Maga – Sala El Sol (Madrid)

Inmersos en plena gira de presentación de su último trabajo Satie contra Godzilla, los andaluces volvían a pasar por Madrid tras ejercer de acompañantes de Sr. Chinarro en su última parada en la Capital justo antes de las pasadas Navidades. Esta vez Maga se presentaban como el único reclamo de la noche y a pesar de sólo haber transcurrido poco más de dos meses desde su anterior visita, de ser un día de entre semana y comenzar la actuación a horas algo intempestivas, la sala superó los tres cuartos de entrada. Servidor ya tenía ganas de ver como se traducía al directo esta segunda fase de su carrera, a la que han llegado tras abandonar Limbo Starr y llevar facturados en sólo un par de años dos discos mucho más crudos y directos bajo el amparo de Mushroom Pillow, lo que me hacía esperar una actuación mucho más potente y directa en comparación con las de sus inicios.

La tradicional formación de guitarra (Miguel Rivera), bajo (Javier Vega) y batería (Pablo Cabra) del trío sevillano venía desde hace tiempo completándose en directo con la colaboración de César Díaz a los teclados, pero su presencia es ahora más manifiesta alternando estos con una segunda guitarra, lo que dota al grupo de una mayor contundencia e inmediatez durante la puesta en escena de sus canciones. Lo que por supuesto no cambia es la personal e inconfundible voz de Miguel Rivera, que sigue despertando pasiones y odios a partes iguales aunque bien es cierto, que esa noche pudimos observar a un Miguel extremadamente activo y motivado, siempre buscando la complicidad de sus otros tres compañeros para compartir junto a ellos aquellas fases de la interpretación de las canciones en la que su voz no participaba.

Abrieron el concierto haciendo un inesperado guiño a sus inicios, ya que a estas alturas de su carrera no era fácil esperar que la velada comenzase con “Un Mundo en un Cuadrado”, tema que formaba parte de Bidimensional aquel Ep con el que se dieron a conocer en los albores del presente siglo; a continuación, siguieron con “Sal y otras Historias”, anticipo de su anterior trabajo y “Astrolabios”, una de las dos únicas referencias de la noche a su segundo largo (peor suerte tuvo el tercero, al que no hicieron mención alguna en toda ella).

Tras refrescar a los presentes la memoria y ponernos en antecedentes, comenzaron a desgranar el motivo de esta gira: la presentación en directo de su último trabajo, sobre el que se sustentó la primera parte del concierto y entre cuyas piezas destacaron fundamentalmente “El Gran Final” y “De Memoria”; además, fueron intercalaron temas como “Piedraluna” y “Celesta” pertenecientes a su primer y aclamado trabajo (“el disco blanco” para aquellos que conozcan su trayectoria), al igual que la imprescindible “Diecinueve”, en la que pudimos apreciar de forma más clara como el grupo ha sabido adaptar sus primeros temas  a la ausencia de bases grabadas y otros arreglos en esta nueva etapa, lo que compensa con su decidida apuesta por las guitarras en directo y la mejor muestra fue la introducción de esta emotiva canción por medio de un elaborado punteo de las cuerdas.

Debido a la tardía hora de comienzo programada, rozando la medianoche para evitar su coincidencia con ciertos duelos futbolísticos europeos, el concierto se prolongó hasta bien entrada la madrugada y el tiempo comenzó a apremiar en su última fase al ser jueves y la sala El Sol un emblemático local de la noche madrileña, hasta el punto de que el grupo tuvo que improvisar el orden y las canciones planeadas para su vuelta a escena en los correspondientes bises, que interpretaron enlazándolos sin prácticamente pausa. En este segundo acto, pudimos disfrutar de dos destacados “flashbacks” de sus inicios como son “Medusa” y “Agosto Esquimal” o de la potente “El Ruido que me Sigue Siempre”, single de presentación de este quinto álbum y que habían dejado para casi el final.

Además, aunque el público más fiel a sus conciertos está acostumbrado a que con frecuencia Maga interpreten en sus directos alguna versión de míticos grupos nacionales de los 80 como Golpes Bajos o Radio Futura, esa noche había más motivos que nunca para acordarse una vez más de los madrileños debido al reciente fallecimiento del que fuese su carismático guitarrista, Enrique Sierra, por lo que sonó una personal versión de “Han Caído los Dos”, que quedará guardada en el recuerdo de todos los asistentes. Finalmente, cerraron la velada con una muy apropiada “Hasta Despertar”, tema que cerraba su anterior trabajo y tras cuya interpretación muchos salimos en dirección a nuestras camas al ser lectivo el nuevo día que ya había comenzado.

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