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Entrevistamos a Sarria, que lanza disco

El músico malagueño Sarria nos presenta su último trabajo, El Mundo Es Cruel (pero creo en él), una verdadera joya para los amantes de un sonido añejo pero claramente influenciado por el contexto actual. Con una mezcla de talento y autenticidad, Sarria muestra una madurez impresionante a pesar de su juventud, llevando el espíritu del rock de los sesenta y setenta hacia un nuevo camino en su carrera musical.

En este álbum, fusiona de manera excepcional el rock psicodélico, la canción melódica, el pop ochentero y capas sonoras funk, incluso añadiendo influencias de boleros. Manteniendo sus raíces desde su primer álbum homónimo en 2021, Sarria amplía su paleta musical para explorar temas como el paso del tiempo, la autoaceptación y la esperanza, añadiendo una dimensión más profunda a su trabajo. Desde Muzikalia hablamos con él para que nos cuente sobre la gestación de este nuevo disco.

“La música es mi manera de contar lo que siento y asimilar lo que me pasa”

Felicidades por el lanzamiento de tu nuevo álbum. Acaba de ver la luz el 15 de marzo y las sensaciones parecen ser estupendas. ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Cuáles son tus primeras impresiones?

Con mucha ilusión y algo de nervios. Después de tanto tiempo trabajando en este proyecto, los últimos días hasta el lanzamiento se me están haciendo eternos. Creo que hemos hecho un disco valiente, lleno de detalles, que cuenta exactamente lo que quería contar. Estoy muy orgulloso de estas canciones y del equipo que las ha vestido, ahora toca ver cómo las recibe la gente.

 

Este nuevo álbum muestra una evolución clara en tu sonido, manteniendo tu esencia pero explorando nuevos horizontes musicales. ¿Cómo definirías el estilo que querías plasmar en este trabajo?

Desde que empecé a escribir este álbum me propuse hacer algo difícil de catalogar. Quería explorar la música de baile, el bolero, la psicodelia, usar vientos e instrumentos que no había podido tener a mano antes… Me parecía un reto recopilar tantos sonidos y estilos distintos en un mismo trabajo. He intentado sonar a mí sin encorsetarme en un tipo de canción concreto.

¿Qué diferencias, tanto compositivas como personales, has encontrado respecto a tu trabajo anterior?

Cuando hice el primero tuve casi cinco años para recopilar el material y durante gran parte del proceso ni siquiera tenía en mente hacer un disco con ellas. No vivía un buen momento personal y no tenía ayuda para sacarlo adelante, costó parirlo. Con este segundo sí que he sentido la presión de tener que escribir, pero afortunadamente ahora cuento con el apoyo de un sello y vivo una vida más luminosa que hace cuatro años, y creo que eso ha influido mucho en el proceso y el sonido de las canciones.

Háblanos un poco sobre el proceso de composición y grabación de este nuevo álbum.

Han sido dos años de buscar mucho, con una rutina muy estricta de trabajo. Hay canciones que han salido casi de golpe, pero la mayoría han necesitado mucha prueba y error, muchas maquetas distintas, hasta llegar al sonido que quería. Ir a grabarlo con Paco Loco ha sido una experiencia maravillosa, de la que me llevo una libertad y una confianza que no había sentido antes en un estudio. Es un tipo genial al que considero parte de mi familia. Pasamos veintidós días en El Puerto grabando con toda la banda y nos sentíamos como en un campamento de verano. Ha sido muy divertido.

Trabajar con Paco Loco en la producción del álbum ha sido una parte fundamental de este proyecto. ¿Cómo ha sido esta colaboración?

Muy liberador y divertido. Paco es un tío que arriesga, que te mantiene estimulado, con ideas muy originales y poco ortodoxas. Lo que más me gusta de él es que te hace olvidarte del peso de la grabación. Verle tan comprometido con las canciones ha sido un orgullo. A día de hoy nos llamamos casi todas las semanas y tenemos una relación muy bonita. Además, en El Puerto se vive (y se come) muy bien, lo hemos pasado muy bien en la piscina y con los perros de Paco entre toma y toma.

Tu música en este álbum muestra una variedad de estilos y temáticas. ¿Qué nos puedes contar acerca de una de las canciones más destacadas, «Mi amor no se vende (se regala)»?

Lo hice muy frustrado conmigo mismo. Las canciones que me salían no tenían la garra que buscaba y acabé pensando que me había quedado seco. Una mañana escribí el estribillo a modo de broma, para quitarle hierro a mi bloqueo, y al final ha acabado saliendo de single. Es un ataque a mi perfeccionismo, que a veces se me vuelve en contra.

Tu trayectoria musical comenzó desde muy joven. ¿Cómo describirías tus primeros pasos en la música?

Descubrí la guitarra eléctrica en un videojuego con nueve años y desde ese día no he pensado en hacer otra cosa. Tonteé con varias bandas locales y aprendí a defenderme. Con quince años empecé a girar y esa experiencia reafirmó mis ganas de dedicarme profesionalmente a esto. Luego vinieron Los Labios, y hasta hoy, aquí seguimos remando.

 

Hablando de Los Labios, ¿qué significó para ti formar parte de ese grupo?

Fue la mejor experiencia de mi vida, dura por momentos, pero me forjó profesionalmente y me dio la experiencia necesaria para poder abordar este proyecto con solidez. Con ellos recorrí medio mundo, fui pipa primero, y luego entré de guitarrista. Grabamos dos discos en el estudio de Lenny Kravitz, fue una fantasía. Salí del cascarón con ellos y siempre les agradeceré la oportunidad, sin haber pasado por Los Labios hoy no estaría hablando contigo.

Tu debut en solitario coincidió con la época de la cuarentena. ¿Cómo influyó este contexto en tu carrera como solista?

La pandemia me dio el tiempo y el respiro que necesitaba para sacar el primer disco como quería. Sin ese parón, hubiera tomado peores decisiones. Fue raro tocar con la gente sentada, se sentía como un “quiero y no puedo”, y como cada miembro de la banda vivimos en partes distintas de Málaga, tuvimos que dejar de ensayar algunas temporadas por las restricciones de movilidad. Aún así, creo que esa situación nos unió mucho como banda y nos cargó de ilusión para lo que arrancaba. Después de una año y pico sin subirnos a un escenario, se sentía muy bien estar de vuelta.

Una de las canciones más sorprendentes, que también has lanzado como adelanto, es «Química Inestable». Un tema con toques funk de lo más interesante. Un estilo que, aunque en España siempre hemos tenido grupos que lo han llevado a cabo, bebe mucho más del rock argentino.

En el momento de escribir “Química Inestable” tenía en la cabeza a los Chic y a los Parcels, este último año escuché mucha música de baile y quería que esos sonidos se colaran en el álbum. También he escuchado mucho rock argentino últimamente, estoy obsesionado con Charly.

Un tema que además trata sobre la ansiedad. En general, en este nuevo trabajo, ya es toda una declaración sobre la propia sociedad y la situación musical en este país. ¿Qué concepto querías trabajar con este disco?

Es una especie de diario, en el que he intentado contar desde mi propia experiencia el tránsito entre los primeros años adultos y la madurez. Quería tratar los problemas a los que me enfrento con esperanza, que las cosas no estén bien no significa que no debamos intentar mejorarlas. Es un disco honesto con la parte más cruda de la vida, pero que en ningún momento cae en la oscuridad.

 

Finalmente, ¿qué mensaje o sensación esperas transmitir a tus oyentes con este nuevo álbum?

Me gustaría que se sintieran acompañados por las canciones, que las hagan suyas, que piensen que hablan de sus propias vidas. Lo más bonito cuando uno saca nueva música es ver como lo que has escrito en tu cuarto se convierte en la banda sonora de otros. Eso es lo que me gustaría. Ah, y que les guste tanto que compren el disco, que significa mucho para proyectos como este.

Ha sido un placer hablar contigo. Por último, ¿qué significa para ti la música?

La música es un escape, una compañera. Es mi manera de contar lo que siento y de asimilar lo que me pasa. Para mí la música es una necesidad.

Escucha ‘El Mundo Es Cruel (pero creo en él)’ de Sarria

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