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Slowdive: en 10 canciones fundamentales

Slowdive, a quienes entrevistamos hace pocos meses, llegan a nuestro país esta misma semana. La banda británica viene a presentar su genial último álbum, Everything Is Alive (Dead Oceans, 2023), con el que mantienen la inspiración intacta y justifican el revuelo generado alrededor de su vuelta a la actividad hace siete años con su disco homónimo.

Su sonido distintivo, caracterizado por capas de guitarras etéreas y melodías melancólicas, los ha posicionado como una de las agrupaciones más influyentes e icónicas del shoegaze. Neil Halstead, Rachel Goswell, Nick Chaplin, Christian Savill y Simon Scott, tuvieron una primera etapa en la que publicaron tres LPs, cada uno de los cuales contribuyó al desarrollo de un sonido único y trascendental. Desde su debut Just for a Day (1991) se convirtieron en piedra angular del shoegaze y el dream pop junto a coetáneos como My Bloody Valentine o Ride. Sin embargo, fue con su segundo trabajo Souvlaki (1993), cuando alcanzaron un reconocimiento más amplio y consolidaron su estatus como una de las formaciones más influyentes de la escena.

Con su tercera entrega Pygmalion (1995), Slowdive exploró nuevos enfoques y texturas, adentrándose en territorios más ambientales y minimalistas. Aunque dividió a sus seguidores de la época, ha ganado un estatus de culto a lo largo de los años, reconocido por su enfoque experimental y su capacidad para crear pasajes únicos. Después de su tibia acogida se separaron para regresar primero en 2014 a los escenarios y posteriormente al estudio ya en 2017, con un trabajo homónimo a la altura de sus mejores obras.

Ahora llega el turno de defender everything is alive un disco donde cada nota derrocha esperanza, que definimos en nuestra reseña no solo como una de las piezas capitales del shoegaze de nuestro tiempo que rivaliza con cualquiera de sus logros, sino que como el álbum más íntimo y confesional que hayan grabado nunca.

Aprovechando su visita, hemos querido repasar 10 canciones fundamentales para sumergirse en su personal universo. No sabríamos decir si son las mejores, pero sin duda recogen sus principales bondades. Esa capacidad para explorar la melancolía, introspección y belleza efímera como nadie. Es el momento de rebuscar en un legado sonoro que perdura en el tiempo y que a pesar de haber surgido hace más de tres décadas, les convierte en la referencia máxima de un género totalmente revitalizado en nuestros días.

Slowdive: sus 10 mejores canciones

“Catch the Breeze” (1991, Just for a Day)

 

Una de las primeras obras maestras que encapsula la sensibilidad melódica y la textura atmosférica que define su personal estilo. Con su ritmo ondulante y susurrantes armonías vocales, esta canción es un ejemplo perfecto de la habilidad de la banda para conjurar paisajes sonoros que permanecen.

«Sugar for the Pill» (2017, Slowdive)

 

Extraída de su aclamado álbum homónimo, lanzado después de un hiato de más de dos décadas, «Sugar for the Pill» demuestra la capacidad del grupo para evolucionar su sonido mientras conserva la identidad con la que se dieron a conocer. Con una producción más pulida y una sensibilidad melódica atemporal, esta pista es un punto culminante de su resurgimiento.

“Rutti” (1995, Pygmalion)

 

Pygmalion siempre quedará en el recuerdo como el disco minimalista y resonante de su carrera, esa pequeña anomalía a reivindicar que contenía algunas joyas imperecederas como la meditativa e hipnótica “Rutti”.

«Alison» (1993, Souvlaki)

 

El sencillo principal de su álbum de 1993 Souvlaki es un viaje envolvente a través de paisajes sonoros inmersivos. Con sus guitarras etéreas que se entrelazan delicadamente y la voz susurrante de Neil Halstead, encarna la esencia melódica, etérea y melancólica que les ha hecho eternos.

«Golden Hair» (1991,  EP Holding Our Breath)

 

Una interpretación ensoñadora del poema de James Joyce que musicó Syd Barrett, muestra la sensibilidad artística y la profundidad emocional de la banda. Con su arreglo minimalista y la voz etérea de Goswell, esta pista es un homenaje a la belleza efímera y la nostalgia atempo

«Kisses» (2023, everything Alive)

 

La demostración más palpable de que el grupo no se quedó anclado en el sonido de sus comienzos. Una evolución y a la vez, una reconocible manera de expandir su identidad en un tema de dreampop que suena tan actual, como perdurable en el tiempo.

“Souvlaki Space Station” (1993, Souvlaki)

 

Un viaje espacial sonoro, con el uso de efectos de guitarra espaciales y su atmósfera etérea. Una de sus piezas más atmosféricas construida en base a un bajo machacón y una guitarra desbordada de delays.

«When the Sun Hits» (1993, Souvlaki)

 

El himno de los himnos a la más explosiva belleza. Con sus capas de guitarras ondulantes y las voces entrelazadas de Halstead y Goswell, esta pista captura la esencia y el éxtasis del shoegaze en menos de cinco minutos.

«Blue Skied An’ Clear» (1995, Pygmalion) 

 

A medio camino entre xperimentación, el ambient y el post-rock, este tema retumba en nuestra cabeza con sus ecos fantasmales y esas atmósferas preciosistas que se expandieron en los primeros tiempos de Mojave 3.

«Slomo» (2017, Slowdive)

 

El «Slomo» bueno, no el de Eurovisión. La puerta de entrada a esa catedral sonora que fue su disco de 2017. Siete minutos en los que adentrarse para ir siendo absorbido por sus capas sonoras envolventes y esas guitarras cosquilleantes que navegan sobre una base rítmica grandiosa.

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