The New Raemon – La Dimensión Desconocida (B Core)

Hay tipos en la música que merecen un voto de confianza, sean cuales sean las condiciones. Ramón Rodríguez (aka The New Raemon) es uno de ellos. Y lo reconozco, gracias a ese voto de confianza he sido capaz de rascar la superficie de un disco eminentemente pop y encontrar algo más; a pesar de mi alergia latente al género, sobre todo cuando se presenta en estados de demasiada pureza, el de Cabrils me ha descubierto que éste también tiene una dimensión desconocida.

Puestos a reconocer cosas, tengo que admitir que sentí algo de decepción al escuchar por primera vez su segundo disco. Mea culpa. Después del primoroso A Propósito de Garfunkel, las esperanzas eran muy grandes y probablemente esperaba una continuación demasiado calcada de ese exquisito folk-pop tan atinado. Lo que me encontré, en aquel momento de ceguera fanática, era mi propia dimensión desconocida, una en la que un disco de The New Raemon no me terminaba de convencer; la balanza que tan bien equilibraba el primer disco hundía ahora uno de sus brazos por el peso excesivo del pop.

Dejé descansar el disco y lo retomé unos días después. No quería resignarme porque, siguiendo con las confesiones, tengo que admitir que soy fan; A Propósito de Garfunkel me echó un cable en mi último éxito sentimental y eso no se olvida. Así, sin darme cuenta, La Dimensión Desconocida se fue ganando su lugar poco a poco, sobreviviendo primero a base del gancho pegadizo de “La siesta” y “Sucedáneos” (parte de su último EP), y después con la arrebatadora “Dramón Rodríguez”. Así fue ganando puntos un disco al que, a día de hoy, le encuentro muy pocos puntos débiles.

Ciertamente esta segunda entrega es más pop, eso es innegable. Sin embargo, Ramón ya es perro viejo, y por eso ha sabido sostener este giro de manera perfecta con una producción excelente en la que repite Ricky Falkner (ayudado esta vez por Santi García), y con un sonido de banda que posiblemente no requería su primer disco. Esto da como resultado un trabajo lleno de matices en el que salen beneficiadas todas las canciones: las más o menos continuistas (“La siesta”, “Variables”, “Sucedáneos”, “Estupendamente”), las de pop envolvente (“Por tradición”, “Dramón Rodríquez”), las ácidas (“El fin del imperio”, “La gran caída”) y las agridulces (“La dimensión desconocida”, “La recta final”).

Y los más beneficiados, nosotros.

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