Singles Supremos: «Happy hour» de The Housemartins

Año 1981.

Una bisoña banda británica de nula repercusión, denominada Stomping Pond Frogs, se separó, en algún instante de dicho 81, tras casi un año de existencia. Se trataba de un jovencísimo cuarteto de punk-rock (y algo de soul), con base en el meridional condado inglés de Surrey y liderado por el bajista Quentin Cook (luego éste resultaría rebautizado como “Norman”) y el cantante Paul Heaton; ambos también estudiantes a punto de acabar el instituto.

Stomping Fond Frogs (pre Housemartins)

Tras dicha ruptura de esta agrupación, aunque aún manteniendo una amistad personal entre ellos, Cook se marchó a la Universidad de Brighton pero un rebelde Heaton despreció, olímpicamente, los Estudios Superiores y entró, directamente, a trabajar en una gasolinera, para cambiarse poco después a una empresa comercial; donde pronto se topó Paul con que su empleo de contable resultaba  mortalmente monótono y mal pagado. Aquel imberbe guerrillero, de 19 años, se apercibió entonces de que no se estaba dedicando a aquello que más le apasionaba en la vida que era la Música.

Como añadido, lo que más le marcó y reventó en la propia Surrey, al mismo Paul Heaton, a lo largo de ese año 81, fue comprobar como los otros trabajadores fueron cómplices, sin rechistar, ante los habituales comentarios sexistas de los importantes representantes de ventas y como éstos sencillos asalariados  resultaron víctimas de la explotación a la que les sometía dicha corporación del Sur británico. Acto seguido, dichos “currantes” se quejaban de dicha situación y desconectaban un rato de su oficio tomando pintas baratas en una cervecería cercana, durante una irresistible promoción que se daba en llamar “La Hora Feliz”.

Supuso todo ésto una semilla que quedó plantada, a sangre y fuego, en la inquieta mente sociológica del propio Heaton; un norteño inglés de férrica y volcánica personalidad artística…

Año 1986.

Tras un episodio inicial de apresurada composición, en Hull City, por parte del propio cantante Paul Heaton y del guitarrista Stan Cullimore, The Housemartins publicaron el supremo, rompedor y muy afamado single “Happy Hour” (la cual también abriría el primer álbum del combo, London 0 Hull 4), lo que les ayudó a convertirse en uno de los 5 grupos más celebérrimos y queridos de toda Inglaterra, durante ese año 86.

 

Veamos, seguidamente, la traducción de la tonada en cuestión:

It’s happy hour again.
I think I might be happy
If I wasn’t out with them
And they’re happy:
“It’s a lovely place to be”;
Happy that the fire is real,
The barman is a she.
Where the haircuts smile
And the meaning of style
Is a night out with the boss.
Where you win or you lose
And its them who choose
And if you don’t win
Then you’ve lost.(Chorus)“What a good place to be”
Don’t believe it
‘Cause they speak a different language
And it’s never really happened to me.
(It’s happy hour again)
Don’t believe it, oh no!
‘Cause it’s never been happy for me.
(It’s happy hour again)

(Repeat)

It’s another night out with the boss
Following in footsteps
overgrown with moss.
And they tell me that
women grow on trees
And if you catch them right,
they will land upon your knees.

Where they open all their wallets
And they close all their minds
And they love to buy you all a drink
And then we ask all the questions
And you take all your clothes off
And go back to the kitchen sink.

Es la hora feliz otra vez.
Creo que sería feliz si no
hubiera salido con ellos
y ellos son felices:
“es un sitio encantador para estar”;
felices de que el fuego sea real
y de que el camarero sea una chica.
Donde sonríen con sus cortes de pelo
y donde tener estilo
es pasar una noche con el jefe.
Allí es donde ganas o pierdes
y son ellos quienes deciden
que si no ganas,
entonces has perdido.(Estribillo)“Que buen lugar para estar”.
No les creas
porque hablan un lenguaje distinto
realmente, nunca me pasó a mí.
(Es la hora feliz otra vez)
No les creas, ¡oh no!
Porque ésto nunca ha sido ser feliz para mí.
(Es la hora feliz otra vez)

(Repetición)

Es otra noche fuera con el jefe
siguiendo sus pasos
llenos de musgo.
Y entonces me dijeron
que las mujeres crecen en los árboles
y que si las pillas en su punto,
ellas estarán a tus pies.

Donde ellos abren sus carteras
y cierran sus mentalidades
y les gusta invitar a todas las bebidas
y entonces ellos hacen todas las preguntas
y coged vuestros abrigos
y volved al fregadero de la cocina.

Es “Happy Hour” un pegadizo galope jangle-pop mixturado con ciertos tintes de rockabilly, o sea, con la marca de la casa que también apareció en tantas y tantas canciones de este cuarteto británico.

La elevada compenetración de las guitarras acústica y eléctrica de Stan Cullimore, el nervioso bajo de Norman Cook, los muy significativos coros liderados por el honestísimo batería Hugh Whitaker y la más que sensacional voz “gospeliana” de Paul Heaton, estructuran y conducen el que será el tema más universalmente conocido de los Housemartins, compuesto por ellos mismos.

Housemartins 1986

No debe confundirnos la aparente animación de la tonada, ya que la cual plantea una muy ácida denuncia en su fondo textual. Steely Dan o Pink Floyd en los años 70, son dos de los muchos ejemplos de grupos cuyo sonido no casaba con el cáustico y crítico mensaje de sus letras y los Housemartins, en los años 80, no se quedaron atrás al cumplir esta sabia disociación expresiva y artística.

 “Solo porque The Housemartins hablemos de temas serios no tenemos porqué sonar así”– declararía el abanderado de la banda, Paul Heaton, en una frase que resume y apuntala  lo previamente comentado.

Como ya se indicó brevemente, al principio, la “Happy Hour” es ese momento tan ansiado por los más cerveceros; los cuales, después de una dura jornada laboral, acuden en avalancha a la taberna gracias a un descuento de esta última en birras. Entre medias de ese telón de fondo, se plantea aquí la repetida historia del jefe bebedor que invita a la secretaria a tomar lo que quiera en el bar, dándole a dicha empleada dos posibles y sexistas opciones: o se acuesta (y se casa) con él y así, la chica conserva su trabajo o ésta recoge el abrigo, pierde su empleo y él la envía a ella a lavar platos. Matizar que las campanas de boda que suenan, casi al final del tema, fueron tocadas por el propio Heaton, durante las sesiones de grabación en los Estudios Strongroom, de Londres.

Con toda probabilidad la canción se inspiró, por lo tanto, en un concreto gerifalte de perfil machista; el cual tenía a sus órdenes a Paul Heaton, de cuando éste militaba en uno de sus antiguos trabajos post-instituto; lo cual hemos mencionado con anterioridad.

Efectivamente, las letras de los inconformistas y explosivos Housemartins asaltaron y desafiaron a las conciencias incluso más elitistas y poderosas, convirtiéndose así en unos extremadamente fiables “héroes de clase obrera” de la década de los 80; difíciles de apagar en la memoria. En consecuencia, Paul Heaton y sus muchachos siguieron el ejemplo  de anteriores mitos proletarios del pop-rock como John Lennon o Ray Davies, aparecidos éstos en los áureos años 60; como sabemos.

Así que rascando un poco en su angelical aspecto externo, estas controvertidas anti-estrellas de la ciudad de Hull fueron uno de los que heredaron, diez años después, un pedazo razonable y relativo de aquella rabia punk británica de mediados-finales de los años 70 y “Happy Hour” es uno de los mayores reflejos de todo ésto, acuñamos.

Housemartins 1986

En general, la música de los Housemartins aceptaba las influencias más acertadas y variopintas que iban desde los años 40 con el góspel negro de los Swan Silvertones, los 50 con el rockabilly americano de los Everly Brothers o el swing-R&B de los Coasters; además de los 60 con el marcado sello british de los Beatles, las guitarras Rickenbackers de los Byrds, las vocalizaciones de los Beach Boys o la intencional mordacidad jocosa de los Kinks. También, nuestros protagonistas de hoy absorbieron, como fuente ya setentera, al reverendo soul Al Green; para acabar filtrando, al final, refracciones de últimos de los 70, de la mano de los inconformistas The Jam, The Clash o Madness.

Al final, los Martins juntaron a todos los citados y añadieron a su particular arte unas gotas de cada uno, logrando así un originalísimo cóctel, reinventando una sentida actitud sónica (sarcástica o resignada, según el caso) y destilando un estilo inconfundible y muy personal; también plasmado, de modo indeleble, entrañable y divertido, en los videos que rodaron con sus burlescas coreografías, como esta de “Happy Hour”; por ejemplo.

Acerca de ésto último, durante el entretenido clip de este tema se observa, solo un instante, a un viejo amigo y “pipa” de la banda, el actor Phill Jupitus haciendo de cliente que lee el periódico y  entonces, aparecen unos cuantos danzarines personajes animados de plastilina, encabezados por los Housemartins  y es que Peter Gabriel y su “Sledgehammer” pusieron de moda, en ese 1986, una técnica de animación llamada claymation (arcilla animada). Para este mismo montaje visual, también les influenció a Heaton, Cullimore, Cook y Whitaker, un diminuto muñeco llamado Morph creado por  éste mismo método digital y que salía, por entonces, en un programa británico de T.V. del presentador Tony Hart.

Además, el cuarteto de carne y hueso también se presenta en la filmación de “La Hora Feliz” (el rodaje transcurrió en un pub de Londres) y acaba practicando bailes graciosos y sin la guía de un profesional, como siempre.  Con el provocador rótulo “London 0 – Hull 2” en el marcador a la media parte de un partido de fútbol ficticio, concluye el videoclip original; el cual supuso unos de los adelantos de lo que sería su sonoramente magistral y también anti-institucional LP London 0 Hull 4 (Go! Records).

Así pues, el single “Happy Hour” alcanzó un éxito absoluto en Inglaterra y llegó a despachar 250.000 copias; en ese instante de 1986. Dicho tema comenzó a ascender como la espuma en las listas, yendo a parar al nº 3 en la lista oficial del propio Reino Unido; solamente tras Madonna y Wham y además, dicha canción permaneció 6 semanas como flamante nº 1 en los índices independientes ingleses. También escaló al nº3 en Irlanda y Suecia.

En cuanto a España, por ejemplo, el conocido presentador y periodista Jesús Ordovás, pinchó dicho corte sin cesar en su programa radiofónico Diario Pop, además de alguna otra canción de la formación con base en Hull. En relación con ésto, entre la audiencia melómana de nuestra península, The Housemartins obtuvieron su cúspide comercial y popular, a mediados de los 80, a través de la propia “Happy Hour” y otros fabulosos pistoletazos suyos como “Me and the Farmer”,  “Five get over excited”, la versión de “Caravan of Love”, etc.

Incluso, paradójicamente, muchos bares en Inglaterra tomaron la canción como emblema para animar los ambientes de “Sábado por la Noche”, a pesar de que algún medio de comunicación consideró “Happy Hour” como una ofensa a los ciudadanos ingleses, los cuales quedaban un poco como unos borrachines; siempre según algún sector de la prensa, insistimos. Paul Heaton, en ese momento de 1986, desmintió completamente dicha interpretación y, por contra, planteó la canción como “cultura de pub”.

The Housemartins 1986

La nota más negativa y de manera muy injusta, la pusieron Johnny Marr (The Smiths) y Mick Jagger (The Rolling Stones), los cuales criticaron negativamente (y en mi opinión, de modo absurdo y absolutista), “Happy Hour” y otras canciones de los bravos The Housemartins. De tal modo y sin arrugarse ante absolutamente nadie, los carismáticos Paul Heaton y Norman Cook efectuaron declaraciones públicas,  donde contestaban de manera altamente sarcástica a mis también admirados Marr y Jagger; aunque ésto es otra crónica aparte sobre la que no nos extenderemos más hoy aquí.

Esa refrescante aceleración musical llamada “Happy Hour” continuó acumulando triunfos sin parar y, por ejemplo, también fue elegida, en Mayo de 1986, como “Mejor Single de la Semana” en la conocida cadena MTV. De modo merecido, dicho single ha sonado y resonado en las distintas emisoras del mundo,  a lo largo de varias décadas después; hasta hacerlo aún hoy día.

Podéis encontrar otros reportajes sobre The Housemartins, en Muzikalia, en los siguientes enlaces:

Recordamos a The Housemartins y sus 10 mejores temas

El origen de The Housemartins y otras historias

 

3 comentarios en «Singles Supremos: «Happy hour» de The Housemartins»

  • el 8 noviembre, 2022 a las 11:04 am
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    Una de esas canciones maravillosas a las que siempre es un gusto volver. Muchas gracias por volver a recordárnosla!

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    • el 10 noviembre, 2022 a las 5:56 pm
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      Genial y completísimo acercamiento sobre este memorable sencillo de un grupo sencillamente inigualable, pese a su corta trayectoria como tal, marcándonos a fuego con sus distintivas tonadas y caústicas temáticas. Igualmente marcado quedo por el término «disociación expresiva», único y genuino, propio de un articulista tan impresionante como Txus Iglesias, al que damos la enhorabuena por sus acertados escritos , a la par que agradecemos a Muzikalia su celebrado retorno.

  • el 8 noviembre, 2022 a las 2:50 pm
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    Txus de vuelta a Muzikalia, felicidades!!
    Muy buen artículo, completo y muy desarrollado sobre una de las canciones más míticas de Housemartins. Gran grupo de los 80.
    Bravo Txus, Bravo MZK.

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