Entrevistamos a Germán Salto

Tal como os contamos en la reseña de su nuevo disco, Germán Salto ha dado un salto cualitativo con él en muchos sentidos. Sobre todo, la principal diferencia respecto a los dos anteriores está en la cuestión idiomática, abrazando el castellano por primera vez con una altura lírica poco frecuente, pero además la profusión de arreglos que adornan una colección de canciones de por sí soberbia, algo para lo que ha sido determinante su alianza con Iñigo Bregel (Los Estanques), que ha sabido entender a la perfección el difícil equilibrio entre clasicismo pop –con especial querencia por el pop barroco sixties y el country-folk seventies– y una atemporalidad que hace de este disco una rara exquisitez que a buen seguro se integrará entre lo mejor aparecido en este país durante este ejercicio. Y si no, al tiempo. De eso y mucho más hablamos con alguien tan locuaz, inteligente y cultivado como es Germán.

“Estas canciones son mucho más especiales en castellano”

El hecho de cambiar el idioma a la hora de componer, por mucho que el nuevo sea el tuyo, suele ser toda una catarsis. Tú, sin embargo, parece que lo hayas asumido con total naturalidad, de hecho el cambio te sienta a las mil maravillas ¿Cómo llegaste a la conclusión de que cambiar el inglés por el español era el siguiente paso a dar?

Aunque desde fuera pueda parecer un cambio grande y premeditado, la realidad es que siempre he escrito tanto en castellano como en inglés. Me gusta incluso escribir relatos y procuro hacerlo a diario. Muchas de mis canciones han tenido una versión prematura en inglés y otra en español y luego las he acabado en el idioma en que mejor funcionaban. Estas canciones son mucho más especiales en castellano, y sospecho que uno de los motivos es que en este estilo tan melódico y orquestado hay muchas menos referencias de aquí que anglosajonas.

Además, está el cambio de denominación del proyecto. Ahora usas tu nombre completo -Germán Salto- en lugar de sólo el apellido ¿Separación de fases?

Sí, me gusta verlo como una nueva etapa, bastante distinta de la anterior. No es algo a lo que haya dado mucha importancia pero efectivamente quería separar.

Tu nuevo disco es espectacular por muchos motivos. Uno de ellos son las canciones, por supuesto. Pero quizás lo que más llama la atención son los suntuosos arreglos ¿Fue algo premeditado, que te pedían las canciones conforme las estabas componiendo, o ha ido surgiendo? Sí que es cierto que es un camino que ya emprendiste con “Our lady of the wind”, aquél sencillo que publicó You Are The Cosmos…

Un poco de ambas cosas a la vez. Yo siempre he tenido la ilusión de hacer un disco de estas características y por tanto puede decirse que ha habido una leve premeditación. Pero también es cierto que me han ido saliendo unas canciones que lo pedían a gritos. Defiendo firmemente que imponerte un concepto de disco que publicar mata la creatividad. A mí me encantaría hacer un disco como The Beat de Paul Collins, pero si me obligo pasarán dos cosas: que estaré dando la espalda a las canciones que realmente tendrían que estar brotando y que con toda probabilidad será bastante flojo, por forzado. Entre mis tres LP’s hay dos singles, que han servido como pequeña pista de qué me apetecía hacer en el siguiente disco. Our Lady Of The Wind, ya contaba con Iñigo Bregel como arreglista y con varios de los músicos que han grabado cuerdas y metales en mi último disco.

 

Ahora que mencionas a Íñigo Bregel, de los Estanques, que actúa aquí como productor e incluso coautor de alguna de las canciones ¿Cómo le conociste y cuál ha sido exactamente su aportación al disco?

A Iñigo y al resto de miembros de su banda les conozco en 2018 y, a pesar de que me encantaría poder decir que soy fan de todas las bandas de mis amigos, sí puedo decir que por Iñigo y Los Estanques siento auténtica devoción. Dicho esto, mi disco hubiera sido muy diferente sin su aportación. Su producción y su capacidad como arreglista han sido claves en el resultado final. Él asegura que con estas canciones ha sido muy fácil trabajar, y yo, que con su toque mágico han llegado a un sitio al que yo solo jamás hubiera sido capaz de alcanzar.

En el disco, sobre todo a nivel lírico, has contado con varios colaboradores en la composición, como por ejemplo Santi Campos, que creo que es responsable de dos de los textos ¿Te sentías temeroso de afrontar la tarea de escribir en castellano totalmente sólo?

Para nada. Simplemente pensé que alguna canción podría verse beneficiada si la hacía en colaboración con un especialista como Santi. Es preferible compartir méritos de algo más grande que sacar pecho uno solo por algo que pudo haber sido mejor. Mi intención es hacer un gran disco y por el mismo motivo que acudo a músicos de primera para que me ayuden a cumplir el objetivo, acudo a Santi Campos en un par de canciones que le necesitaban.

Debo decir que, sin embargo, una de las letras que más me han llegado como oyente ha sido la de “Sólo el tiempo”, que es totalmente tuya (y en mi opinión todo un clásico instantáneo). Lanza frases tan bellas como “no muerde el miedo cuando te ha ladrado el dolor, sólo el tiempo puede devolverte el color”. Reflexiones muy intensas que dan la impresión de ser fruto de la experiencia vital ¿Consideras que es este el disco que más define a Germán Salto de los hechos hasta ahora?

Puede ser, al menos es el que mejor define mi momento actual. Creo que varias de mis mejores letras, al ser en inglés, nunca serán valoradas de ninguna forma, pues posiblemente no se hayan fijado en ellas ni mis propios músicos. Es una cosa natural y no lo digo como protesta, pero con el cambio de idioma estoy viendo cómo se están dando por primera vez valoraciones de mi faceta como letrista. Además está siendo una acogida muy positiva, cosa que agradezco mucho, a ti también.

Por cierto, hablando de tu habilidad literaria. Dicen que eres pariente de Miguel Delibes ¿Es cierto?

Es cierto, era tío de mi madre. Mi abuelo, Jesús Fragoso del Toro, fue escritor también además de periodista.

Otra de las colaboraciones sonadas que incluye el disco es la de Paco y Nina, de Morgan ¿Qué te une a ellos?

Además de haber sido miembros de mi banda durante años, son amigos íntimos. Ekain también, que aunque no haya grabado nada en este disco, es el batería de más de la mitad de las canciones de Salto. Otros amigos por los que siento una profunda admiración y cuyo éxito me alegra como si fuera propio.

El disco es más bien conciso y has insistido en que no hay un concepto tras la colección de canciones que lo forma, no obstante ¿Fuiste selectivo con el material que había compuesto para darle cohesión al conjunto?

Sí, aunque si te soy sincero, no soy la clase de artista que lleva al estudio 30 composiciones para luego elegir y grabar las mejores. Cuando estoy haciendo una canción, si no siento un flechazo de amor total, la descarto. Por lo que se puede decir que sí fui selectivo pero sobre la marcha. Al estudio me presenté con el material que ahora se conoce, ni una canción más. Luego el orden del disco me lo tomo muy en serio. Y por supuesto está la magia del propio álbum, que tiene vida propia y dota de una personalidad común a todas las canciones. Con esto me refiero a que si una canción como “Cuando no tenías sed” la hubiéramos grabado como single, fuera del álbum, hubiera sonado distinta con total seguridad.

 

Evidentemente, el sonido general del disco tiende a mostrar una querencia por influencias clásicas, con el pop barroco de los sesenta o el lado más melódico de los setenta a la cabeza, pero en mi opinión, más que reivindicar el pasado, has logrado la difícil meta de resultar atemporal ¿Qué sientes tú cuando escuchas el resultado de estos años de trabajo, suena según lo que tenías en la cabeza?

La verdad es que en este disco casi puedo responder que sí, y mira que era un disco difícil de hacer realidad. Creo que una grabación nunca va ser como tú la imaginabas, pero yo eso lo veo como algo bueno. Siempre hay canciones que quedan peor y te decepcionas por no haber exprimido su potencial, pero a mí con este disco no me ha pasado. Aún así, sabiendo que puede pasar, me parece mucho más interesante y divertido dejar algo a la magia del momento, a la conexión entre los músicos, a la creatividad puntual de cualquiera de los involucrados… Pocas sensaciones son comparables a cuando entre todos hacéis que la canción sea mejor de lo que imaginabas. Quizás por eso luego somos tan aburridos en las entrevistas agradeciendo y alabando a nuestros compañeros. Que un amigo deje de pasar un día libre con su familia para venir a poner todo su talento y sus conocimientos de décadas de estudios en una canción que va a llevar solo tu nombre y que encima haga que el resultado sea mejor de lo que podías esperar… es muy emocionante.

La verdad es que la crítica está respondiendo de un modo unánime y profundamente entusiasta, mucho más allá de la típica ronda de reseñas promocionales de un disco ¿Sorprendido?

No tan sorprendido como feliz, y no lo digo con engreimiento. Es más bien porque mis anteriores trabajos ya tuvieron una buena acogida en la prensa, dentro por supuesto de mi pequeña burbuja de nula trascendencia. Hace poco un artista me preguntaba que qué había hecho para salir en determinados medios en los que a él no le ponían, como si hubiera un atajo o algún tipo de truco. Mi respuesta fue que lo que había que hacer era “sacar un puto discazo”. Me encanta que este disco sea el que más haya gustado por el momento.

Parece ser, por lo que publicas en redes sociales, que andas liado en ensayos con la banda que te va a acompañar en la presentación del disco ¿Qué nos puedes contar de estos músicos?

Como caras conocidas están Willie Planas y Manu Garaizabal, que llevan ya años conmigo. Willie es pura música, multi-instrumentista, compositor, y de esas personas sabias que cuando hablan, el resto calla. Manu es el guitarrista que quieres en tu banda. No hay nada que puedas pedirle que no sea capaz de hacer, tiene sonidazo y su compromiso conmigo me emociona. De novedades están Alberto Anaut a la guitarra, Pablo Solo al bajo e Iñigo Pilatti a la batería. Anaut no necesita presentación, pero por si alguien no le conoce, que busque sus discos. Me siento como esos artistas que llevaban a todo un Neal Casal, un Richard Hawley o a un Nils Lofgren de guitarristas. Pablo Solo más de lo mismo. Le ofrecí tocar el bajo porque es lo que necesitaba en ese momento, pero con tal de tenerle en mi banda le hubiera ofrecido hasta mi puesto. Busquen sus discos y comprenderán el lujo que significa. Pilatti es un batería muy musical, de los que está constantemente escuchando y al servicio de la canción. Creo que los conciertos pueden ser algo muy grande con esta banda. Y no me puedo olvidar de nombrar a Javi Rubio, cuya infinidad de compromisos no le ha permitido finalmente unirse a la gira pero ha trabajado en adaptar las canciones para el directo, y Gabi Planas, batería de la banda los últimos años y quien toca magistralmente en el disco.

¿Habrá gira o sólo unos cuantos conciertos selectos para presentar el álbum? ¿Qué tienes pensado, que se pueda contar, para estos shows?

Yo quiero tocar todo lo posible, pero al final será una cosa intermedia entre las dos que propones. De momento tenemos 10 fechas entre julio y diciembre, algunas en festivales y otras en salas. Puedo adelantar que, como es lógico, no podemos permitirnos girar con cuerdas y metales, así que estamos adaptando las canciones a un formato más rockero que funciona a la perfección. Tocaremos también algunas canciones antiguas, entre ellas «Our Lady Of The Wind» traducida al castellano, y alguna versión.

 

Es bien sabido que tu principal ocupación en la vida no es hacer discos, sino pilotar aviones ¿Cómo te ha influido esa vida viajera y ajetreada en tu carrera musical? ¿Alguna vez te has planteado que la música sea tu fuente de ingresos a tiempo completo?

Siempre digo que además de sentirme afortunado por vivir de algo tan bonito y apasionante como la aviación, es el trabajo perfecto para poder también dedicarme a la música. Hago vuelos de largo radio, por lo que aunque el cuerpo lo paga (tengo 8 jet lags al mes, todos los meses), me deja varios días libres para dedicarme al 100% a la música. Incluso me suelo llevar una guitarra eléctrica a los vuelos y así cuando inevitablemente me despierto en Tokyo, en Guatemala o en Los Ángeles a las 4 de la mañana puedo tocar y componer. A tu segunda pregunta te diré que no. De momento soy feliz haciendo ambas cosas, y valoro mucho esa independencia económica que me da la aviación para poder hacer musicalmente lo que me venga en gana en cada momento, sin que haya una necesidad vital de que me vaya bien con la música o una mínima tentación de anteponer puntualmente decisiones comerciales a las artísticas.

Llegado a este punto de tu vida y carrera ¿Qué le pides a la música?

Como no soy realmente quién para pedirle a algunos artistas que dejen de tomarse tan en serio a sí mismos, o a la industria que no permita que los trabajadores estén tan desprotegidos o al público que me adore y se gaste todo su dinero en mí… voy a pedirle a la música que vuelva a juntar a R.E.M.

Por último, siempre que entrevisto a alguien, le pido que seleccione unos cuantos discos (cinco serían suficientes, pero pueden ser más, si quieres) que considere que son los que le han traído al momento concreto en que se encuentra, musicalmente hablando. Ojo, no necesariamente los favoritos de la vida, sino más bien los que han marcado el camino para, en tu caso, grabar y publicar tu último álbum.

Roger Nichols & The Small Circle Of Friends

Laura Nyro – Eli And The Thirteenth Confession

Dusty Springfield – Dusty In Memphis

Burt Bacharach – The Look Of Love (Boxset)

The Beach Boys – Surf’s Up

John Bromley – Songs

Cecilia – Amor De Medianoche

The 5th Dimension – Portrait

Frankie Valli & The Four Seasons – The Genuine Imitation Life Gazette

Serrat – Mediterráneo

Te adelantamos los próximos conciertos de Germán Salto

19 junio Homenaje a Beach Boys en el Día Europeo de la Música (Madrid)
20 agosto Festival Esférica Rioja Alavesa
23 sept Pop Xiria en Carballo (Galicia)
26 noviembre Loco Club (Valencia)

Escucha el nuevo disco de Germán Salto

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