Black Rebel Motorcycle Club – Moby Dick Club (Madrid)

Para el bien de la salud del rock, últimamente estamos asistiendo al nacimiento de bandas como The Strokes, The White Stripes o Black Rebel Motorcycle Club (en adelante B.R.M.C.). ¿Cuál es la razón de su éxito?, está claro: a pesar de que no aportan nada nuevo al menos garantizan el relevo generacional a un estilo que aunque muchos pretendan enterrar nunca morirá.

B.R.M.C. tomaron su nombre de la película protagonizada por Marlon Brando, “El Salvaje” y a pesar de que parecen británicos son de San Francisco. El grupo está formado por Peter Hayes (guitarra, bajo y voz), Robert Turner (bajo, guitarra y voz) y Nick Jago (batería), (éste último sustituido en la gira por problemas con el pasaporte, por el ex Verve Peter Salisbury). Con un sonido más oscuro que sus compañeros de viaje, y deudores (quizá demasiado) de bandas como Jesus & Mary Chain el trío norteamericano ha pasado por nuestro país la primera semana de marzo colgando el “no hay billetes” en sus citas de Madrid y Barcelona. La ocasión perfecta para apreciar si lo suyo es un “flor de un día” o tienen tablas para mantener el tipo.

En su cita madrileña abrieron con “Red Eyes And Tears”, canción muy cercana a los primeros Love & Rockets, a partir de la cual comenzaron a desgranar el que es su único disco hasta la fecha además de alguna que otro tema escondido en sus singles. Así, no faltaron la pegadiza “Love Burns”, la siniestra “Rifles”, el bajo agobiante de “White Palms” y “Awake” además de joyas como “Fail Safe”, “Kill The US Goverment”.

Por nuestra cabeza pasaron la mitad de las bandas británicas de finales de los ochenta y principios de los 90. Y no sólo en la música, también el actitud. Tres personas sobre un escenario que se encargaron de mantener la intensidad de principio a fin de manera en ocasiones hasta brillante. Para el final dejaron lo mejor de su repertorio, y no se olvidaron del glam sucio de “Spread Your Love” ni por supuesto del mejor momento rockero del último año: “Whatever Happened To My Rock and Roll (Punk Song)”.

El bis de rigor se completó con “Salvation”, que tras un comienzo acústico convirtieron durante más de 10 minutos en un ejercicio de ruido y distorsión propio de los mismísimos My Bloody Valentine. Demoledor.

No sabemos si llegarán lejos pero el relevo está garantizado, ¡y de qué manera!

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