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Entrevistamos a Helado Negro por ‘Phasor’

Roberto Carlos Lange, o lo que es lo mismo, Helado Negro, está atravesando el momento de mayor plenitud de su carrera a nivel de inspiración compositiva y de reconocimiento general por parte de público y prensa. Tras recorrer España en una gira por salas de esas que no hay que dejar escapar, por única y especial, llega el momento de dar relevo al fantástico Far In (4AD, 2021), doble salto mortal que le consagró como un superdotado artesano de las melodías ensoñadoras que no hace ascos a los destellos bailables. El artista americano de ascendencia ecuatoriana, posee un background plagado de influencias de aquí y de allá que rehuye el encasillamiento y explica, en gran medida, lo impredecible de su música: del folk desnudo al pop psicodélico, del soul de ojos azules al escapismo digital. Hablamos con él en persona en una distendida conversación que resulta más corta de lo deseado por motivos ajenos a ambos y comprobamos que su mirada es la de un músico en paz consigo mismo, que sigue sus propias coordenadas y deja hacer a su instinto. De este modo tan orgánico y natural nacen obras del calibre del inminente Phasor (4AD, 2024), una pieza más en un legado cada vez más sólido y reivindicable. Una repleta de canciones que dejan huella y acarician el alma, y con la que seguir ampliando la paleta cromática de un sonido tan cálido y singular como el suyo.

«La música de Latinoamérica forma parte del soundtrack de mi vida, sonaba en casa continuamente» 

Hablemos de la conexión latina que corre por tus venas, a nivel familiar y musical. ¿Cómo ha influido y sigue haciéndolo en tu proceso creativo?

Mis padres son de Ecuador, así que es algo que me vino dado. La música de Latinoamérica forma parte del soundtrack de mi vida, sonaba en casa continuamente, y creo que estas cosas que experimentas en la juventud, conforman tus raíces, se encierran en tu cabeza, y salen como semillas, de las cuales brota un árbol de ideas, que no sabes de donde viene, pero es algo diferente porque es algo que no me nace en términos de influencias, sino que forma parte de mí. No es sólo una cosa, un aspecto, es algo mucho más amplio, que es lo que me gusta de esta cultura, su inmensidad.

 

‘Phasor’ me ha parecido otro gran disco, una evolución lógica tras el éxito de ‘Far In’, que identifico como punto de inflexión en tu carrera, al ser un disco más arriesgado y aperturista, pero sin perder tus señas de identidad. ¿Cuál es la atmósfera en la que surgen las canciones de este trabajo?

Me mudé de New York a Ashville, en Carolina del Norte, que es donde se hacen los sintetizadores Moog, también hay muchos músicos allí, pero lo realmente diferente respecto a una gran ciudad es el contacto con la naturaleza, montañas, naturaleza, y eso me ha dado tiempo y espacio para componer. En ‘This Is How You Smile’, por ejemplo, tenía un programa muy establecido en mi cabeza para acabar las canciones, pero ahora todo era orgánico, era fácil enfocarme y dar forma a las canciones.

Me ha llamado la atención tu experiencia con el sintetizador de Salvatore Matirano SAL MAR de la Universidad de Illinois en este disco. Teniendo en cuenta que tienes una carrera en Arte Computacional y Animación, y que te gusta experimentar. ¿Cómo vas conjugando la presencia de elementos digitales y analógicos en tu música?

Cualquier músico o artista, que escribe, hace películas, fotos, pinte… lo mágico juega un papel esencial en ello. Después hay cosas que puedes o no compartir, por ejemplo, yo hay cosas que nunca comparto. Lo más duro es pensar en el proceso e integrarlo en tu obra para acabar sintiendo: “voy a compartir esto”. Es una batalla difícil porque no es tan fácil decidir qué compartes, ya que el ego es difícil de controlar en ocasiones. Lo que trato de hacer es organizar los momentos que me inspiraron, y en este sentido, puedo mirar hacia atrás y encontrar todo lo que fue dando forma a ‘Phasor’, un proceso durante años que disfruto escuchando y me gustó hacerlo. Es como una foto de un momento de mi vida.

«Me inspiran las palabras, las películas… Hay algo muy bonito cuando estás viendo una película y escuchas una palabra o una frase y dices: Wow”

Ahondando en esta faceta tuya relacionada con el cuidado de la estética, de las imágenes y lo que representan (naturaleza, infancia…), y que se puede localizar claramente en tus portadas, vídeos o incluso diseño de camisetas y cualquier elemento relacionado con Helado Negro. ¿Cómo nace esa conexión entre tu música y tu universo visual?

Me influye bastante, porque uno no pasa todo el día escuchando o haciendo música. También me gusta pasar tiempo con mi pareja, pasear, ver películas, comiendo… Todo esto es más visual que estar plantado y enfocado. Me inspiran las palabras, las películas… Hay algo muy bonito cuando estás viendo una película y escuchas una palabra o una frase y dices, “wow”. La última canción de ‘This Is How You Smile’, llamada “My Name Is For My Friends”, viene de la película Lawrence Of Arabia.

Imagino que es una pregunta sin respuesta clara, pero me lanzo a hacértela… Cuando estás componiendo, ¿hay algo en la melodía o en el imaginario que alimenta una canción que te inspire más hacia utilizar el castellano o el inglés?

Ese es el misterio (risas). Como sucede con cualquier artista, de repente estás pensando en melodías, y de ahí, piensas cómo vas utilizando la boca, articulando sonidos… Una melodía suena como una palabra. De repente das con algo que te gusta sobre lo que seguir trabajando, por ejemplo, algo sobre el mar (risas). No es tan original, pero te gusta esa palabra, esa melodía con la que has dado. Algo que significa mucho para ti.

 

Escuché hace tiempo el podcast que Albina Cabrera hizo para la radio americana KEXP ‘Echoes Of Healing’ sobre tu carrera e influencias. Me resultó muy enriquecedor y me ayudó a entender muchos aspectos de tu carrera y evolución artística, de tus orígenes e inquietudes. Sin duda, recomiendo su escucha. En él mencionas mucha música latina, de República Dominicana y Brasil, por ejemplo. ¿Crees que estos sonidos están en expansión y que están recibiendo la repercusión y el espacio que merecen más allá del reggaeton?

Ella es increíble. El mundo no está dirigido por un medio o por una tendencia que marquen los Grammys o los Billboard. Hay mucha gente que pudiera pensar que le gusta lo que hago, aunque no sea un popstar, y no hay que pensar que necesita tanta repercusión o fama por ello. No hay que pasar por encima de nadie, quiero decir. Es bonito abrir mirar e ir conociendo cosas nuevas.

«Cuando empecé, mi música sonaba a Sufjan Stevens, de hecho publicaba mis trabajos con su sello Asthmatic Kitty Records. Me apoyaban mucho pero los medios me comparaban constantemente con él y eso añadía mucha presión»

Miremos hacia atrás en tu carrera desde que debutaste allá por 2009, ¿cómo ves tu evolución con el tiempo?

Cuando empecé, mi música sonaba a Sufjan Stevens, de hecho publicaba mis trabajos con su sello Asthmatic Kitty Records, pero he cambiado mucho. Me apoyaban mucho pero los medios me comparaban constantemente con él y eso añadía mucha presión. Pensaban que era la música que le escuchaba a Sufjan y por eso se centraban sólo en las influencias americanas cuando hablaban de mi música, sin profundizar ni saber muy bien qué decir. Claro que esos grupos están en mi cabeza, pero yo escucho música de latinoamérica desde siempre, y de todas las épocas, desde los ciencuenta hasta los dosmiles. Eso ha cambiado bastante, ya que mucha gente que escribee y que tiene también ese background, como Ela Minus, Xenia Rubinos o Buscabulla, con los que he colaborado, o Sofía Kourtesis, en definitiva, amigos míos que son gente increíble, y aunque hagamos música diferente, hay un hilo entre nosotros con el que alimentamos una especie de escena. Los que saben de este tema, lo reconocen, saben que tenemos mucho que pensar y compartir.

Considerando el aspecto cultural e idiomático que te acerca a las raíces de nuestro país, siempre ha sido muy difícil poder disfrutar de tu música en directo por aquí, y menos en una gira tan extensa como las que has llevado a cabo a finales del año pasado. ¿Qué recepción has sentido por parte del público español?

Me encanta España, y nunca esperaba hacer una gira así. Había venido, pero poder hacer estos conciertos ha sido increíble. Es bonito ver el contraste entre la gente dentro del mismo país, como te muestran amor a su manera.

 

Volviste con un single potente en pegada e intenciones como “LFO” que viene de “Lupe Finds Oliveros” , en el que fusionaste los mundos de Lupe López, con una historia fascinante detrás como trabajadora de Fender haciendo amplificadores, y la compositora de música minimalista y de meditación Pauline Oliveros, en una canción que habla sobre el estrés que reina en el ambiente en una sociedad que practica el scrolling infinito. Una historia veraderamente interesante, ¿cómo nace y cómo acaba siendo canción?

En esta canción me centro en proceso creativo en su máxima extensión. Encontré una foto de Lupe López en internet y me fascinó todo lo que había detrás de su historia. Esta mujer mejicana-americana trabajando para Fender en los 50, siendo esta marca la que representaba el sonido rock americano de esa época. Tener un Fender en ese momento era ser americano, y me fascinó que fueran mejicanos haciendo estas máquinas musicales. La gente ahora busca los amplificadores que ella hizo, porque tienen un sonido muy específico, y que la gente está buscando. Pauline Oliveros es más conocida, y me encanta su música experimental. Con este tema quiero expresar que el proceso creativo implica buscar cosas y nunca sabes qué es lo que te va a inspirar a hacer algo. Esto conecta con lo que hablábamos sobre cómo la música no debe tener barreras, y como de importante es la música que se hace en Sudamérica.

Escucha ‘Phasor’ de Helado Negro

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