Barrence Whitfield & The Savages – La Boite (Madrid)

Para saber de la vida de estas bestias del Soul y el Rock & Roll, capitaneadas por el orondo y simpático Barrence Whitfield, nos deberíamos remontar a 1983, a una pequeña tienda de discos de Boston. Allí, dos de sus empleados deciden hacer una banda de Rock & Roll, Rhythm & Blues y Soul, se les junta Phil Lenker, bajista de The Lyres, un batería algo nervioso y un saxofonista aquejado de un extraño síndrome que le obliga a saltar mientras sopla su instrumento. Como no podía ser de otra manera, las influencias y escuela del bajista y el guitarrista traspasan gustos y propósitos y de ahí sale una salvajada sin precedentes. De tanta intensidad eran sus conciertos que el núcleo de la banda; Phil Lenker, Peter Greenberg (también ex Lyres) y el propio Barrence deciden dejar el grupo, antes de acabar muertos, en 1986.

Han tenido que pasar veinticinco años para que podamos ver a la formación prácticamente original con el trío de experimentados músicos, no exentos del miedo con el que uno va cuando se trata de reunificaciones de tan largo recorrido temporal. Pero las informaciones sobre el buen estado de salud de la banda habían cruzado el charco para hacernos sentir seguros.

Ya lo he dicho más de una vez, me perdonaran que me reitere; las grandes gestas de la historia del Rock no se han librado en Madison Squares Gardens ni en Vicentes Calderones,  normalmente suelen tener lugar en la cara b de la noche, en la parte de atrás del “Show Bussines”, en definitiva; en esos escenarios en los que hueles al artista y el artista te huele a ti.

Y así lo hicieron estos tres delincuentes sonoros, acompañados de un saxofonista y un batería que aparte de pasárselo bien sobre las tablas y contagiar al respetable, operaban con la precisión de un cirujano. Si el hecho de comenzar con un homenaje a los MC5 en clave soul y con el tornado “Bip Bop Bip” se podría interpretar como toda una declaración de intenciones, el resto del repertorio no tendría segundas lecturas ni medias tintas, se podría definir como una actitud ante la vida por parte de Barrence y The Savages. El set se movió por  los diferentes derroteros que dan de sí el R & R, Rhythm & Blues, Soul o el Garage, demostrando la versatilidad de la banda, pero siempre con la juerga, la actitud y el desenfreno por bandera. Las canciones del último disco, grabado para Munster Records, como: “It´s Mighty Crazy”, “Just Moved In”, “You Told a Lie”, “Who´s Gonna Rock my Baby?” o “Bad Girl”, se codeaban con temas de más solera; “Bloody Mary” con la que se podía oír el crujir del suelo de la sala, “Big Mamou” o “Wake Up”.

Barrence podría vivir en un escenario toda la vida, se le nota que encima de las tablas está en su salsa, al resto de la banda igual, cada uno en su estilo; Phil Lenker brindando entre canción y canción con el respetable y bajándose a la mínima provocación a tocar el bajo entre el público, un Peter Greenberg elegante y comedido manejando las seis cuerdas con habilidad única, un batería estiloso y preciso y un saxofonista salvaje.

Hasta dos veces tuvieron que salir de nuevo al escenario a petición de un público con más ganas de sudar “Rock & Roll Actitude” por todos los poros. En los bises pudimos escuchar, entre otras; “Mama Get the Hammer”, “Dig Yourself” en la que Barrence se tiro al suelo y comenzó a revolcarse como un poseso y para finalizar “Miss Shake It”, invitando a subir al escenario a toda fémina que quisiera.

En fin, que todo esto no ha hecho sino comenzar y mucho me equivoco si digo que tenemos formación original de The Savages para rato.

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