Maria Coma – Celesta (Amniòtic Records)

“L´hivern passat vaig anar a viure sola a Berlín a una habitació amb piano. La idea era allunyar-me de tot per poder fer el següent disc des d´un altre punt de vista. Mentre a fora nevava vaig anar escrivint aquestes cançons”. La cantautora Maria Coma da las claves de su nuevo álbum en estas tres líneas. Celesta parece a primera vista una continuación de Magnòlia (2011) con la nostalgia melódica tan característica de Maria Coma que impregna estas 11 canciones. Sin embargo, éste es un viaje más introspectivo hecho desde la soledad dictada por el piano y con unos momentos de gran sonoridad, sentimiento e incluso épica. Un trabajo que cuenta de nuevo con la producción y grabación del músico Pau Vallvé, quien también está detrás de gran parte de los instrumentos que se pueden escuchar.  

Celesta, como contó Coma, fue compuesto el pasado invierno en Berlín y grabado posteriormente en una casa en la montaña con micros alejados para darle más protagonismo al piano. Una sensación que traslada el álbum en cada uno de sus temas marcados por la tierna y bella voz de la cantante, que en instantes suena alejada al oyente, como si fuera un susurro que se entremezcla entre los instrumentos y los pianos.

Coma dijo en una entrevista que le había salido una obra más “relajada” que la anterior (Magnòlia), “más barroca”. Claramente lo es ya que el álbum se presenta con una base más pausada, más melancólica y contemplativa como se puede comprobar en “Berlin” o “Pestanyes per tot el bosc”. A pesar de ello, la cantante nutre algunas de sus canciones de una gran épica con los instrumentos que van in crescendo como en las intensas “Orió” y “L´últim cercle polar”, dos de las mejores piezas de Celesta, así como “Després de l´hivern”.   

La compositora contó que cada canción está dedicada a una persona distinta próxima a ella y ello le ha llevado a conformar una obra mayoritariamente en catalán, pero con temas cantados en castellano, inglés e incluso alemán con una preciosa pieza con un sólido piano (“Schöne Stille”). La última se la dedicó a si misma: “Només jo, que no pertanyo a cap paisatge (Sólo yo, que no pertenezco a ningún paisaje) / Pertanyo als ulls amics, a tots els arbres, i em pertanyo a mi (Pertenezco a los ojos amigos, a todos los árboles, y me pertenezco a mi)”.  

Una de las peculiaridades del álbum es la inclusión de un nuevo instrumento llamado clavi-nimbus (piano-celesta), que fue diseñado y construido expresamente para este disco por Marti Ruids y el equipo de Metalúdic en taller de escultura Baschet gracias al premio Puig Porret de MMVV.

El resultado de todo ello es un viaje nostálgico e invernal que atrapa intensamente.

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