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Entrevistamos a Egon Soda, que vuelven con ‘Bellaurora’

Ricky Falkner (voz y bajo), Ferran Pontón (guitarra), Pablo Garrido (guitarra), Charlie Bautista (teclado), Xavi Molero (batería) y Ricky Lavado (percusión) son el sexteto que conforma Egon Soda, seguramente uno de los grupos con mayor calidad musical de este país.

Cada uno de sus miembros vienen de diferentes proyectos musicales y Egon Soda es el punto en común de esta familia musical. Una suerte de supergrupo capaz de crear un lenguaje sonoro propio. Bellaurora es su nuevo trabajo, publicado hace apenas unos meses, y que mantiene el mismo objetivo que sus cuatro anteriores álbumes: disfrutar haciendo música. Bienvenidos a Bellaurora, un viaje lírico que ayuda a definir qué es Egon Soda mientras te dejas llevar por cada una de sus canciones, que van más allá de estilos y géneros.

«Disfrutar haciendo música no es algo que se busque, sino que se tiene que sentir»

Es un placer hablar con vosotros. Enhorabuena por vuestro nuevo trabajo. ¿Cómo os encontráis en estos momentos?

Ferran Pontón: Un poco cansados, pero estamos muy bien. Estas semanas han estado plagadas de ensayos, entrevistas y promociones, ayer mismo hicimos nuestro primer concierto en Barcelona en el Cinema Maldà. Un lugar que pertenecía a la familia de Ricky y tiene una carga emotiva muy fuerte, allí pasábamos muchos veranos cuando éramos unos críos. Al concierto vinieron un montón de amigos a vernos, un poco como lo de hoy, y quieras o no, esa intensidad emotiva cansa. Además, estos sitios no están pensados para hacer conciertos, entonces tenemos que traer todos los instrumentos y organizarlo todo. Ya no somos unos chavales.

Tanto el disco como estos primeros conciertos me recuerda bastante a cuando Bob Marley dejaba de tocar y se iba a jugar al fútbol con los amigos, se nota que habéis disfrutado de todo este proceso. 

Ricky Falkner: Nos lo están diciendo bastante y es genial que se transmita. Es cierto que el disco está pensado así, pero me alegra un montón saber que la idea está llegando, creo que hemos acertado. Además, es bastante difícil de conseguir. Disfrutar haciendo música no es algo que se busque, sino que se tiene que sentir.

Nosotros siempre hemos disfrutado con Egon Soda, este proyecto nació con esa intención. A medida que cumplimos años parece que nos profesionalizamos más porque somos más mayores, pero te aseguro que tenemos el mismo espíritu que cuando empezamos.

 

En vuestro anterior disco, Rojo y Negro, se perseguía una idea más clara. Este nuevo álbum considero que recupera bastante la esencia de vuestro primer trabajo. Un disco creado para disfrutar mientras se hace y se interpreta. Aun así, todos vuestros discos tienen una cosa en común, son capaces de generar un lenguaje propio, un sonido puramente Egon Soda. 

Ferran: Estamos muy de acuerdo contigo, nosotros también lo pensamos. Aun así, no ha sido una cosa ni querida ni buscada.

Hay algo que tiene Bellaurora y es que funciona como un recopilatorio de todos los sitios por los que hemos pasado. Hay canciones muy diferentes, de padres y madres muy distintos, pero que de alguna manera van sumando todos los estratos que hemos ido aprendiendo y disfrutando de nuestros anteriores trabajos.

Todo esto, como bien dices, ha generado un lenguaje amplio y sin prejuicios que nos permite acercarnos a todo tipo de estilos siempre al servicio de nuestra personalidad. Todo lo que hacemos termina sonando a Egon Soda, aunque en el origen haya referencias más latinas, afroamericanas, de soul o de pop.

Uno de los elementos más difíciles de conseguir en la música. Además, podemos decir sin miedo que se ha convertido en uno de vuestros principales sellos de identidad. 

Ferran: Radica mucho en la impronta que es capaz de otorgar Ricky. Sabe dirigir sin meterse, consiguiendo que todas las referencias musicales sean homogéneas, sabe hacer muy buenas ensaladas musicales.

A todo esto hay que sumarle la personalidad de cada uno de los componentes que conforman Egon Soda. No hacemos un ejercicio de estilo, más bien digerimos todo lo que hemos aprendido durante los años y lo soltamos como nos apetezca.

Cada uno de vosotros forma parte de diferentes proyectos musicales, e incluso en algunos coincidís, como es el caso de Mi Capitán. ¿Cómo hacéis el reparto de roles?, ¿cómo decidís qué canción es válida para el registro de Egon Soda?

Ricky: No lo organizamos (risas).

El peso de la composición recae sobre Ferran que es el que sabe otorgar el sentido a todo, aunque bueno, es verdad que el último disco de Mi Capitán también ha sido uno de los compositores ….

Ferran: En el último disco de Mi Capitán he podido dudar un poco (risas). Realmente siempre tengo muy claro qué canciones van a cada formación. Cuando compones tienes que pensar en la gente que lo va a tocar, no lo puedes hacer exclusivamente para ti, tienes que ponerte en el lugar del otro. Por ejemplo, mientras creó una canción me estoy imaginando al instrumentista que va a reproducirla. En el caso de Mi Capitán está más ligado al rock. Con Egon Soda, que son mis hermanos, me parece más sencillo y me encanta enviarles determinadas propuestas, un poco más arriesgadas.

Ricky: Está muy claro que en nuestro caso es Ferran el que hace las canciones. Por ejemplo,  yo en el estudio tengo que estar más pendiente de la grabación y de que todo acabe bien. El resto del grupo hace lo que mejor se le da, reír y tocar.

Los papeles están determinados de una manera muy natural, sin demasiado estudio ni premeditación, por eso no se dan choques de ningún tipo. Cada uno encuentra su sitio y aporta desde su lugar, así nos complementamos genial.

 

Además, vivís en diferentes zonas de España, lo cual complica bastante las reuniones entre todos los miembros. ¿Habéis podido ensayar conjuntamente este disco antes de grabarlo?

Ferran: No ensayamos ni tenemos local desde hace muchísimos años. En este disco solamente nos reunimos tres días antes de grabarlo para poder ensayar, y no es lo normal. Ya nos tocó ensayar todo lo que podíamos como seres humanos cuando teníamos veintitantos años, todos los días desde los 19 a los 25. Hemos hecho de la necesidad una virtud y hemos descubierto que estos conciertos espontáneos que hacemos crean una magia muy especial, una electricidad increíble.

Una idea de tocar muy ligada al jazz y a sus jam session. 

Ferran: Eso es, esa es la vía, mucho más que la idea clásica de ensayar los lunes, miércoles y viernes y tocar los fines de semana. Son muchos años juntos, esto hace que nos escuchemos mientras tocamos, hablemos mediante la música, nos hacemos bromas musicales … Jamás hacemos un concierto igual.

Bellaurora como disco trata conceptos bastante amplios, muy basados en vuestra propia identidad. ¿Cuál diríais que es el leitmotiv?

Ferran: En el anterior disco, Rojo y Negro (2018), las letras y los sonidos estaban mucho más definidos. El sonido está muy ligado a la influencia afroamericana. En Bellaurora lo que prima son las canciones.

Las letras principalmente se basan en la búsqueda de la identidad, dentro de un mundo donde a la gente le cuesta sentirse cómodo rompiendo las expectativas. La búsqueda de la identidad y la lucha por la autodefinición serían dos de los conceptos clave.

Hay algunas partes de las letras que las he tenido que leer varias veces para poder entenderlas de forma correcta, y eso que hago análisis semióticos de canciones en la Tesis. Se nota que escribes poesía y que eres un gran amante del mundo literario. 

Ferran: Escribí un libro de poesía, pero no soy poeta (risas). Esta manera de escribir tiene que ver mucho con mi educación personal y familiar. También trabajo como editor y me dedico al mundo de los libros, sobre todo de ensayo. Soy una persona que desde niño ha leído mucho y toda mi familia se ha dedicado a esto de los libros. La escritura es una parte inherente a mí, por suerte o por desgracia no soy capaz de escribir de modo más sencillo o plano, he aprendido a contentarme con esto y estar tranquilo.

Es curioso cómo en estos últimos años se ha cambiado la forma de escribir por parte de los compositores y letristas dentro del género indie. Hoy en día las letras son más directas e irónicas, sobre todo en grupos ligados al post punk o al pop punk.

Ferran: Hay poco de nihilismo y mucho más de hedonismo en la juventud, pero la rabia y la fuerza están igual. Se están creando grupos que me parecen extremadamente interesantes, por ejemplo: Fontaines DC, IDLES o Sleaford Mods. Aunque sus letras sean más simples, tienen un repertorio lírico de lo más interesante, letras que las podría firmar Morrissey o Robert Smith. Escribir letras es algo muy complicado, al final te estás exponiendo. Lo principal es poder encontrar un sitio donde te sientas cómodo.

Ricky: Sí, al final todo son etapas cíclicas. Las nuevas generaciones se cansan de la música de la generación anterior y van creando nuevos modos de expresión. Aun así, la diferencia ahora no es tan radical como cuando se pasó de la música sinfónica al punk, por ejemplo. No es comparable cuando tienes veinte años y haces canciones a cuando tienes cuarenta.

 

¿Cómo veis las nuevas escenas musicales que se están fraguando, sobre todo en España?

Ferran: Hay muchísimos grupos cojonudos. Cuando nosotros empezamos también había muchos grupos, pero eran malos para rabiar. El principio del indie en Barcelona daba mucha vergüenza, todo el mundo cantando en inglés porque que les daba cosa cantar en castellano, muchos apenas sabían tocar y pensaban que por tocar altísimo iban a ser los nuevos Sonic Youth, eso sí, sin aprender la mitad de los Sonic …

Yo ahora cuando veo a tantos grupos tan jóvenes y con tanta calidad pienso: joder que bien tocan, yo tardé mucho más en llegar a ese nivel. Además, se lo toman muy en serio y dedican mucho tiempo.

Uno de los temas que más me han gustado de todo el disco es “La Canción de Todas las Canciones”. Tema que abre Bellaurora y que me recuerda bastante al juego de palabras que utiliza Joaquin Sabina con “La Canción Más Hermosa del Mundo”. 

Ferran: La verdad es que me hace bastante gracia lo de empezar el disco con una canción que habla sobre cómo hacer canciones. Además, entras en la diatriba de que todas las canciones que hace uno siempre pretenden ser la mejor canción, pero nunca es así. Aun así, y sabiendo que no es “Georgia on my mind», la canción de todas las canciones, creo que es bastante buena.

Pues no había pensado lo de Sabina, pero es verdad. Esto me parece super mágico, algo que has escuchado toda la vida y se queda en un rincón de tu cerebro y a veces sale. Eso es lo mágico de la música, no solo tocarla, sino también escucharla.

Por último, ¿qué significa la música para vosotros?

Ricky: Es difícil de responder. Todo en mi vida gira alrededor de la música. Todos mis amigos y personas queridas están relacionadas con la música. Desde el momento más inocente, cuando era un niño y conectaba con esos años tiernos y salvajes, hasta estos momentos en los que me dedico a todo esto, la música es mi camino. No sabría decirte si hay otra cosa que me importe tanto.

Ferran: No entiendo la vida sin la música. Puedo entender mi vida sin tocar, pero no la entiendo sin las canciones, para mí son algo esencial. La música me sirve para educarme y poder relacionarme con mis amigos, familia, pareja e hijo. La música vincula mi manera de estar en el mundo. Es la ruta que he elegido que conecta con mi otro camino, el de las palabras.

Escucha ‘Bellaurora’ de Egon Soda

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