Midas Fall – Evaporate (Monotreme Records)

De un tiempo a esta parte, el rock progresivo cala entre el público más reacio a aceptar un sonido que, desde siempre, parecía estar intelectualizado o reservado a una élite capaz de apreciar los desarrollos y las florituras inherentes al género.

Una mayor democratización sonora, conseguida a través de las plataformas de escucha, y el abrazo al estilo de regresos tan importantes como el de A perfect circle este mismo año, -bastante desprovisto de metal, pero no de una suerte de prog-pop muy personal- han hecho interesarse a un nutrido número de oyentes por el antaño inabarcable sonido progresivo.

En una tendencia también bastante reconocible en el grueso de estilos musicales hoy día, el pop sirve de colchón sobre el cual construir el edificio más especializado al que tender, a los formas que en el panorama del rock de raíces ha hecho de manera formidable Kacey Musgraves no hace nada.

En esa frontera algodonosa encontramos Evaporate (18), el cuarto trabajo de Midas Fall. Con texturas ambientales y herederas del post-rock, la banda británica vertebra un disco etéreo, de atmósferas evanescentes en el que consigue acertar con el sonido, pero no tanto con la capacidad de componer canciones perdurables, lo más cerca que están de conseguirlo lo logran con la dupla de “Glue” y “Sword to shield”. Voz y piano, junto a algunos arreglos puntuales adicionales, aderezan un recorrido discreto en resultados o modesto en intenciones, quién sabe.

Demasiado neutro, a pesar de buscar alguna piedra de toque capaz de rememorar los logros conseguidos por los Anathema más frágiles o los Light & Motion más cristalinos, Evaporate acierta al ajustar la duración de sus cortes sin desbarrar en ningún momento, pero adolece de cierta linealidad que conlleva, inevitablemente, a dispersarnos en su escucha.

Escucha  Midas Fall – Evaporate

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