Björk – Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia (Valencia)

No se podía desaprovechar una ocasión como esta para ir a ver a Björk, y además gratis. Personas de todas las edades y lugares hicieron noche en la Ciudad de las artes y de las Ciencias. Ya en las pruebas de sonido la gente que estaba esperando en la cola para ver el concierto aplaudía al grupo de cuerda que acompaña a Björk en esta gira, y entonces apareció ella para revisar esas pruebas, con un vestido rosa y unos zapatos dorados, y todos se agolpaban para poder sacarla fotos.

Tras largas horas de espera y de estar atentos para que nadie se colara, empezó el concierto. El público se caía cuando vio aparecer a Björk, vestida con un mono negro y plumas de pavo real, y a todo su curioso séquito. Con un sonido perfecto, un ambiente inigualable y un entorno único sonaron las primeras notas de “Pagan Poetry”. La mayoría del repertorio estaba compuesto por los temas del disco Homogenic (97) . Björk bailaba como una marioneta y se movía por el escenario entre los gritos de la gente, ganándose a un publico entregado con canciones como “Hunter”, “Five Years”, y “All is Full of Love”, hasta que llegó el delirio con “Jòga”. Columnas de fuego iluminaban el escenario, y fuegos artificiales explotaban en el cielo al ritmo de la música.

Björk agradecía al publico con unos timidísimos “gracias” al final de cada canción y un “España, España” cuando la gente coreaba su nombre. Se presentaron varios temas inéditos cómo “Desire Constellations”, una balada intimista, con arpa incluida, en la línea de Vespertine (01), “Nature is Ancient” y “Where is the Line”, con un aire más electrónico, y una versión de “It´s in Our Hands”, con un sonido más duro que la versión de su reciente recopilatorio. Con “Pluto” una sobredosis de energía se apoderó de todo el público. Durante el breve período que duró la pausa la gente pateaba la plataforma instalada sobre el agua, silbaban y daban palmas, exigiendo la vuelta al escenario de Björk.

En el bis, “Bachelorette”, con árboles de bengalas y “Human Behaviour”, que dejó exhausto a un público que no se quería mover una vez acabado el concierto, pero Björk se fue y nos dejo a todos otra vez en este mundo tan aburrido, pero con la sensación de que habíamos visto algo grande y que todas las horas que pasamos esperando para verlo no fueron en vano.

Carretera y manta, ahora había que volver a Madrid donde sería impensable un concierto gratis, tan bien organizado, con un sonido tan bueno y de una estrella de primera fila como Björk como lo fue este concierto.

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