Entrevistamos a Antílopez que lanzan ‘Mutar Fama’

Miguel Ángel y José Félix conforman uno de los duetos más extraños, divertidos y comprometidos de este país. Antílopez es una rara avis, un grupo capaz de transitar por diferentes caminos musicales, pero siempre con la calidad, el respeto y la libertad creativa que tanto los define.

Este conjunto de Huelva presentó hace unos meses su nuevo trabajo, Mutar Fama. Once canciones en las que confluyen multitud de referencias musicales. Una propuesta diferente por lo imprevisible y versátil que llega a ser. Cuántas ganas teníamos de este regreso.

“No queremos llegar al gran público, solo al mayor número de minorías posibles”

Es un placer hablar contigo Miguel. Enhorabuena por vuestro nuevo trabajo. Desde siempre habéis tenido esa idea de publicar discos variados en cuanto a estilos y géneros, pero en este lo habéis clavado.

Con este nuevo álbum son cinco los discos publicados. Desde que comenzamos, siempre hemos llevado ese rollo de crear una playlist variada, como cuando hacíamos las primeras cintas de casetes o los primeros CD. En ellos metías una canción de los Chichos, otra de Camela y alguna de Mecano, hacías una rebujina de música.

Algo parecido ocurre con nuestros discos. Somos dos compositores e intentamos que en la experiencia del disco haya un poco de todo, e incluso más.

 

Mutar fama es una especie de playlist musical. Cada canción es diferente a la anterior. Algunas ligadas al rap, otras al rock aflamencado, e incluso a la bachata o a la canción de autor. ¿Cuáles han sido vuestras referencias en este nuevo trabajo?

Al final el tema de las referencias es relativo, pero sí, en nosotros se ve más claro. Ya no solo en estas canciones nuevas, si no en cómo organizamos nuestro mundo musical.

Siempre hemos querido cuidar los estilos. La gente que nos sigue no se sorprende de que haya variedad en nuestros discos, es más, diría que es lo que buscan. Yo mismo, por ejemplo, buscaba las referencias musicales en los discos de Joaquin Sabina o la Cabra Mecánica, grupos que si analizamos vemos como pasan de tocar una samba a un rocanrol.

Toda una construcción y búsqueda de sonidos desde vuestros inicios en 1998. Es más, vuestro primer disco es del 2010, doce años después. ¿Cómo fueron aquellos años?

Teníamos que alternar la música con otros trabajos, algo que ya nos daba muchos indicativos de que la cosa iba a ser muy difícil. Además, ser músico socialmente tampoco está muy bien recibido. A no ser que seas una estrella, mucha gente no lo considera un trabajo. Nosotros por suerte hemos crecido en una familia de melómanos y músicos y siempre nos han apoyado y alentado.

Cuando empezamos no había garantías de nada, pero si teníamos la libertad de poder crear cosas y probarlas por la noche después de trabajar. Una vida de soñador y de ir creando cosillas y tocando donde nos dejaran. Nos daba igual, la cosa era poder tener la suerte de vociferar encima de un escenario.

 

Además, vuestra música siempre ha estado marcada por el humor y la denuncia social. Dos de las señas más importantes de identidad de Antílopez. 

Incluso cuando hacemos humor lo intentamos realizar desde el intelecto, dando por sentado que el espectador que tenemos delante es inteligente, tanto o más que nosotros. Todo lo contrario a la caja de música mediática actual, que su objetivo es endulzarlo todo.  En torno a la inmediatez de la música se ha creado una especie de benevolencia total.

Miguel y yo, desde nuestra humilde posición, lo que vamos a intentar es que todos nuestros discos cuando se miren con el paso del tiempo intenten pasar de la mejor manera posible. No queremos llegar al gran público, solo al mayor número de minorías posibles.

Otro de los elementos característicos de vuestro estilo de composición es la clara y completa utilización del contexto social, político y económico en las letras de vuestras canciones. Temas que podrían ser todo un elemento cronológico de vuestras vidas.

Te lo agradezco, del humor es muy fácil hacerse amigo, pero puede despistar del mensaje principal o llegar a solaparse. En nuestro caso intentamos que se muestre el paso del tiempo, que la gente pueda ver lo que nos preocupa y que vaya de la mano con los momentos.

Siempre me ha parecido un poquito rancio y raro los cantantes que han encontrado un filón musical, con una estilo con los mismos mimbres, morfología o estrofas, y que lo repitan sin cesar para fidelizar siempre del mismo modo al oyente.

Nosotros no queremos eso, no queremos ser un grupo con sesenta años cantando lo mismo y de la misma manera que en nuestro primer disco. Me parece raro que un artista no refleje en su música lo que vive.

Después de tantos años encima de un escenario, ¿cómo veis la evolución que habéis tenido?, ¿cómo veis la evolución de vuestro sonido?

Somos compositores que tienen mediana edad y se encuentran en plenitud creativa y sexual (risas).

Sobre todo, intentamos ser honestos con la época que nos ha tocado vivir. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor, como comentábamos antes, puede ser el siguiente lienzo con el que crear una canción. El contexto y el entorno es lo que más define a una obra.

En torno a la música, nosotros nos subimos al carro para intentar remover conciencias, primero las nuestras, y después la de los demás. Realmente queremos fidelizar con las causas a las que nos comprometemos. También intentamos que los oyentes se vean montados en diferentes vehículos musicales y se den unos buenos paseos.

En vuestro nuevo disco encontramos numerosas críticas a la industria, al consumo de música y al arte como exclusivamente un medio de entretenimiento. ¿Cómo ves el mundo musical en estos momentos?

Hemos pasado como espectadores de tener un comportamiento take away, de ir a comprar un cd o un libro y llevarnoslo a casa para leer la sinopsis, como se ha producido o como se ha creado este trabajo, a un consumo fast food del arte en general y de la música en particular. Los discos son un entramado más de entretenimiento, siempre lo ha sido, pero ahora cada vez más.

En este disco hay un poco de crítica. Mutar Fama es ácido, comprometido y estamos muy contentos.

 

Hace muy poco estuve hablando con Vetusta Morla sobre el nuevo concepto que se está generando sobre la música, las canciones ligadas más a la fama que a un concepto artístico. 

Sin duda, y para ellos también tiene que ser difícil luchar contra la oligarquía musical porque tienen contratos con una discográfica multinacional.

En el mundo de la música hay tres o cuatro multinacionales que tienen el monopolio sobre el control de las redes y el control de los medios. Evidentemente fomentan la música que les viene bien para seguir ganando dinero.

La música independiente tiene muchos problemas para poder acceder a los escaparates mediáticos. Sabiendo esto, a nosotros como Antílopez, nunca nos ha lastrado, al revés nos hemos venido arriba.

Ahora todo el mundo está hablando sobre la preocupación de la música, pero lo hacen desde proyectos asentados y que realmente tienen un fondo multinacional detrás. Sería conveniente que, si uno quiere hablar de lo que está ocurriendo en el mundo musical, se hiciera con total sinceridad. Debes tener en cuenta el nivel empresarial que has alcanzado, tanto tu grupo cómo tu marca.

Como bien dice Vetusta Morla, sí que se ha pasado a un concepto de música cada vez más relegado a los likes, poner precio al me gusta y entender la música como una excusa para conseguir eso. También creo que tratar a la música como si estuviéramos en 1960 me parece una irresponsabilidad por parte de todos. Desde los espectadores que están teniendo esa conversación, pasando por los artistas que se están engañando a sí mismos, como por parte público con una especie de romanticismo chotuno

En nuestro caso, intentamos luchar también contra la pose del héroe o del salvador. Nosotros en los escenarios defendemos todos los repertorios, al final somos dos músicos con guitarras que eventualmente estamos con una banda, pero es en los discos donde nos explayamos. El arte debería ser algo que aparece y la propia aparición de la obra sea la que te atraiga.

¿Cómo ha sido el proceso de composición y maquetación de este nuevo trabajo?

Al no tener muchos conciertos, debido a la pandemia, hemos tenido mucho tiempo para maquetar y desarrollar algunas ideas que antes no podíamos. Debido a cómo tratamos las canciones no podemos encerrarnos solamente una semana en el estudio, necesitamos tiempo para poder entender todos los estilos musicales que queremos desarrollar y tratarlos con el respeto que se merecen. Además, luego tenemos que dar con profesionales que estén especializados en cada uno de esos géneros.

En este disco, hemos podido hacer muchos cambios y ver la evolución de las propias canciones. Es un álbum con menos temas pero con una mayor contundencia.

¿Crees que muchas veces no se valora lo suficiente el esfuerzo que supone crear un disco?

Directamente no se valora, nunca se ha valorado, ni siquiera cuando la música molaba (risas). Es más, creo que muchos proyectos han triunfado en España gracias a que los espectadores desconocían cómo se han creado. Si los oyentes muchas veces supieran como x canción ha llegado a sus odios muchos se bajarían del barco.

Precisamente la música, y esta es una pena máxima que tengo como compositor, se nutre del desconocimiento de la mayoría de los oyentes. Si algunos supieran que lo que ha valido hacer un disco normalito cuesta el mismo dinero que lo que vas a cobrar durante treinta años en el trabajo …

Además, tampoco existe un baremo de valor, en muchas ocasiones los discos son inversiones de las empresas. Hay artistas que tienen un arte especial y destacan por su talento, hay otros que nos lo meten hasta en la sopa por pura economía, por puro beneficio, por puro dinero.

Escucha ‘Mutar Fama’ de Antílopez

 

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