Monochrome – Cache (Sticksister Records)

En lo único que no ha cambiado Monochrome a lo largo de su existencia es en el tino a la hora de elegir el artwork de sus discos (es lo que tiene contar con diseñadores en una banda). Y uno no sabe si tirarse de los pelos o asumir aquella máxima de renovarse o morir y tomar las cosas como vienen. Cache parece hecho con las sobras de Éclat (Sticksister Records, 2006), aquel disco intenso y diferente que aumentó, y con razón, el caché de Monochrome; como una nueva versión de aquel trabajo, pero diluída y, desde luego, menos enérgica.

A pesar de eso, Cache guarda la dignidad y el saber hacer de un grupo de músicos que desde sus inicios han hecho lo que les ha dado la gana. Y, en virtud de ese libre albedrío que les hace evolucionar disco a disco, quizá haya que valorar este cuarto trabajo como el precedente de un segundo Éclat. Al fin y al cabo, su mejor disco llegó después de innumerables cambios; desde la querencia inicial por el hardcore cuando aún eran Dawnbreed, hasta la progresiva tamización de éste para acabar creando una acertada mezcla de dureza y fragilidad tanto en las voces como en el sonido.

Así pues, queda claro que Cache dista mucho de ser el mejor trabajo de Monochrome. Aún así, y pese a que adolece de la potencia de su antecesor (hasta parece que Marc Calmbach cante acongojado), aún recoge momentos de brillantez como “Von fall zu fall”, “Die dinge wie sie sind” o “High five”, y correctos medios tiempos como “Les pantalons heavy metal” y “Stem”. ¿Es este el nuevo camino de Monochrome? ¿Disimular aquel hardcore germinal hasta hacerlo desaparecer?

Para los que tengamos Éclat como disco de cabecera, Cache puede parecer un paso atrás. Esperemos que sólo haya sido para coger más impulso.

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