Viva L’American Death Ray Music – In The Meantime (Trans Solar Records)

In The Meantime (Trans Solar Records, 2006) es el cuarto disco de esta formación estadounidense de metamorfoseante y esquivo nombre. A riesgo de parecer una hoja promocional, expongo los hechos: formados en el año 2000, su primer álbum fue The Strange And Erotic World Of American Death Ray (Sympathy For The Records Industry) –bajo el nombre The American Death Ray–. Ya como Viva L’American Death Ray Music (VLADRM de aquí en adelante) han grabado otros dos discos –Smash Radio Hits (SFTRI) y A New Commotion, A Different Tension (Trans Solar Records)– hasta llegar al que nos ocupa. Búscalos en internet o pídelos al amigo importador, no los conseguirás de otro modo.

Al frente de todo esto está Nick Diablo Ray, acompañado para la ocasión por Harlan T. Bobo al bajo –personaje a seguir; cantautor de muchos quilates en la mejor tradición americana (sobran los nombres)– y Jeffrey Bouck –percusionista de The Polyphonic Spree–.

¿A qué suenan?. Lo que aquí se escucha es rock/post-punk de beta americana (neoyorkina, para ser más exactos). Se oyen ecos de Velvet Underground, Contorsions, Television o Joy Division (aunque éstos sean del otro lado del Atlántico). Estableciendo un paralelismo con grupos actuales, se encuentran mucho más cerca de The Ponys –fantástico e infravalorado grupo– que de Franz Ferdinand.

Todo lo anterior está muy bien, pero lo malo de In The Meantime es que no es su mejor trabajo (ni mucho menos). Álbum de extraña secuenciación, parece que su gestación ha sido demasiado forzada (y precipitada). Faltan canciones de peso para considerar a este disco como una obra redonda (o, al menos, como notable). Repasemos: el disco comienza de manera oscura (a lo Joy Division, voz átona incluída) con “Pleasure Pinciple #19”. Lo mejor del CD son las descargas expansivas de “Needle To The Heart Of The Matter”, “Certain” (“You Must Be Certain Of This, Yeah!” canta Nick Ray de forma obsesiva), “Same Suit, Different Tie” y “Thieves Oh Glorious Thieves”, la más “pop” –presentada en dos versiones, la primera más apabullante y la segunda (fucking twee version, dicen) más detallista y algo más calmada, con instrumentos de cuerda remarcando los “riffs” de guitarra–. Nada que objetar a estos cuatro temas, perfecta síntesis de las cualidades del grupo. El problema es que no hay mucho más. “Oh What A Day” es un pseudo-instrumental “art-rock” de menos de dos minutos y “Dub S S”, como su propio nombre indica, es un “dub” instrumental que no pega de ninguna manera con el resto del álbum –una cosa es que te guste la música jamaicana, y otra muy diferente es que tenga algún sentido aquí–. Parece como si Nick Ray hubiera querido transformar un EP en todo un álbum a base de meter algo de paja –si lo hubiera dejado como tal hubiera sido perfecto, pero ya sabemos que estos formatos “menores” venden (aún) menos–. Una pena, porque el grupo se encuentra en el lugar (Nueva York) y tiempo (revival post-punk) adecuado para que la prensa musical (y el público) les eche el lazo. En cualquier caso, no habrá que perderle el paso a VLADRM.

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