Emily Wells – Mama (Acoustic Recordings / [PIAS])

Emily Wells es una joven veterana en esto de la música. Fue un prodigio infantil en su Texas natal, tocando el violín sólo con 4 años y grabando algunas cassettes en su adolescencia. Sorprendió a muchos mezclando el violín con el hip hop, pero una vez pasado el efecto novedad su carrera pareció desvanecerse. Ahora, afincada en Gran Bretaña, vuelve al ataque con un disco, Mama, que realmente fue editado en 2012 pero que ahora se lanza en una nueva edición que incluye un segundo CD con las grabaciones originales en formato acústico.

Emily se nos presenta aquí como una maravillosa hada encantadora de voz susurrante y celestial. Una especie de cruce entre Kate Bush, Zola Jesus, Lana del Rey y Joanna Newsom. Por supuesto eso implica atmósferas oníricas, dream pop de cámara, folk sintético y misteriosa electrónica. Pero Mama no se queda sólo en la atmósfera o en una atractiva voz: las canciones realmente valen la pena. Temas como “Passenger”, con su cadencia arrastrada, van hipnotizando al oyente poco a poco hasta llevarlo a un letargo que no tiene que ver con caerse de sueño sino con soñar despierto, y lo mismo ocurre con “No good”, con unas piruetas vocales que recuerdan de forma lejana al Lennon de mediados de los 70 (el del “#9 Dream”, por ejemplo). La joven artista no tiene problemas en reivindicar y mezclar diferentes géneros, desde el folk casi puro de “Piece of it” hasta el toque soul y hip hop de “Mama´s gonna give you love”. Incluso encontramos un instrumental, hacia el final del disco, con toques de folk-blues fronterizo sobre un fondo trip-hop. Por si fuera poco eclecticismo, en la última canción del álbum, “Darlin'”, aparece de forma inesperada un extracto de la canción popular “My darlin’Clementine”, inmortalizada por la película del mismo título (aquí, Pasión de los fuertes) de John Ford. En general, todas las canciones tienen detalles así, algo que las hace especiales: una melodía, un ritmo inesperadamente alegre, una letra misteriosa o unos efectos vocales ensoñadores.

El segundo CD sirve para demostrar que las canciones de Mama, despojadas de la mayoría de sus ornamentos, siguen ejerciendo un similar y misterioso efecto hipnótico. En cualquier caso es cierto que la producción sube bastante la nota de los temas originales, de manera que este segundo CD, al contrario de lo que ocurre con el primero, no resulta tan adictivo y tras tres o cuatro escuchas ya no le queda demasiado jugo que extraer.

Una artista a tener en cuenta, ahora que parece que ha enfocado su trayectoria de una manera más profesional y cuenta con más medios.  De momento ya nos ha dejado un puñado de canciones que, de haberlas escuchado a tiempo, seguramente más de una hubiese entrada en mi lista de lo mejor del año.

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