Bilbao Live Festival – Kobetamendi (Bilbao)

Primera edición de un festival que nace adulto. El Bilbao Live nace con un alto presupuesto que no ha servido para completar un cartel con el suficiente atractivo artístico. Han sido varios los aspectos en los que la organización ha acertado (recinto, transporte…) y les felicitamos por ello, pero el programa musical era mejorable. Aún así, el público respondió; según datos de la organización, más de 43.000 personas pasaron por el monte Cobetas a lo largo de los tres días.

El jueves día 13 tuvo de inicio atractivas y variadas propuestas como Ojos de Brujo, Ladytron o The Cardigans. Llegamos cuando Ben Harper alcanzaba la hora de su actuación. El californiano es un valor seguro y cuenta con fieles seguidores que no faltaron a la cita. La sorpresa positiva de la noche corrió a cargo de The Cult. Ian Astbury y compañía se mostraron enérgicos y entregados como jovenzuelos y ofrecieron algunos de sus grandes éxitos para goce y disfrute de los allí presentes.

El viernes tuvo como protagonista a otro viejo rockero. Axl Rose y los que ahora le acompañan vistiendo la camiseta de Guns n´Roses llegaron a Bilbao a las 22 horas, cuando tenían programada su actuación, y saltaron al escenario grande una hora después. Antes nos aburrimos con unos Deftones que sufrieron problemas de sonido y nos quedamos sorprendidos con el buen hacer de los neoyorquinos Blue Öyster Cult. Los siempre cálidos (y algo irregulares en esta ocasión) Fun Lovin´ Criminals ayudaron a soportar el calor de la tarde.

El artista con mayor caché del festival, Axl Rose y su banda, ofreció un espectáculo “pelín” trasnochado. El show fue de menos a más, con sus esperadas subidas y bajadas entre medio, y fue aclamado por los fans congregados frente al escenario Bilbao stage. Parte de la crítica considera que podría haberse contratado a un par de buenos grupos, algo bien diferente, en lugar de la mencionada apuesta. Mando Diao cerraron la oferta pop-rockera de la jornada con un breve y contundente directo ideal para quienes no disfrutaron del anterior.

El tercer día contaba, a priori, con el cartel más potente. Tricky se caía la víspera y la programación quedaba algo más holgada. Los Planetas fueron los grandes beneficiados al ver retrasado su directo hasta la medianoche. A media tarde le tocó el turno a El Columpio Asesino que, sin duda alguna, conforman actualmente una de las propuestas más descaradas del panorama patrio. Los navarros presentaron temas de sus dos álbumes e intentaron excitar al asistente con sus provocativos temas. Seguidamente, una de las bandas locales, El Inquilino Comunista, se destaparon con una soberbia demostración de noise (versión de Dylan incluida). Quienes en su día fueran banda de referencia del indie nacional, ahora combo de culto, demostraron mantenerse en excelente forma prácticamente sólo ensayando. Y es que cuando hay talento…

Una vieja rockera, Chrissie Hynde, protagonizó un notable set cuando el sol comenzaba a ponerse.The Pretenders, según Calamaro, uno de los mejores grupos de rock del mundo, supieron estar a la altura ofreciendo lo que de ellos se podía esperar.

El escenario principal alcanzaba su aforo máximo cuando otro clásico, Andrés Calamaro acompañado de Ariel Rot, comenzaba a desgranar parte de lo que terminó siendo una completa revisión de los hits de Los Rodríguez y de las carreras en solitario de los dos artistas argentinos. No faltó algún tema de Tequila y un recuerdo al desaparecido Julián Infante. Calamaro se mostró muy agradecido, eternamente agradecido a un público que dio muestras de gran cariño al músico porteño.

Llegada la medianoche Los Planetas contaban con una magnífica oportunidad para firmar un buen bolo. No la aprovecharon. Los granadinos mostraron falta de chispa y cierta desgana (otro tema es la elección del repertorio). Ello unido a un déficit de sonido, se tradujo en una decepcionante actuación. ¿Tenemos que acabar concluyendo que Los Planetas no son un grupo de festivales?

Quienes sí cumplieron con los pronósticos fueron Placebo. Brian Molko y sus secuaces han alcanzado un estatus importante, fruto de las buenas críticas cosechadas por su último trabajo y de sus habituales buenos conciertos, y supieron reforzarlo. Para terminar, Rinoçérose. O lo que es lo mismo, house cada día menos fino y depurado, ideal para cuerpos ávidos de tralla nocturna. Popular, popular, oiga.

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