Muse – Sala La Riviera (Madrid)

Quedan lejanas ya en el tiempo las primeras palabras de asombro ante la irrupción en escena de este arrollador trío inglés. En aquellos momentos, todo el mundo los comparaba con Radiohead. Quizá sea por discos como The Bends, pero creo que aun así cuentan historias distintas, y no es lo mismo cinco que cuatro. Comparación definitivamente obsoleta, pues no creo que tengan ya mucho que ver entre ellos. Mientras los de Oxford se difuminan en su limbo post-rock de texturas y paisajes sombríos, Muse depuran su personal lectura de la mitología glam, la cual va mas allá de una forma de vestir, teniendo como pilares un sonido pletórico, lírico y poderoso, exagerado en potencia y maneras.

Dramáticos, brutales y a la vez armoniosos, ganan la puesta con un Bellamy cada vez más ostentoso y dueño de sus habilidades, toda una máquina de gorgoritar (pena que se pierda el matiz; no es necesario para el caso) y estrujar esa guitarra con octavador contoneándose con ella como yo no había visto desde aquél Prince en “Purple Rain”, aquella película hortera que al fin y al cabo no mostraba sino a músicos representando su propio drama, algo que también ocurre con Muse, lo cual resulta más emocionante y sincero que espectáculos de variedades fashion como el de La Ambición Rubia (logradísimo este a su manera, aunque no venga a cuento decirlo) en su última gira.

Elvis, Queen, Bowie, Nirvana, los Cure más desatados (Cut o The Kiss)… resucitaron aquella noche a ritmo de Sunburn, Plug-in Baby, New Born (arrasadora) o Showbiz.

El público estuvo entregado y por supuesto había muchas más camisetas de Placebo que del Amnesiac. Esperamos ver a estos tipos histriónicos con más frecuencia por aquí, pues su show tiene virtudes revitalizantes, aunque no suelten discursos entre tema y tema, lo cual es casi mejor.

Llamar la atención sobre la apertura de Zita Swoon, contagiosa banda de música potente, melódica y discotequera (el bajista era Freddie y el cantante era Beck) que nos gustará ir conociendo más en breve dado el buen sabor de boca que dejaron.

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