho más música melódica y menos dura ( Beach Boys, Bacharach, soul,..). La distorsión mola mucho sobre todo en directo, con cuatro acordes cubres todas las frecuencias. Ahora en el estudio es distinto, aprendes más. Una cosa chula de este disco es que Paco Loco ha podido contratar un arreglista y un cuarteto de cuerda, dando un aspecto más pomposo a los temas.

La moda se impone: Beach Boys y Wilco.

Hace diez años nadie se acordaba de Beach Boys. Cuando yo empecé era la VelvetBeach Boys. Me parece bien. Y luego Wilco, a mi no me acaban de entrar. A Paco Loco y a Pablo le encantan. Para Muni son una de sus bandas favoritas. Yo soy el menos fan. Y sí, es cierto que este disco es muy Wilco… porque ellos también tienen ese punto que de repente se desmarcan con un tema soul… Son el espíritu de la época, todos manejamos las mismas influencias. Ahora mismo como no hay una tendencia fuerte que marque la línea, pues a todos nos da por escuchar nuestra colección de discos y al final acabas escuchando a Marvin Gaye y a los clásicos. En los 90 todos teníamos muy claro que había que hacer ruido y tocar de una determinada manera. Ahora las bandas que tenemos varios discos, tiramos de lo clásico… Mi hermano mayor cuando le dije que este disco era más clásico, comentó que le iba a gustar más…Me estoy viendo un poco como él.

Manifiesto en el disco. Soñamos en castellano.

Necesitaba frente a mi mismo y frente a los demás una justificación a por qué un nuevo disco de Australian Blonde. El arte es gratuito, sí, pero la marcha de Tito mis nuevos proyectos como La Costa Brava han sido cosas importantes. Yo seguía bajando a Cádiz, a los estudios de Paco a tocar o grabar, pero había gente que me preguntaba por el grupo y que me decían que si no sentía que ya había llegado el final. Y me lo estuve planteando con pensamientos del tipo “sólo quedo yo de los miembros originales”; “el tipo de música que me gusta ahora ya no es el de antes” o “quiero cantar en castellano”. Pero Paco seguía entusiasmado con el grupo… él en los peores momentos siempre tira de Australian Blonde. De hecho, este disco no se sabía quién lo iba a sacar y sacó el estudio de su tiempo y de su dinero. El problema de Paco es que no le gustan las canciones en castellano para Australian y a mí ahora el inglés me da pereza. Pero Pablo entró en el grupo con mogollón de ganas también, en plan fan, y me recordó el sentido de hacer canciones para Australian Blonde. Nos lo pasamos bien tocando, hay muy buen ambiente y eso me dio ganas para escribir 6 letras más en inglés… aunque creo que van a ser las últimas. Es que cantando en inglés no me creo a mi mismo, sobre todo después de trabajar en castellano con La Costa Brava. Conectas más con la gente, de una forma diferente. Los sonidos cambian, te cansas. Pero con el mensaje conectas más profundamente, haces fans para siempre.

Un extraterrestre pregunta quiénes son Australian Blonde.

Le pondría el primero y el último, porque son los más importantes.

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