Esplendor Geometrico + Orfeón Gagarin (El Sol) Madrid 23/09/17

Narrar como es un concierto de Esplendor Geométrico es una labor extraña, casi tanto como enfrentarse en manera de espectador a su espectáculo. El dúo conformado ahora por Arturo Lanz y Saverio Evangelista no nació con la predisposición de contentar a nadie. Buena muestra de ello son sus tiempos primigenios, los mismos de la tan manida “Movida madrileña”, la prensa les hizo un “feo”, acaso por sus planteamientos mucho menos amables que cualquiera de sus compañeros de generación, viéndose apartados de cualquier círculo que no fuera el especializado en música electrónica o industrial.

El tiempo no los ha domado, tampoco los ha hecho más asequibles, no sabemos en verdad lo que ha hecho el devenir de la vida con ellos, pero continúan con una propuesta sonora aún más radical que en sus comienzos, eso seguro, y así lo demostraron en la madrileña sala El Sol.

Otro concierto organizado por la promotora Indypendientes y otro acierto en su ya dilatado historial. Como compañero de escenario tenían a Orfeón Gagarin, o lo que es lo mismo, Miguel A. Ruiz, un nombre clave de la experimentación electrónica en España. Alguien comentaba que coincidían por primera vez en treinta años, ya que Esplendor y Orfeón estuvieron juntos en un escenario en 1987 por última vez, lo que hacía presagiar un final de concierto con los tres a los mandos. Evidentemente nada de eso pasó.

Orfeón Gagarin presentaba su última propuesta a modo de concierto conceptual y de título, “Memorias de un oscilador”, con ascendencia indudablemente cinematográfica, ya no solo por las proyecciones, también por los tempos y la apariencia de banda sonora. Todo un acierto envuelto en una encantadora colección de sonidos abrumadoramente envolventes y atmosféricos, adornados por unas cuidadosas proyecciones. Obviando algún fallo con el vocoder, cosas del directo, set de auténtico lujo en justa contraposición con el caos que vendría después a cargo del dúo geométrico.

Esplendor Geométrico llegaban a El Sol con un nuevo trabajo cocinado durante el pasado 2016, que lleva por título; Fluida Mekaniko (Geometrick Records), la continuación lógica de aquel Ultraphoon (2013), ante un público rendido a los pies del dúo desde antes de soltar ninguna base de su set. Así, mientras Saverio terminaba de ajustar la mesa de trabajo, Arturo se dedicaba a chupar birras desde el escenario al tiempo que arengaba a una sala abarrotada (entradas agotadas).

En el citado disco se basó la práctica totalidad de su set, ya que Esplendor Geométrico no viven de las rentas y prefieren estar en constante evolución. Así, temas como “Mosselprom” o “Magneta Ripeto” cobran aún más sentido con las proyecciones y las improvisaciones en directo, aunque en algunos momentos los temas sean difícilmente reconocibles.

No pudieron faltar los temas con conexiones tribales como “Sindromo” u “Objektiva, perfectamente coordinados con unas proyecciones de danzas, convirtiendo toda la sala en una suerte de ritual tribal/industrial. Pero no nos engañemos, los puntos álgidos de su actuación para bien o para mal, eso ya dependerá de los gustos y visiones de cada uno, estuvieron en la persona del frontman; un Arturo Lanz, que subía la temperatura de El Sol cuando abandonaba los mandos de la nave para, arrojar botellas sobre el escenario, lanzarse hacia el público, o cantar/gritar en una espiral inacabable de mantas enloquecidos.

Llegué a pensar y seguro que los responsables de sala también, que a Arturo nadie le podía echar del escenario. Final apoteósico con Saverio improvisando en la mesa de trabajo y la otra mitad geométrica totalmente enloquecido entre el personal.

Incuestionables, inclasificables y siempre provocadores. ¿Quién se atreve a mezclar en directo el discurso de La Pasionaria; “No pasaran” de 1937, con el audio de aquella señora requeté que, indignada ante las cámaras de Televisión Española, reclamaba la vuelta de Franco en 1979? Ellos.

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