La genealogía del grito

Esto empezó como empieza todo, con un grito. Si la misma vida, en su esencia primigenia, es sangre y grito; si al nacer, quién sabe si como entrenamiento para lo que va a venir, te atizan hasta que te hacen llorar a gritos y, sólo entonces, se quedan satisfechos y sonríen; si las mejores cosas de la vida se celebran, y las peores se exorcizan, sacando a la luz lo que está escondido entre las oscuras entrañas a través de las cuerdas vocales, ¿cómo no iba ser el grito el cáliz sagrado del rock, la toma de tierra de una canción, la jaula de Faraday de un cantante?

Repasamos los más grandes de la historia en este artículo especial.

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