Entrevistamos a Grinderman

Grinderman, el electrizante alter ego de Nick Cave & The Bad Seeds (con Nick Cave, Warren Ellis, Jim Sclavunos y Martyn Casey), pone de nuevo en marcha la máquina con la publicación de un segundo disco (Grinderman 2, Mute Records) y una gira de presentación que echa a rodar el 25 de septiembre en Nottingham, Reino Unido. La expectación generada es, naturalmente, enorme; el mero hecho de que el espectacular Grinderman (Mute Records, 2007) tenga continuidad ya es una noticia que tiene su lugarcito en la historia de la música.

“Musicalmente y a la hora de componer, no es lo mismo Grinderman que los Bad Seeds. Nos damos más espacio, tenemos prioridades diferentes y esto acaba definiendo un sonido distinto”

Para nuestra enorme desgracia, no obstante, la gira de los australianos no se acercará a España ni por asomo – Londres, París o Roma serán los lugares de peregrinaje más accesibles para los fans españoles. Por tanto, y con la encomiable y sanísima intención de conseguir que esta gira se acercara por nuestro país, nos fuimos a Londres a darle la tabarra al mismísimo Warren Ellis. Una idea magnífica, sí señor, nos decíamos entre alegres sonrisas y palmaditas en la espalda. Pero en la plomiza Inglaterra las sonrisas se empezaron a disipar cual nubecillas de verano. Costó sudor y estrés localizar a Warren, y cuando al fin dimos con él la charla se vio francamente mermada por una tremenda resaca por parte del entrevistador (y quizá también del entrevistado); además, naturalmente, no conseguimos que prestara la menor atención a nuestro astuto plan de fijar un par de fechas de la gira en España. Nos volvimos sin ningún resultado, pues, más que el averiguar de qué habla un genio de la música de nueve y media a diez de la mañana.

Warren, muchas gracias por atendernos. ¿Entiendo que te pillamos en pleno trabajo de promoción de Grinderman 2?
No, en medio de los ensayos. Estamos de pleno en los ensayos.

Claro; disculpa, no tengo muy presentes las fechas de vuestra gira, ya que parece que os saltáis España.
Creo que sí, la verdad es que no me había dado cuenta hasta hace poco. La próxima vez iremos, sin duda, la próxima vez. Lo prometemos.

Se os echará muchísimo de menos.
Yo también preferiría pasar por allí, pero tendrá que ser la próxima vez.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste por aquí? ¿Con Dirty Three, quizá?
Hemos estado con los Bad Seeds, con Dirty Three y con Grinderman en los últimos dieciocho meses, creo. Estuvimos también en el festival Primavera, o en algún otro festival, creo.

Si, recuerdo haberte visto en el Primavera, hace un tiempo, incluso me acerqué a saludarte. Me dijiste que llevaba una chaqueta magnífica.
Bueno, supongo que debías llevar una, entonces. Cuando vas de gira algo te llama la atención de vez en cuando, de manera que debías llevar algo colorido y bonito.

Fue muy amable por tu parte – estoy muy orgulloso de esa chaqueta. En fin, imagino que estos serán días muy intensos para vosotros, ¿no?
Si, bueno, el trabajo para este álbum ha sido algo diferente del anterior; es más directo, el anterior nos costó muchísimo, porque no estaba grabado pensando en que tenía que tocarse en directo, puedes pensarlo así. Por el lado práctico de las cosas este está siendo más sencillo de trabajar, es más directo a la hora de llevarlo al escenario.

Parecería que Grinderman es un proyecto basado esencialmente en la diversión.
Bueno, sí, aunque no sé si dicho así parece una cosa negativa.

¡Para nada! Más bien todo lo contrario.
Es cierto que entramos en Grinderman con un espíritu de diversión y de pillería; pero sabemos más o menos lo que va a pasar, y nos pasamos cinco días componiendo todo el asunto, de manera que también tomamos riesgos. Supongo que todo está hecho con… bueno, lo disfrutamos muchísimo, sin duda.

¿Qué diferencias hay entonces en la manera en que hacéis un disco de los Bad Seeds y uno de Grinderman, o de Dirty Three?
Bueno, respecto a los Bad Seeds hay diferencias claras, ya que ahí tienes la sensación de tener unas canciones más o menos completas, con las que nos sentamos y trabajamos la manera de tocarlas, al menos la gran mayoría de las veces, si no todas. Con Grinderman toda la banda está en ello desde el principio, Y Nick también tiene su parte en ello, y la cosa empieza a rodar de manera que acabas yendo por caminos alternativos. Musicalmente no es lo mismo, nos damos más espacio, tenemos prioridades diferentes y esto acaba definiendo el sonido. Probablemente se acerca más a la manera de trabajar de Dirty Three, donde nos sentamos con un par de ideas y las seguimos con total libertad.

Nos desviamos un poquito hacia Dirty Three aquí; es cierto que las canciones de Dirty Three se acercan más a las de Grinderman en el sentido de que tienen un aire más improvisado que las de Bad Seeds.
Si, Dirty Three funciona empezando con una idea bastante sencilla, y la tocamos y tocamos; todo se basa en la dinámica y en la manera en que interactuamos mientras tocamos, y bueno, al final se trata de eso. Una vez la tienes más o menos clara, le empiezas a dar más estructura, pero tratamos de mantener esa parte de improvisación. De manera que nunca es una improvisación total; siempre hay que tener en mente la necesidad de cambiar, y esta es una gran manera de hacer música sin tener un peso que te hunda. Nunca hemos tenido interés, desde que empezamos, en hacer canciones prefabricadas, ta-ta-ta-da-da-da, todo es siempre igual. Siempre hay, por ejemplo con Dirty Three, que hacer una canción que sea reconocible, pero no queremos tener una canción hecha antes de empezar a tocarla. También es por la naturaleza de nuestra manera de tocar, naturalmente.

Bueno… no lo tomes a mal; conozco bastante bien la música de Dirty Three: he escuchado todos vuestros álbumes, os he visto en directo tres veces, y me encanta lo que hacéis… pero aún tengo problemas para distinguir una canción de otra. Aún así me encanta.
No sé si eso es una cosa buena o mala…

Un poco de las dos, seguramente, perdona.
Me gusta tomármelo como algo positivo. En general hay una narrativa en la melodía, me parece a mí, y las canciones van por ahí. Además, Dirty Three son sólo tres personas, son tres personas siempre, nunca añadimos nada ni nadie al grupo, de manera que siempre tocamos y desarrollamos las canciones a nuestra manera. Quizá las diferencias no son muy inmediatas pero sin duda tienen mucho sentido en los discos.

El resultado es fantástico, sin duda. Pero volvamos a Grinderman; no sé si alguna vez has leído lo que dice Wikipedia sobre vosotros, pero allí se asegura que Grinderman empezó con Nick componiendo y tocando con la guitarra, un instrumento que no domina demasiado, y que precisamente por eso las composiciones son diferentes, es Grinderman y no Bad Seeds. ¿Qué te parece eso?
No, no, en realidad no es eso… es porque [Nick Cave y yo] hemos estado trabajando un poco en bandas sonoras, sonidos diferentes, fuera de los Bad Seeds, y pensamos que sería buena idea ver qué potencial había para, bueno, hacer una especie de grupo y ver qué pasaba. Habíamos estado tocando a toda caña, nos había gustado mucho y habíamos disfrutado de esa interacción. Queríamos ver como iría, vamos. Y sí, entonces Nick estaba tocando la guitarra, y cuando tocaba sí que sonaba jodidamente ronco, pero vamos, es algo que ocurrió así.
¿Y así ha seguido? ¿O hay alguna diferencia entre cómo se hizo Grinderman y cómo se ha hecho Grinderman 2?
No, se ha hecho más o menos de la misma manera, salvo que al hacer Grinderman 2 ya habíamos hecho el primer álbum y ya teníamos una idea clara. También hemos estado tocando en directo, y tenemos más confianza. Creo que estamos tomando más riesgos, lo cual está bien, y creo que estamos yendo más en la dirección de la idea que empezó siendo Grinderman tal como lo hablábamos antes. Poniendo un poco de esa mentalidad de Sombrerero Loco, empujándola todo lo posible.

Además, también estamos tratando de ir a sitios dónde no habíamos estado antes. El primer disco es un poco… es una especie de buena explosión, algo así, como si quisiéramos sacarnos de encima algo. La sensación era la de ser el comienzo de algo, y lo ha sido porque estamos haciéndolo otra vez.

La verdad es que no hemos tenido tiempo de escuchar el disco más de tres o cuatro veces, pero da la impresión de que toda esa energía sigue allí, de que está completamente al nivel de Grinderman 1.
Creo que es más probablemente más enérgico, para mí. Pero estoy de acuerdo; creo que el primer álbum ha sido algo engañoso porque parecía realmente enérgico, por unas cuantas canciones que sí lo eran mucho, desde luego; pero también tenía momentos tranquilos, como “Electric Alice”, y “Grinderman”, y “(I don’t need you to) Set me free”. Eran momentos, pero eran momentos más tranquilos y probablemente más convencionales que el resto de cosas. Éste en cambio es… bueno, es más salvaje.

O sea, que os habéis soltado el pelo.
Eso parece, desde luego. Hay una especie de confianza que sigue del primer álbum, basada en el primer álbum.

Hablando de confianza, eso es desde luego lo que parece; vuestra música, los vídeos, el disco respira confianza. Parecería que estáis en vuestro mejor momento, al menos como músicos.
(Risas) Si me levantara cada día preguntándome dónde estoy… no lo sé, eso es algo a lo que no puedo responder hasta después de haber hecho algo. Siempre te sientes seguro de ti mismo después de haber hecho algo, si crees que ha valido la pena. Sólo entonces estás en tu mejor momento; si no, te puedes sentir… mmm… bueno, decididamente no en tu mejor momento. La sensación es que por el momento hemos construido un espacio en el que hacer cosas, un espacio bastante aventurero. Sientes que eres parte de algo que va en una dirección en la que esperas que siga yendo, y que si algún día deja de avanzar será porque no nos parezca que por ahí vaya a salir nada interesante. Siempre se ha tratado de crear algo emocionante, y de seguir teniendo la sensación de que sigues metido en la música por los motivos adecuados, y de que aún así puedes hacer que sea moderno y, bueno, fascinante.

Supongo que de eso se trata en un grupo, de tener esa sensación, de disfrutar y de hacer buena música.
Sí, naturalmente, en cualquier actividad creativa.

Bueno, la verdad es que no siempre es tan evidente. Warren, déjame que te pregunte si conoces a alguno de estos artistas. ¿Conoces a un tipo llamado Taio Cruz?
No.

¿O Olly Muirs?
No.

Quizá… ¿Justin Bieber?
No (voz de fastidio).

Estos tipos, todos ellos, están en el top 10 de ventas tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido.
Ah, ¿en serio?

Sí, estos artistas son los superventas mundiales.
Anda.

Yo tampoco los conocía, la verdad – me los aprendí ayer. De todos modos no los conoces; ¿significa esto que nunca miras las listas de ventas?
No, la verdad es que no (risas). No tendría ni idea de qué está pasando con las ventas.

Deberías echarles un vistazo, especialmente a ese chaval, Justin Bieber. Tiene catorce años, es divertidísimo. Pero, ¿no tienes la menor preocupación de qué tal funcionáis comercialmente?
Bueno, si la tuviera me habría dedicado a otra cosa hace mucho tiempo (risas).

Es bastante coherente.
Aunque la cosa ha funcionado bastante bien desde el principio, por lo que me siento realmente afortunado. Llevo veinte años haciendo esto.

Y en veinte años ¿algo ha cambiado?
Oh, sí. Todo ha cambiado.

Por ejemplo, ¿todavía tonteas con el LSD?
¿Cómo?

Recuerdo que en uno de tus conciertos con Dirty Three, hace unos cuantos años [Wintercase 2005], en esos pequeños discursos que haces entre canción y canción, repetiste esta misma frase una docena de veces: “Don’t go fooling with LSD, brother!”. [¡No andes tonteando con el LSD, hermano!]
(Carcajadas) ¿Si?

Es un buen consejo.
No sé, mmm… (carcajadas). Bueno, no sé, probablemente tenía algo metido en la cabeza. Seguramente no es mal consejo, en realidad.

Para nada. Una cosa francamente peligrosa, desde luego.
Desde luego, claro (risas).

De todas maneras, no creo que sea el caso, pero ¿sigues llevando una vida de estrella de rock al uso, machacándote a base de drogas y alcohol? ¿Habías hecho esto en el pasado?
Oh, sí, como todo el mundo, ya sabes. Hasta un momento en que me di cuenta de que probablemente ya había tenido suficiente para toda la vida. Después de mucho… emm… (risas) pero que mucho tiempo, me di cuenta… bueno, no, ya no lo hago. No creo que pudiera continuar con todo eso ahora. Hace más de diez años, y no podría estar haciendo lo que hago a día de hoy si estuviera hecho un trapo.

Es de suponer.
No es un estado demasiado productivo, al cabo de un cierto tiempo. Puede serlo en un principio, pero con el tiempo deja de serlo.

Parece una mala idea seguir con eso al cabo de los años, desde luego.
Para alguna gente funciona bien, pero con el tiempo encontré que para mí no era gestionable.

Ok, sin drogas pues, ¿de dónde viene entonces la inspiración para Grinderman?
La inspiración viene de donde la puedas coger. En Grinderman hemos intentado abrirnos, abrir nuestras mentes y no descartar nada, de manera que cualquier cosa pueda entrar con facilidad. Cualquier cosa tiene una oportunidad de entrar cuando estamos trabajando, buscando alguna cosa con la que podamos juguetear y que no tenga nada que ver con el resto del sonido. Eso es lo diabólico del asunto. Tienes que tener un espacio en el que hacer esto, naturalmente, un sitio en el que te sientas suficientemente libre como para hacer tanto música horrible como buenas cosas, que todo el mundo entienda y que te ayuden a llegar a algún sitio. Así que nos subimos a cualquier cosa, llegados a este punto. La mente distingue cosas concretas, en algunos momentos puedes tener ideas que te resultan atractivas, pero al final se trata de construir algo con lo que todos estemos satisfechos. Nunca diseccionas si esto viene de allí o si viene de allá, y si lo haces creo la gente se da cuenta de que te has sentado simplemente a hacer una canción, ta-da-da, y ya está.

Pero algo de música sí debes escuchar, eso os debe influenciar de alguna manera. ¿Qué sueles estar escuchando?
¿Qué escucho?

Si, perdona, me temo que es la típica pregunta de “¿qué llevas en tu iPod©?”
Aaah (risas). Oh, escucho montones de cosas, ya sabes. Ahora estaba escuchando a Neil Young, también a John Coltrane, Howlin’ Wolf… el álbum de Dave Crosby, ahora no me acuerdo del nombre… no sé, montones de cosas. Algo de música clásica y de jazz. No tanta música clásica últimamente, solía escuchar más. Bueno, eso es.

Quizá la pregunta es un poco estúpida.
Escucho mucha música pop, trato de seguir con lo que va saliendo. De todas maneras, solía utilizar la música para evadirme, para salir del mundo. Me meto muchísimo en la música, la siento de una manera realmente personal.

O sea, que sigues atento y buscando nueva música.
Me gustaría hacerlo, pero no creo que tenga el tiempo, con todo lo que tengo que hacer últimamente. Y por desgracia, lo que solían ser buenas tiendas, buenas tiendas de discos, han cambiado, y yo también he cambiado. Cuando entrabas en una tienda de discos encontrabas a alguien que te guiaba, que te preguntaba si has oído esto o has oído lo otro, y te dirigía en la dirección adecuada. Ahora te metes en iTunes o Amazon, que no están basadas en nada normal, nada que tenga que ver con el tipo de música, o cualquier otra cosa, están dirigidas a vender cualquier cosa. Solía ir a las tiendas de discos porque entrabas ahí y te mostraban lo que les parecía bueno; quiero decir, no me fío de los periodistas, leo lo que escriben y no me lo creo. Siempre trato de conocer unas cuantas tiendas de discos a las pueda ir. Son gente que conozco, y de la que me fío.

Quizá puedas confiar más en algún magazine o algún medio independiente.
No, no, cada vez que lo hago, que leo algo y que voy y me lo compro siempre he acabado sintiéndome decepcionado. Tienes que escuchar algo, sabes, es por eso que me gustaba ir a tiendas de discos dónde alguien te decía “hey, escucha esto” y te ponía un par de canciones. Es cierto que puedes hacerlo en iTunes, puedes escuchar a ver qué tal es un disco, pero no es lo mismo. Me gustaba que me dieran direcciones, la verdad es que descubría un montón de música de esta manera. Y la verdad es que ahora es un poco difícil encontrar el tiempo para eso.

¿O el interés?
Bueno, voy tomando lo que encuentro; además aún estoy descubriendo un montón de cosas antiguas.

Es verdad, hay un montón de música por el mundo.
A veces, cuando pongo un disco realmente lo hago porque quiero escuchar algo que conozco y que me apetece. Pongo “Everybody knows this is nowhere”, de Neil Young, si voy a la playa, o algo así, o me pongo algo en particular si me quiero sentir en casa.

Un poco como ver la misma película dos veces simplemente porque te gusta.
Sí, hay algo en la familiaridad y en la manera en que te recuerda a algo, y hay algo en eso que me gusta.

Me pregunto de dónde sacarías el tiempo, desde luego, con tantos proyectos encima: Dirty Three, las bandas sonoras, Bad Seeds… y tus hijos, claro.
Y los niños, sí. Bueno, simplemente ignoras el tiempo, sólo vas haciendo. Pero no escucho tanta música como solía, eso seguro.

Es natural. Warren, me pasaría la mañana hablando contigo pero me imagino que vas a tener que cortar en algún momento.
Sí, tengo que ir a los ensayos.

Déjame asegurarme de que no me dejo nada – un par de preguntas que no quisiera olvidarme y lo dejamos.
Adelante.

Primero, sobre la canción “Heathen Child”. Tocáis con Robert Fripp, ¿no?
Sí, toca en una versión. Le preguntamos si le gustaría venir a tocar en esa canción, y nos dijo que desde luego, así que Nick se metió en el estudio con él, lo grabaron y lo mezclamos después. Toca en una cara “B” de una especie de single de 12”. Únicamente tocó eso.

¿Hay alguna otra colaboración destacada en el disco?
No, no está en el disco, estarán en una serie de remezclas que están haciendo y que saldrá en… puede que ya haya salido, no sé. Y las publicamos un poco para que se vea lo que Grinderman ha estado haciendo, las diferentes posibilidades que podían haberse hecho.

Y acerca del vídeo de “Heathen Child”, que es una de las cosas más divertidas que he visto en mucho tiempo, ¿qué tengo que hacer para pasármelo tan bien como os lo pasasteis vosotros haciéndolo?
(Risas) ¿Qué tienes que hacer? Divertirte, supongo.

¿Vuestra intención es que fuera así de cómico?
Sí, sí, era nuestra intención. Quería ser humorístico, y también tiene una corriente más oscura circulando por ahí. Eso es lo que pretendía ser, divertido pero también algo inquietante.

Lo que nuestros lectores realmente querrán saber, no obstante, es: ¿de quién es el culo que se ve en el vídeo?
Es del batería [Jim Sclavunos].

Ajá. Me han hecho observar que parece el mío.
Aaah. No, no es el tuyo. Estoy bastante seguro de que no; si lo fuera me habría enterado.

Seguramente sí. Warren, creo que con esto te puedo dejar ir.
Ok, voy a ver si podemos seguir arreglando cosas para tocar en vivo. Y espero poder veros el año que viene en España.

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