From The Jam + Sexplosion – Sala Rockitchen (Madrid)

Seria de locos tratar de explicar a estas alturas quien eran The Jam, porque básicamente poco se puede decir o escribir que no se haya dicho. Rios de tinta, con mayor o menor fortuna, se han gastado en el trío de Londres en libros, artículos, especiales, reportajes, etc. Yo os aconsejo, si estáis interesados en el tema, el libro de Sagrario Luna (era un seudónimo de Sagrario Aguado) editado por Ediciones Júcar.

El caso de From The Jam es lo que algunos han llamado la continuación de The Jam, y para otros un mero ejercicio de nostalgia. De todos es sabido que Bruce Foxton le había propuesto a Paul Weller (en multitud de ocasiones) reunir a The Jam, cuestión a la que este último se había negado en redondo y prometió hasta la saciedad no volver nunca con el trío, no se le puede negar integridad al Modfather. Bruce Foxton harto de las regates de Paul, decidió burlar el marco legal en lo referente al  nombre y titular a la “resurrección” como From The Jam.
Pero regresemos a Madrid, 8 de octubre del 2011. ¿A quién demonios se le ocurrió poner de teloneros a Sexplosion? ¿Un grupo de Hard Rock con influencias del Sleaze Californiano de teloneros de From The Jam? Por mi parte y para los cuatro que estuvimos viendo el concierto no creo que hubiera ningún impedimento, pero para el grueso del público, que estaba en el bar de enfrente o fumando en la calle, parece que sí. En cualquier caso el cuarteto melenudo de madrileños ofreció un set de Rock musculoso, con melenas al viento, propiciados por unos ventiladores a pie de escenario, más que solvente, presentando su primer trabajo. Una pena lo de adscribirse a un movimiento musical o tribu urbana para dar de lado a propuestas musicales diferentes, y el que quiera darse por aludido que lo haga.

Menos de la mitad de la entrada del Rockitchen, quizás propiciado por la saturación de eventos de carácter “Mod” el mismo día en la capital y por el elevado precio inicial de las entradas (según comentarios de mucha gente) para ver a Bruce Foxton (bajo y voces), Russel Hastings (Rickenbaker y voz solista) y Mark Brzezicki (batería) pero con muchas ganas en el ambiente, integrado por gente que ya no cumplía los treinta.

Ver salir al escenario a una de las partes fundamentales de The Jam y catalizador de lo que fue el Revival Mod de finales de los setenta en U.K, subcultura denostada por “vaya usted a saber qué” dentro de algunos circuitos mods,  fue para un servidor algo emocionante. Más, si el bajista se encuentra en plena forma y por él parecen no haber pasado los años. Flanqueado por sus dos compañeros, comenzaron, sin dar tregua, con “Eaton Rifles”, un tema que, por desgracia y según el devenir de los tiempos, permanece vigente. Se les notaban las ganas de dar guerra al seguir con “To be Someone”, “This is The Modern World” y “Little Boy Soldiers”. Al cantante, Russel, no se le podía notar más a gusto sobre el escenario y es sorprendente como adapta perfectamente la voz en cada tema haciéndote olvidar que estás viendo a un grupo de Re-Revival.

Comenzaba un segundo bloque de temas, muy bien seleccionados por cierto, entre los que se encontraban “The Butterfly Collector”, “Find my Way Home”, “News of The World” y “Thick as Thieves”, con una base rítmica poderosa como corresponde a un excelente batería y un bajista, que no paraba de dar saltos con ese estilo que él invento hace más de treinta años, eficaz y conciso.

No pudo faltar la versión, que ya tocaban The Jam en sus tiempos, de The Kinks; “David Watts”, con “That´s Entertaiment” a un servidor casi le da algo, lo mismo que con “Start”, “When you were Young” y “Tube Station at Midnight”. Ya para los bises, el trío se despacho con “In The City”, “Beat Surrender”, “Going Underground” y una versión un tanto decelerada de “A town Called Malice”, la única en la que puedo poner pegas.

Ejercicio de nostalgia o no, fue un concierto perfectamente ejecutado, con ganas, elegancia y con el sabor de unos músicos genuinamente británicos que parece creer en lo que hacen, o por lo menos lo interpretan muy bien. Sabíamos a lo que íbamos y, a juzgar por las caras de la gente, todos salimos satisfechos.

¿Paul Weller? ¿Quién es ese?

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