The Leisure Society – Sala Sidecar (Barcelona)

Olvídense de prados luminosos y hippys de melenas al viento y flores en el pelo. Lo de The Leisure Society encima del escenario está más cerca de la banda de rock que de los pastorales sonidos que adornan su disco de debut. Y es que los ingleses presentaron ayer un set muy potente con dos partes diferenciadas: en la primera estuvieron más cerca de los modos en directo de Belle & Sebastian o Divine Comedy, con pop de cámara, épica contenida y temas muy melódicos (por momentos recordaban a Zach Condon y sus Beirut). En la segunda parte decidieron darle caña al asunto y se desmelenaron en sus temas más potentes.

Se estrenaban en Barcelona (tras su paso, muy cerquita, por el Faraday Festival el verano pasado) con la sala bastante llena, para presentarnos su gran primer disco, The Sleeper, y aparecieron apretujados sobre el pequeño escenario en versión reducida de seis músicos: bajo, batería, violín y cello, completados por unos Nick Hemming (voz, guitarras y ukelele) y Christian Hardy (voz y teclados) con más aspecto de niños bien que de miembros de un colectivo musical que bordea el espíritu libre de los sesenta. Con un sonido excelente y una ejecución compacta y muy solvente (impecable Hardy al piano), presentaron casi entero su aún solitario disco, creando momentos deliciosos con “The last of the melting snow”, “Save for someone who cares” o la bellísima “The Sleeper”.

Tras una versión de “Cars” de Gary Numan, el pop más bonito dejó paso al brío y a unas desenfrenadas interpretaciones de “A matter of time” o “A short weekend begins with longing”, dando un respiro solamente en “We were wasted” y presentando un tema (continuista) que formará parte de su próximo trabajo. Tras el bis, volvieron con otro tema nuevo (que recordaba vagamente a Kings of Convenience) y una versión llamativa y muy de su estilo de “Something” de los Beatles. Así, tras poco más de una hora de concierto, se marcharon dejando un muy buen sabor de boca y mejores sensaciones. Se divirtieron ellos y nos divertimos nosotros ¿se puede pedir más?

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