Alex Ferreira – Serenata de Plástico (Warner)

Si dicen que Goering quitaba el seguro a su pistola cuando escuchaba la palabra cultura, más de uno se siente tentado a hacer lo mismo al enfrentarse al debut de un nuevo cantautor nacional. El dominicano afincado en Madrid Alex Ferreira intenta evitar la pesada losa de las etiquetas y prejuicios con un repertorio de canciones que quieren sonar frescas y elegantes,  profundas pero sin caer en el dramatismo fácil y con unas letras donde aparecen frases y palabras no aptas para ciber-náufragos. 

El problema surge al intentar averiguar si ha sido capaz de cumplir con sus propias exigencias. No hay duda que consigue transmitir con serenidad y fuerza las emociones que quiere imprimir a sus canciones. Tampoco se puede dudar de su notable esfuerzo en dotar a sus composiciones, a caballo entre el pop y el folk, de elegantes melodías convenientemente bien orquestadas. Ni hay lugar a dudas para suponer que el señor Ferreira no sea capaz de ofrecernos en el futuro estupendas canciones.

Pero faltaríamos a la verdad si afirmáramos que ha dado en la diana con este disco. Aún ofreciendo detalles de cierta calidad, como por ejemplo su expresividad y algunas melodías y momentos instrumentales, parece que no se ha atrevido a darnos un disco suficientemente original ni con la suficiente fuerza como para lograr destacarse con claridad entre la gran cantidad de grupos y cantantes nacionales que se esfuerzan para ofrecer nuevos sonidos y que son capaces de tener una voz propia en medio del murmullo ensordecedor del panorama actual. De momento, no ha dado con la fórmula que sepa convencer a alguien que crea que todo suena igual, que piense que son muy pocos los que en la escena actual y nacional sepan ofrecer un plus de calidad.

Alex Ferreira suena a rock argentino, a Fito, a Calamaro, a Jerry García, suena al pop lo-fi más melódico, a The Delgados, a Arab Strap, a Death Cab for a Cutie, suena a cantautor, a Sabina, a Aute, a Jeff Buckley; recuerda a todos estos nombres pero por supuesto no alcanza a ninguno. Esperemos que muy pronto solo suene, y se alcance, a él mismo.

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